martes, 3 de febrero de 2009

Apunte mínimo

Como recordarán los ilustres autobombásticos, el escritor argentino Rodolfo Enrique Fogwill pasó a formar parte de la biblioteca del Colectivo desde el mismo instante en que publicó aquella novela tan borgesianamente anagramática titulada Help a él. Pues bien, queridos y queridas, el bueno de Fogwill sigue atesorando méritos para convertirse en nuestro bibliotecario más insigne, pues en una encuesta elaborada por el diario argentino La Nación para confeccionar la lista de los libros más importantes del año 2008, el gran Fogwill, el inconmensurable Rodolfo Enrique, en un gesto autobombástico por antonomasia que le honra y engrandece, incluyó su último libro de artículos, Los libros de la guerra, entre los más relevantes. Eso sí, tuvo la indecencia de situarlo en tercer lugar. Que el Dios del autobombismo le perdone.

M. P.

14 comentarios:

Ogro Máximo dijo...

A veces es complicado mantenerse fiel al triángulo autobombástico. No obstante cuando falte soberbia y orgullo, acúdase a la prepotencia, que siempre ayudará en nuestros quehaceres. Gracias por el apunte, aunque de haber sido mío yo lo habría llamado máximo.

Aleli dijo...

si os portáis bien, os dejaré jugar con la nueva radio autobombástica que me he comprado, jeje.

Kisses

Gordo Lies dijo...

Mola!. Pero todavía no he conseguido hacerla funcionar bien. he visto un par de cancioncillas pero escuchar escuchar...

el mismo dijo...

Guau! pero si tiene video y todo. Ahora solo habrá que añadirle cositas bombásticas porque Shaggi llegado un raro empieza a cansar.

de nuevo dijo...

Retiro lo dicho. Pero si hay un montón. Como te lo curras Aleli. Gracias por darnos un poquito más. La verdad es que estaba escuchando a la Concha Piquer y por eso no había podido escuchar todos esos temazos que tas metio ahí dentro. Lo dicho. Genial como siempre.

quien va a ser dijo...

atención, comentario prepotente a la Fogwil: peazo artículo soberbio le han publicado a Leli:http://www.igadi.org/

con orgullo a raudales

Pol Bin dijo...

Me gusta que tengamos música bombástica en el blog y me gusta que Lelita publique en páginas gallegas esos artículos suyos tan incisivos sobre el mundo chino (y que no suenan a chino, que conste, sino que se entienden muy bien y eso es de loar). Congratulations a todos los putos cracs del Colectivo...

Lel dijo...

me gusta que mis amigos me quieran así de bien. el que no se haga de autobombo es que es tonto

lelishop ha vuelto...y ahora lleva música! dijo...

Otto Dix, Sylvia von Harden (1926). Y con ello brindo para que la Enana saque buenas notas en los exámenes, por la nueva corresponsalía del Colectivo en el Bages, para que el Parnásico encuentre (imposible tarea) digno suplente del Sargento, para que la Zorra siga tan creativa en sus trabajos como en sus cosmogonías y el Ogro traduzca a mallarme al húngaro. ¡Y por el nuevo esplendor autobombástico!

Ogrus Von Craken dijo...

Yo brindo por esa nueva portadilla molona y por Lelishop (y por mí primero, claro está).

chin chin polbín dijo...

Yo me sumo al brindis y me bebo lo que se dejen los demás...

zorra mongol dijo...

brindo con sake porque gracias a Leli estoy empezando a entender la cultura china.

leli secre dijo...

Dr. Garpesiano, enviado al correo:

Los mejores libros publicados en 2008
BABELIA
Encuesta de los mejores libros de 2008
Críticos y colaboradores de Babelia han seleccionado y puntuado diez
Vicente VERDÚ
Versos de vida y muerte. Amos Oz (Siruela) 10
Poesía completa. Sylvia Plath, edición de Ted Hudghes (Bartleby) 9
Obra selecta. Edmund Wilson (Lumen) 8
Acción de gracias, Richard Ford (anagrama) 7
No Ficción. Vicente Verdú (Anagrama) 6
La Roca. Wallace Stevens (Lumen) 5
Diarios. 1984-1989. Sándor Márai (Salamandra) 4

"En la línea del apunte de Polbina, la Quimera de este mes ha develado que no solo Fogwill, también Vicente Verdú ha caido en las filas del autobombismo... Babelia digital mejores libros 2008... copio y adjunto

Saludos,

polbina al descubierto dijo...

Grande, ese Dr. Garpesiano, que ha localizado el intertexto: efectivamente, fue leyendo Quimera (sí, ya que los has desvelado tendré que reconocer que leo a hurtadillas mientras cago esa pésima revista) donde me enteré de lo de Fogwill (a Verdú preferí ni nombrarlo, aunque ahora que lo recuerdo creo que fue la Lelita la que colgó tiempo ha un artículo del verdulero hablando sobre el fin de la novela...).
En fin fin fin, la aportación del Dr. pone los puntos sobre las íes y a cada cual en s sitio, y si queréis incluir a Verdú en la biblioteca autobombástica tendré que aceptarlo aunque me pese...
Polbina descubierta.

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