lunes, 13 de agosto de 2007

Historia del papagayo, por Dora Tree (Conversaciones con Galeano)

Esa pequeña criatura, nacida de la nada, sollozaba mientras alguien contaminaba sus sensibles oídos con palabras extrañas nacidas de todos y cada uno de ellos.

Sus ojos se abrían poco a poco, entre telarañas de hilos pegajosos cuando de repente, ese alguien se deshizo en lloros, suplicando al bienaventurado nacido, un aliento de libertad.


Ese bienaventurado sacó (de la manga) la escalera que conduciría al perdido, al más alto vuelo. Lo que no sabía ese alguien era que, para ello, tenía que dejar de sentir para dejar así de tener miedo.

“...el papagayo que brotó de la pena, tuvo plumas rojas del fuego
y plumas azules del cielo
y plumas verdes de las alas del árbol
y un pico duro de piedra y dorado de naranja
y tuvo palabras humanas para decir
y agua de lágrimas para beber y refrescarse
y tuvo una ventana abierta para escaparse
y voló en la ráfaga del viento...”

Esta es la historia del papagayo, el recién nacido y la escalera de caracol.

2 comentarios:

Joel Pie dijo...

Me encanta la fotografía del 'ojo de papagayo' o del ombligo (cordón incluído) autobombástico del recién nacido colectivo y es que la sabiduría ornitológica es de altos vuelos.
Aún caracoleando: Volemos!

Paíño

Anónimo dijo...

De acuerdo, autoría, autonomía autocensura...pero yo echo de menos "con bombines a mí...". Lo ficharon para una portada de prestigio y se desvaneció...¿Alguien sabe algo de su vida?

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