miércoles, 30 de julio de 2008

Crónicas de Il Zar Averno III

Cuando solté la maleta no había nadie conocido por allí, sin embargo el lugar me resultaba vagamente familiar. A mi espalda había un pequeño hotel con un cartel que informaba del precio por habitación. Pensé que me iría bien dejar allí mis cosas de momento y entré. El recibidor estaba vacío aunque se oían voces en el salón contiguo, al asomarme descubrí que todos vestían de noche a pesar de ser temprano por la mañana. Retrocedí un poco, otra vez en el recibidor había un tablero de madera con las llaves de las habitaciones colgadas, al mirar hacia mi derecha intuí en una sala pequeña con sillones a una mujer hablando por teléfono, me pareció ver que vestía un traje negro con falda estrecha hasta la rodilla y unas pieles en el cuello, parecía mantener un conversación decisiva. Adiviné que ella era la dueña del hotel, di un paso atrás, descolgué la llave número trece y subí con la maleta en el ascensor. Encontré fácilmente la habitación y tal como esperaba estaba deshabitada, así que dejé la maleta y me eché un momento en la cama. Justo antes de dormirme me levanté, lavé la cara, pinté rojo los labios y salí. En el salón los elegantes reían y exageraban sus tonos de voz, y la mujer del teléfono ya no estaba, así que decidí salir a pasear, despejarme. Antes de salir me interrumpió una joven que parecía insinuarseme, pero me hice la despistada. El sol brillaba con una luz casi blanca y no vi acercarse al coche que estacionó delante mío; de él bajo una señorita que se alejó calle abajo, el conductor en cambió se quedó quieto, mirándome. Al reparar en él recordé que le conocía, poco, era el ex-marido de una conocida. Me preguntó si necesitaba que me acompañara a alguna parte pero yo decliné la invitación, quería pasear un momento por la playa, aunque sabía que no tenía mucho tiempo, además me resultaba incómodo tener de tercera persona innombrada a mi amiga, pero tampoco era mejor nombrarla. Seguí caminando, me descalcé porque la arena avanzaba tacón arriba. Al ver una playa tan ancha, vacía y bañada por esa luz que no permite sombras recordé los campos de concentración que alguna vez había visitado en el sur de Francia. Suele ocurrirme esto ante la visión de un paraíso, me asalta inesperado un pensamiento macabro. Y entonces vino a mi encuentro Luisa:
-¿Es que no pensabas venir a vernos? ¿Cuanto hace que has llegado?
- No hace ni dos horas, sólo quería pasar un minuto por aquí, para saber dónde estoy- realmente lo desconocía.
- Bueno cariño ven a comer cuando hayas visto a todos, ya sabes que puedes quedarte a dormir en casa si quieres.
-Bueno, de momento no, pero gracias. Pensaba ir a veros. -No les mentía, aunque hasta ese momento no había sabido que iba a hacerlo.
-Gracias, gracias,… ¡Qué tonterías se te ocurren!
Yo me quedé un poco conmocionada, estaba allí sin saber porqué pero evidente que existía el tal porqué, e incluso parecía que otros lo conocieran. Miré el mar, no era distinto a otros, brillaba mucho, los pequeños espejitos de luz me recordaron algún desmayo, aspiré fuerte, me llené los pulmones de aire mezclado con iodo, estuve un rato quieta dejando que el pensamiento planeara por encima de las olas, el viento removía mi pelo y mi vestido, todo lo demás existía difusamente. Estaba descalza, los pies me hundían de placer en la arena, y de pronto supe que debía irme de allí, a pesar del placer, el descanso, debía hacer algo, indeterminado por el momento; esa era una extraña sensación, no sabía qué hacía allí, ni cómo había llegado, pero no estaba asustada, todo ocurría de modo natural. Empecé a andar un poco mareada por el sol, enseguida salí de la playa, estaba en la calle del hotel, al otro lado había un mercadillo... Seguí caminando y una mujer de negro, con pañuelo en la cabeza me invitó con una seña a entrar en su casa, era fresca, de paredes anchas y olía a acelga hervida y a humedad, me senté a la mesa y ella me puso un vino blanco, con sifón y menta, delante .
-Con esto te encontrarás mejor- me dijo- y ahora cuéntame, ¿Qué has hecho estos años?-.
No recordaba conocerla.
- He andado mucho en la ciudad, he conocido gente, he visto.
-¿Qué has visto?
- Gestos, voces. He sentido muchas cosas que antes ni imaginaba, y he aprendido a valorar mi tiempo.
-Eso último aquí no te va a servir.
Decidí que tenía que marcharme, aquella mujer de aspecto antiguo, me recordaba las fotografías del campo en tiempos franquistas, y a pesar de que me transmitía cierta tranquilidad, sus palabras eran inquietantes.
-Tengo que irme, lo siento, me esperan unos amigos.
-Claro que sí, pero niña, aquí tienes todo el tiempo del mundo.
-¿Qué quieres decir?
-Que estás muerta.

tarot y nacionalismo 1

Desde Menorca ("Osamo en Bini Ladín!") nos llega una contribución al Congreso de Tarot y Nacionalismo. A cambio, qué menos que vayamos contando los detalles del congreso; si desde las arenas erógenas de Cala Mesquida se encuentra tiempo, ¿cómo no lo vamos a encontrar los demás, campeones de pingpong, comedores de chuletas, tramposos de lobos y demás?

Besos de Leli desde la corresponsalía de Madrid

"La Tierra parecía un lugar peligroso pero la nave tenía poco combustible y no parecía que por los alrededores hubiera un destino mejor. Cuando aterrizaron, los primeros hombres que poblaron la tierra se dispersaron para investigar el terreno y ya no pudieron encontrarse de nuevo. Cada uno recorrió muchos kilómetros asombrado por la belleza del planeta y sin fijar puntos de referencia para la vuelta, así que después de meses de vagar sin destino fueron asentándose cada uno en el lugar que más les había hecho llorar, una estraña costumbre esta de los humanos, su predisposición para la infelicidad.
Uno de ellos, a quién siempre habían llamado Adan, tenía un extraño objeto de predicción llamado Tarot, al que raramente acudían, porque por propia experiencia los hombres sabían dos cosas: que es mucho más divertido no saber y que el Tarot suele dar información incomprensible cuya interpretación había causado en tiempos, sangrientas y costosísimas disputas. Adán, sin embargo, desesperadopor su soledad, sacó el fajo de cartas del atillo donde lo llevaba desde hacía una eternidad, lo que duraba su vida mientras no se viera afectada por la gravedad, y echó una tirada: Los hombres se juntarán para tomar otro nombre porque llegará un día en que quieran formar un gran monstruo que primero tendrá una cabeza pero después tendrá muchas y será mucho más fuerte que ellos."

viernes, 18 de julio de 2008

Propuestas congresiles lúdicofestivas et al.

Aunque solo sea para darle un poco de vidilla a este blog que lleva más de una semana catatónico, aquí van un par de propuestas autobombásticas.
La primera, para ir animando ese congreso-despedida que se avecina y se augura antológico (perdón, autológico). Algunos de vosotros sabéis de mi afición por un film para mí mítico, como es El gran Lebowski, de los hermanos Cohen; pues bien, hoy aparece un artículo en EP3, titulado "Todos somos Lebowski", en el que se explica que desde hace varios años un grupo de frikies celebra el Lebowski Festival, en donde (como si de un nuevo Rocky Horror Picture Show se tratara) los asistentes se relacionan entre ellos a base de frases extraídas de la película y siguiendo una filosofía que ellos llaman "el notismo" (de El Nota, protagonista del film interpretado por un fantástico Jeff Bridges). Pues bien, propongo que durante el congreso (si los recursos lo permiten, y al igual que en otras ocasiones se ha hecho con otros films de culto) se proyecte ininterrumpidamente la película y que nos dejemos imbuir del espíritu notista...
Y la segunda, para continuar con el estrepitoso fracaso de los "Campamentos oulipianos de verano (y 2)", propongo la creación colectiva (a ver si a alguien le pica el gusanillo) de lo que podríamos llamar una "bola de nieve palindrómica". Se trataría simplemente de ir construyendo un palíndromo colectivo, alargándolo por ambos extremos, pues en el centro se encuentra ya el punto de inflexión (es decir, el punto central a partir del cual se van repitiendo las mismas letras a izquierda y derecha). Me explico con un ejemplo que podemos usar para ir construyendo la bola de nieve palindrómica (o si alguien prefiere iniciar otro que lo haga):
Primero escribí "Abomino, pero paso cada cosa por epónimo ba[nal]". La 'd' de 'cada' es el punto de inflexión. Luego, alargando por ambos extremos, llegué a: "[Pe]rsona mala, deshaz a la fémina Li su plan. Abomino, pero paso cada cosa por epónimo banal, pusilánime falaz... ¡Ah, se da la mano, Sr.!". Para acabar más tarde así: "Cita: paso terreno para Paco. Persona mala, deshaz a la fémina Li su plan. Abomino, pero paso cada cosa por epónimo banal, pusilánime falaz... ¡Ah, se da la mano, Sr.! Época para poner retos apátic[os]". En fin, una gilipollez como cualquier otra, pero muy apropiada para este verano que nos tiene aletargados.
¡Salud y autobombo, camaradas! Y no olvidéis que Marta Polbín os echa de menos...

jueves, 10 de julio de 2008

Un gran precursor del Autobombo

fotografía de Lothar Wolleh, 1967
Aunque pueda parecer obvio, es imprescindible rememorar a ese gran precursor del autobombismo que fue René Magritte.

Golconde, 1953
Les fils de l'homme, 1964
***
Y del mismo modo, expulsar sine díe del paraiso a Rufus Wainwright por eleminar nuestro ilustre emblema de su versión de Across the Universe.

miércoles, 9 de julio de 2008

Suspense

Anunciamos a bombín y platillo la publicación de una nueva traducción inédita de Joseph Conrad a cargo de un elemento, si bien periférico y crítico, no menos querido por el autobombismo. Lean el inicio de Suspense, Una novela Napoleónica, editado por Funambulista.

reseña de la novela en Literata

"En la ladera de una árida montaña, cuya cresta pelada dibujaba en lo alto del cielo oscuro un contorno resplandeciente y fantasmal, un brillo enrojecía las fachadas de los palacetes de mármol que allí se agolpaban. El sol invernal se estaba poniendo por el Golfo de Génova. Más allá de la inmensa costa, hacia el este, el cielo era como un cristal oscurecido. También el mar abierto aparecía cristalino con una pátina púrpura en la que la luz de la tarde se demoraba como si quisiera aferrarse al agua. Las velas sin viento de unas cuantas felucas lucían rosadas y alegres, inmóviles en la penumbra que de todo iba adueñándose. Todas las proas se dirigían hacia la soberbia ciudad. Al abrigo del largo embarcadero que tenía una torre circular y achaparrada en el extremo, el agua del puerto se había ennegrecido…"

primer capítulo completo, cortesía de Funambulista, aquí

sábado, 5 de julio de 2008

Pepe Enroque, comentarista deportivo (crónica desempolvada)

El inicio del verano es época de cambios en el armario, guardamos la ropa de invierno y sacamos con regocijo las frescas telas veraniegas. Y entre tanto meter y sacar, uno acaba desempolvando prendas que ya tenía olvidadas. Así que, envalentonado por los ánimos capciosos de Anica Ratt, he aquí mi humilde contribución a esa salida masiva y desacomplejada del armario que estamos llevando a cabo con nuestras crónicas deportivas: un vaporoso suéter que tejí hará cinco o seis años y que ahora saco del armario con su inevitable olor a naftalina... (Siento repetir deporte, pero es lo que hay, camaradas.) M. P.

“Buenos y buenas tardes señoras y señorees… Amantes y amantaas de este paradójico deporte que sólo produce agujetaas en las neuronas… Les habla Pepe Enroquee, desde Radio Nacional de Españaa. Hoy, para todos ustedees, la gran final del campeonato mundial de ajedrez que enfrenta al ruso Vladimir Crapulentov contra el kazajstaní Anatoli Dudov. Dos de los más excelsos ajedrecistas de los últimos años, sin duda alguna… En breves instantes, la gran final: Crapulentov con piezas blancas; Dudov, con las negras. Los dos contrincantes se miran, se observan, se escudriñan. Por fin se dan la manoo. Crapulentov, cortésmente, le desea suerte a su rival: “Iob tvaiu mat”[1]. Y empieza la partidaa… Crapulentov agarra con fuerza el peón de rey y lo avanza dos casillas… descargándolo con tal fuerza que todas las demás piezas se ponen a temblar… Dudov, acongojado, no se atreve ni a respirar. Es su turno, pero no mueve. ¿Tan difícil es la primera jugada? No se puede dudar tanto en el primer movimiento, porque entonces se desperdicia tiempo para cuando la partida se torne más complicada. Pero no mueve: está indeciso, damas y caballeros. Pasan los minutos inexorablemente. El tiempo se agota. Cada vez queda menos… es incomprensible lo que está pasando… Dudov está petrificado, unos segundos más y habrá perdido la final mundial sin haber movido ni una sola ficha… esto es alucinante… En cincuenta años que llevo retransmitiendo este deporte nunca jamás me había encontrado con nada semejante… Finalmente Dudov levanta la mano… por fin, quedan tan sólo diez segundos para que caiga la bandera… parece que va a mover su peón de reey… ¡pero no! ¡¡Señores y señoras!! Acaba de coger su rey y… ¡¡¡lo derriba!!! ¡Lo nunca visto, acaba de rendirse en la primera jugada! Realmente, Anatoli Dudov es asombroso, nunca había visto una mente tan impresionante… Sin duda acaba de ganarse un sitio de honor en el pabellón de los más grandes jugadores de ajedrez de todos los tiempos… Su mente es tan prodigiosa que ha podido calcular todas las jugadas que seguirían con total seguridad al primer movimiento de su rival y al ver que perdería ha tenido la dignidad de rendirse y pasar de este modo a la posteridaad… ¡Impresionante, damas y caballeros, la partida que acabamos de presenciar! Hasta la próxima semana, Pepe Enroquee, en Radio Nacional de Españaaa…”

Al sacar el suéter, he visto que en el fondo del cajón había un cinturón con forma de cita. Decía: “El ejercicio físico desarrolla los músculos. Pero el culturismo hipertrofia una parte del cuerpo en detrimento del todo. Y los ajedrecistas son culturistas de la mente. Por eso jugar bien al ajedrez suele ser un signo de inteligencia, mientras que jugar muy bien suele ser un signo de estupidez”, Carlo Frabetti.


[1] Si no recuerdo mal, se trata de una frese rusa que saqué de un cuento de Slawomir Mrozek y que significa, más o menos, “que se follen a tu madre”. (Si hay algún Freixa suelto por ahí que pueda corroborar esto, le agradeceríamos que se pronunciase.)

lunes, 30 de junio de 2008

Escribano analfabeto.

Cap VII (de cuando el narrador de la vida del Escribano se retracta del último capítulo y lo reescribe)

Consorte: aquel que comparte tu suerte.


Nada más pisar la ciudad, una conocida le ofreció una habitación que alquilar a un precio más que moderado en el centro así que se trasladó aquel mismo día.

La casa tenía un recibidor oscuro que se abría a un largo pasillo del que emergían las habitaciones. Una de esas casa tan grandes como mal distribuidas. Al entrar, al fondo del pasillo y a contraluz, vio una silueta de mujer. Era una figura alta y delgada que al acercarse se descubrió completamente vestida de negro excepto por los zapatos de tacón que eran de un granate escarlata con los talones desgastados.

No tardaría en aprender su nombre, su rostro, sus manos, su enfermedad.

Al día siguiente bastó una breve conversación en el pasillo para que ella le invitara a compartir el sofá que desde su habitación permitía ver la actividad diaria del mercado municipal. Allí, de forma sencilla y abierta le contó el terrible secreto de su adicción.

Mónica, ese era su nombre, había empezado a fumar heroína diez años atrás con tres amigos viendo las películas de Warhol y la Velvet Underground. Lo que empezó como un juego intelectual acabó con cuatro amigos sometidos a la más totalitaria de las enfermedades. Cuando se conocieron, Mónica hacía tiempo que luchaba desesperadamente contra el hábito, pero la equación de la Enfermedad es muy exacta, muy compleja (o tal vez incomprensiblemente sencilla), cada pieza debe ser substituida cuidadosamente.

Si la situación de Mónica era angustiosa y angustiante para el observador, su persona estaba limpia, sus afectos permanecían limpios, era un alma límpida arrollada por un infierno químico.

Después de esa conversación no tardó en llegar el primer beso, la primera cama compartida. Pasaron los meses y, como siempre ocurre, el secreto empezó a hacerse evidente en la casa, así que perturbados por las miradas entre compasivas, angustiadas y condenatorias de sus compañeros decidieron mudarse a un piso con dos pequeñas habitaciones en uno de los barrios más conflictivos y ruidosos de la ciudad. Había una doblez en aquella sufriente mujer que Escribano adoraba; un pliegue que, extendido, abarcaba toda su ternura.

Ella necesitaba la droga día y noche, su cuerpo, sus células aullaban la ausencia. Extremadamente delgada se debatía entre la rabia más irracional y una tristeza hecha del abatimiento más completo que Escribano hubiera observado. En muchas ocasiones, era él quien tomaba el metro hacia la zona alta de la ciudad para encontrarse con el negro de las bolas blancas a cincuenta euros.

Proporcionarle la droga era darle una tregua, aliviarle un sufrimiento, conseguir que reflexionara sobre la naturaleza de la Enfermedad al menos durante la primera media hora, después el poder analgésico de la heroína la transportaba a una suerte de útero en el que flotaba lejos de toda materia.

Escribano vivía abrumado por un rosario de sentimientos contradictorios. Escribano padre, Escribano sanador, Escribano todas las tareas del hogar, Escribano angustia, ternura, rabia, tristeza, algo parecido a la demencia, esperanza, pluma de belleza esperando manotazos.

Proporcionarle la droga era participar de un abismo hecho de la más baja desmotivación. Mónica era un pelele, un ratón de laboratorio lanzándose una y otra vez contra la portezuela electrificada que le proporcionaba alimento.

Escribano se iba cada mañana a trabajar en un bar con la angustia del que sabe algo terrible puede ocurrir en su ausencia. Las horas que le proporcionaban el salario se le hacían angustiosamente interminables. Llegó un momento en el que Escribano prefería que Mónica estuviera sumergida que luchando en la superficie. A veces, al despertar se la encontraba dormida, abatida con la frente sobre el teclado del ordenador: la mano derecha sobre la mesa con el mechero y el brazo izquierdo colgando inerte sosteniendo un trozo de papel de plata con los recorridos acaramelados de la heroína. La imagen entre patética y cómica de las teclas marcadas en la frente cuando la despertaba.

Escribano seguía día tras día cuidando de ella con la inercia esperanzada de un cambio,una salida, una crisis que desembocara en algo mejor. Toda aquella situación era demasiado oscura. La naturaleza de la desgana, la nausea continua a flor de piel, el abismo del primer llanto de la criatura primera. Escribano lloraba la pena insondable del amante tierno expuesto al garrote vil del acantilado de la desgracia.

Aquello duró un año hasta que Escribano, exhausto y habitando algún tipo de fondo sin nombre, animó a ciegas a su compañera a internarse en un centro de desintoxicación.

El piso quedó en silencio y Escribano con él. Durante una o dos semanas su cuerpo y sus pensamientos quedaron suspendidos. Escribano sabía que estaba reflexionando pero se le escapaba la naturaleza de sus reflexiones. Sentía como la bolita rebotaba entre los resortes generando conclusiones, preguntas, respuestas y no le inquietaba desconocerlas por completo, entendía que aquello era de lo más normal. El tiempo no cura pero piensa mucho mejor que nosotros.

domingo, 29 de junio de 2008

"Una noche, hacía ahora 2 años, había visto claro lo que sería su próximo proyecto transpoético. Se trataba de concebir una novela, más bien un artefacto, hasta entonces nunca visto: tomándo únicamente los inicios, los 3 o 4 primeros párrafos, de novelas ya publicadas, tendría que ir poniéndolos unos detrás de otros, haciéndolos encajar, de manera que el resultado final fuera una nueva novela perfectamente coherente y legible. Así, comenzar con las primeras líneas de Frankenstein de Shelley, y seguir con el arranque de Las partículas elementales de Houllebecq (sic), y a éste, pegarle el primer fragmento de La ciénaga definitiva de Manganelli, y a éste, Atrevida apuesta de Corín Tellado, y a éste, Sobre los acantilados de mármol de Jünger, y a éste, Mi visión del mundo de Albert Einstein, y recorrer así más de 200 títulos de la literatura universal, La Divina Comedia incluida, para terminar con "en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme"."

Nocilla Experience, Agustín Fernández Mallo, p. 74

Suena a Campamento Oulipiano de Verano o no?

Antártica

jueves, 26 de junio de 2008

Nueva crónica deportiva

Siguiendo el ejemplo iniciado con la reciente crónica escaquística, el anagramático Pere Rovira (no confundir con su homónimo de carne y hueso) se atreve con una crónica del partido Alemania-Turquía de las semifinales de la Eurocopa 2008. Prepárense para disfrutar de la heroica gesta (no consumada) del redivivo imperio turco...

amigos, amigas

el partido comenzaba con turquía poniéndose por delante en el minuto 20 de partido. en ese momento, me encontraba en el bar pic-zas, yo solito, rodeado de turcos y turcas despampanantes. a ambas paredes del bar, gigantescas banderas turcas colgaban exultantes. bajo el televisor otra banderilla con la media luna.

y el rugir de estambul. los turcos no paran de cantar, botar y volver a cantar, y mover sus manos en un conjuro continuo, cuál brujos. reiros de nuestros amuletos y danzas, estos turcos saben cómo se endereza un partido.

pero apareció schwasteiger con un sutil toque a pase de podolski. 1-1 en el marcador y al descanso. los turcos habrán chutado como 20 veces, un palo y un larguero incluídos. los alemanes 1 vez, y el empate en el marcador.

empieza un segundo tiempo de infarto. sigo en el bar turco. ha ido llegando más gente, y estamos que no cabemos. a mis pies se han sentado dos turcas encantadoras, de vez en cuando rozo sus cabellos con mis rodillas.

pasan los minutos, turquía lo intenta con toda su alma, los alemanes esperan, un poco más señores del partido, pero acojonaos ante el empuje otomano. pero klose es mucho klose, y rustü la caga de nuevo, tragándose una pelota totalmente inofensiva, y regalando el gol al gigante germano. ruge austria con voz alemana, y en el bar los turcos se retuercen entre gruñidos de dolor.

Fatih Tarim enloquece en la banda. literalmente. pega un grito descomunal con los brazos en el aire, y todos los turcos del bar responden con una consigna. de repente, comienzan a mover sus brazos en horizontal, con un tembleque que acojona, y yo decido unirme al ritual. reptimos al unísono "Kazim Tarim! Kazim Tarim! Kazim Tarim".

estoy loco, este mantra me ha embaucado, y ya no veo nada más que el careto de Fatih Tarim en el cuerpo de Kazim Kazim. corren por todo el bar, cantando canciones ancestrales, y el aire se impregna del aroma de estambul.

y llega el empate en el minuto 84. turquía lo ha vuelto a conseguir, el efecto Kazim Tarim ha funcionado. estos tíos son unos genios, los brujos que necesita gayrdiola. pienso pedirles el teléfono al terminar el partido, tenemos que ponerles en contacto con la porta. ni adebayor ni mierdas.

turcos de pura cepa, auténticos. turcos de verdad. turcos como las nenazas que lloran al terminar el partido, porque Alemania ha marcado el 3-2 en el minuto 90. el puto lahm.

turquía ha perecido.

la alemania de michaela ballack ha pasado como siempre pasa: apenas tres ocasiones ha tenido, tres goles ha metido.

miércoles, 25 de junio de 2008

El pasado día 16 recibimos el siguiente correo, firmado por Matilde y Frin, como respuesta imaginamos a la entrada de Marta Polbín del día 8de junio:

"Descubrimos un comentario (velado como un anagrama) que aviesamente lanzó el insufrible [sic] Bolaño sobre Fogwill: entre las obras patrocinadas por la infame viuda de Mendiluce, entre cuyas mayores glorias se contaba una entrevista cara a cara con Hitler, 'es imposible no citar La muchachada de Puerto Argentino, memorias acaso un tanto infladas sobre la guerra de la Malvinas con las que irrumpe en el mundo literario el ex soldado Jorge Esteban Petrovich'.

Claro que la alusión a los Pichiciegos no es exacta, pero deja lugar a la duda...


Además, la portada que guarda este comentario, especie de espectro con bombín, de León Spilliaert, parece darle algún crédito."

domingo, 22 de junio de 2008

For the question




sábado, 21 de junio de 2008

crònicas


Tienes ganas del cariño que dices no merecerte. Tienes ganas de arrojarte directa a la garganta incauta. Siempre hay alguien que no te conoce. Siempre hay alguien que se cruza en tu camino. Siempre hay alguien dispuesto a caer en la trampa mientras tù te jactas ebria de lo lista que eres. Tienes ganas de que te den cariño. No sè porquè pero sospecho que quieres que yo te lo dè. Y te lo pregunto. Y tù dices que no. Y mientes màs con la boca que con los ojos. No sè porquè. Una tierna protesta una contrariedad el insano acierto no me juzgues. Manoseas el aire para golpearme. Me golpeas y me haces daño, pero no el que tù crees. Calumnias y maldices. Insana. Insana. Insana. Insana intimidad. No es muy cortès por tu parte. Primero me llamas educado, esmeradamente educado. Luego crees que sigo algùn tipo de juego. Luego me tomas por tonto por ingènuo por servil por tonto. Ebria te jactas de lo inteligente que eres de lo dañina que eres. Que eres màs de lo que pienso. Que eres màs que en lo que yo creo. Va a resultar ahora que se trata de un problema de autoestima y claro que es un problema de estima propia. Dònde està tu amor que ya no lo reconoces ni cuando lo tienes delante. Dañina. Me has hablado de alguien que saca lo mejor de ti y lo peor. Durante tres años amaros y teneros. Durante tres años repeleros y casi odiaros. No te dirìa que os odio pero lo hago. Es deleznable, casi os desprecio. Dices encima que no hay quìmica. Parece mentira. ¿No es demasiado tiempo de haceros el amor para que no sea asì?. Pero me estoy desviando de lo que esta noche es. Me has dicho que el dìa de hoy es un dìa de reubicarte de reciclaje. Y entonces te has vuelto ha emborrachar a maldecir y a lapidarte. A encontrar a alguien que no te conoceque soy yo. Parece mentira pero siempre hay alguien que se cruza en tu camino. Y entonces un suspiro por el gènero humano que pierde fuerza conforme te abrazo. Un umbral donde dejarte y me alejo con la noche. (Un suspiro que gana fuerza conforme te abrazo te dejo y me alejo con esta noche que nos vende por un poco de alcohol). Arrojas lejos de ti tus zapatos rojos tus zapatos lerdos. Debiste proveerte de mejores ùtiles, luchadora. Eso no ha sido muy previsor por tu parte. Te has hecho sangre los pies. Manoseas el aire para golpearme. Pido ayuda. Me dicen que haga lo que deba. Que es encomiable por mi parte. Y volvemos a estar solos en una noche llena de calles y bocacalles y borrachos y bocajarros y risas estùpidas en direcciòn contraria. Me insultas como un diario. Como tu lapidaciòn de bourbon y cerveza cesò cuando yo derramè mi parte tus improperios van en descenso. Empiezas asì a hablar menos y tropezar màs a hacerte sangre los pies. Sigues sin hacer las preguntas adecuadas o si las haces ya no lo haces en voz alta. Debes estar hacièndotelas hace rato ya. Parece mentira que seas mujer, que sepas. Vosotras siempre sabeis, no iba ser menos ahora. Y entonces un suspiro por el gènero humano, que pierde fuerza conforme te abrazo. Un umbral donde dejarte y me alejo con la noche. (Un suspiro que gana fuerza conforme te abrazo te dejo y me alejo con esta noche que nos vende por un poco de alcohol). Esta noche no te conozco, pero vamos a poner orden a toda esta crònica porque este es el discurso del relato cuando tù te peleas y yo recibo los golpes camino a escasos dos metros de ti terminas por callarte y yo te abrazo porque tienes frio y llegamos a un lugar que quieres que sea tu casa pero no es asì y antes de abrir con un escandaloso manojo de llaves te giras y con la cara al borde del coma me preguntas si creo que vas a olvidarte de la noche entera y yo te pregunto si vas a ser capaz de recordar. Un suspiro gana conforme te abrazo y te dejo. Violeta es el color de tu nombre. Ya no mientes ni con la boca ni con los ojos. Te has hecho sangre los pies.


rotura

viernes, 20 de junio de 2008

La partida (escaqueo Project #1)

Crónica de una partida de ajedrez entre F.T.Q. i la Zorra Alevín a tiempo real, por Leli Vorratxes

Un tablero al borde de una mesa baja y blanca, cuarteado de piezas blancas y negras. El peón blanco del rey sube dos peldaños y es respondido por su oponente. El caballo salta a f3 y las negras a d6. La dama de compañía de la reina se coloca pareja al paje del rey, y el alfil negro sube a g4. Tras un rifirrafe de peones en el centro del tablero, los contendientes intercambian reinas, moviéndose el rey negro fuera de la zona de seguridad que le daban las paredes de tu castillo. Y sin embargo, el ataque blanco no se detiene: el caballo, apostado a la derecha salta para zamparse un peón, y el alfil baja a cubrir la diagonal regia. Y, señoras y señores, qué emoción, el obispo blanco trenza hacia c4, y tras acabar con el alfil negro de e6 es eliminado por un humilde pero poderoso peón. Sin un momento de tregua, el otro peón marfileño se sitúa en g5, cuál daga sangrante, directa al corazón del monarca de ébano.

Tomemos un respiro y observemos ese campo de batalla, tan presto y ya teñido de sangre noble, con las huestes blancas emplazadas en severo ataque. El rey negro se refugia, parcialmente, en los estrechos pasillos que le cobijan. Dos unidades de caballería-c3 y e5-junto la curia eclesial que infiltrada, acosa a la casa real por la diagonal negra, hacen sudar a las negras. El rey ha acabado con el caballo osado en f7, y evita, por el momento, al alfil malévolo. Incredulidad y atisbos de desespero dejan al contendiente negro con la mano alzada, calculando las posibilidades que le permitan cerrar filas.

Un momento de reposo-una enana real, que no participa del combate, deja los aposentos-y de repente la caballería negra, sacando fuerzas de los relinchos, salta al ataque. Alas, poor Yorick, el cuitado blanco, por primera vez quizá desde que iniciásese este torneo, observa con caución sus movimientos. ¿Será el momento para que la torre, encarada en d1 y con campo abierto, se desplace hacia la guarida blanca? Efectivamente, este cronista ha atinado, y por ello se merecería el pañuelo de una dama, con olor a pitiminí: la torre jalea en el jaque, y los caminos del rey se acortan. El alfil se sacrifica y muere a manos de otro alfil…sí?...no?.. el blanco titubea y este torneo, con poco respeto a las leyes internacionales del ajedrez, le permite la retracción. Acaso mejor entonces…o quizá si…susurro quedos, pensamientos veloces que cruzan las trincheras y …sangre, dolor y alfiles muertos finalmente, ninguna flechita en la declaración de la renta permite ya a la curia seguir en el juego, todo alfil ya cría malvas en el Otro Mundo del que fueron embajadores.

A continuación, son las torres, que como si los cimientos de la tierra blandieran espadas flamígeras ante un golfo tormentoso, ajustan cuentas: los casetones de la torre blanca no aguantan la acometida y el bastión se tambalea y colapsa. Bello momento siempre, heroico, cuando como ahora los peones abandonan sus seguridades y cuál Davides plantan cara al enemigo. Pocas opciones restan ya: una torre blanca de aspecto amenazante pero escorada, demasiado escorada; un caballo negro voluntarioso pero mal herrado, dos altezas más amilanadas que corajosas.

Vayamos por un momento al corazón del atanor bélico: el enemigo mira a los ojos de su oponente, se inicia ese tango lento y macabro, esa persecución de titanes en que un rey-ahora el negro-capotea con una torre demasiada enhiesta para matar pero fatal en su tenacidad. Vemos como ese peón apartado de la batalla ve acercarse el final, aplastado por la ebúrnea torre implacable, encendida de ira por las roturas de cintura del rey. Las filas de peones, otrora serviles segundones, se alzan ahora como las columnas de Hércules, como solemnes patas de elefante cartaginés que sólo conoce el final en su muerte. Y callados, entonando las últimas oraciones perniles-salva, señor, a este tu servidor Flavio Peonio- la escabechina se cierne sobre los relegados, los apartados de la gloria, los de muerte discreta, peones porta pendones y ponderados.

Recuerdo apenas la pena que versos como el que sigue provocaba en los peones cuando en las largas noches de instrucción miraban la luna reflejada en el peán:

“Apenas llega y ya penas llegan.”

O algo así. Allegados, no sufráis, porque penden sobre sus tumbas las leyendas y las canciones de su pueblo, que siempre recordaran a sus defensores y que no saben de rangos. Y punto.

Porque los excursus tienen el peligro de desviarnos, y si, como meandros, perdiéramos el rumbo de este río del relato bélico, perderíamos también el fin último que es el mar que es el morir que es el fin de este juego, va dicho: fatal. Y es que aunque se dilate el tiempo y los contendientes pausadamente mediten sobre ligeros movimientos-esta torre negra que apenas avanza una casilla para amenazar a su doppelnganger-el tictac del reloj funesto avanza hacia el morir que es el mar para las torres, los caballos y también y sobretodo, y sobretodos, S.M.R. el Rey.

Cuentan, y a lugar comentarlo ahora, que un rey nubio decidió un día detener esta siniestra rueda del destino a que su nacimiento lo atenazaba, y cuando se decidió a cambiar de ropas y bajar a los establos a dormir con los peones, una mano le abrió una puerta y allí encontró un espejo y una rosa y tuvo sueño…pero debemos volver a este nuestro presente e impedir que nuestras acertadas reflexiones despisten nuestra lectura: el espectáculo duele de mirar, dos reyes en las esquinas, lo más alejados posible, y en el centro, un empate técnico claro: dos peones blancos miran sin desmayo un caballo negro y su jinete peónido. Y quizá, y esto es material de leyenda, lo que pueda cambiar la suerte de la contienda sea este rey negro que se atreve a salta a la melé, y oh, que grande, ahuyenta el caballo. ¿Cómo pudieron los blancos perder su ventaja agresiva y acabar en ese estado?...

Jetope, jitanjáfora del arroz, presidio del olvido,

casa de hierro de la tradición y el perro verde,

general demediado de porte zafio y

atroz desmayo rojo: rifirrafe de comino y esfera

que atenaza la luz y medita el menú, ristra insomne de jofainas y pazgüeños:

gritad la hora y el carmesí esmero! Moved las caderas en allegro justo

y salvad las naves.

Jetope, salvador, destornillado y convulso jeroglífico

justo. Penad

y calzad botas de rey para que las trenzas se desmadejen y,

libres, dolidas, jirafas del ayer,

combatid con las huestes venecianas contra el caliente desamor.

Gira, rueca, sobre tu jeque de ratios finiseculares.

Gafe trismegisto bacular, zenotafio de gotas

como gotas

como gotas

como

dos

gotas

de

cuero, gime jinetera constantinopolitana

por un médico que abra la ventana y

sane al sol.

El cronista se aburría, y como recomendaron ilustres reformistas de la poesía tradicional china a principios del siglo pasado, dejó que la mano siguiera a la boca. Porqué su boca dice así, es harina de otro costal, y como tal, ahora no la discutiremos: disfrútenla sólo como si se tratase del canto burlesco del bufón real, que ameniza las largas horas del exilio de ese rey negro que, abúlico y sin futuro, desea ya la muerte, donde sucederán más cosas que en esta vida sin mañanas nuevos. Como Napoleón en Santa Helena, el rey me dice al oído: “nadie lo sabe pero no estoy loco, tan sólo cansado y sin ilusión.” El rey me cuenta también el final del cuento anterior: en el espejo vio una puerta que llevaba al campamento enemigo, y ahí estaba el rey enemigo, con su misma faz, su mismo espejo y su mismo pesar.

The End: la dama ha vuelto a la vida y acaso por ello, el rey negro, tras larga agonía, buscando la muerte por inanición de su adversario, acaba acorralado y muere."

foto by F.T.Q.


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miércoles, 18 de junio de 2008

Campamento oulipiano de verano (1)

Camaradas de la Orden del Bombín:
Para que el verano no nos amodorre, propongo una especia de taller oulipiano para ociosos caniculares. Por supuesto, se aceptan todo tipo de propuestas ludolingüísticas que sirvan para mantenernos entretenidos y que, a poder ser, animen a participar al mayor número posible de autobombásticos. Se comenta en los círculos bombináceos que El Sargento Pioje está trabajando en la elaboración de una "Historia Qwerty", así que hacemos desde aquí un llamamiento a uno de nuestros miembros más conspicuos para que se apunte a estos campamentos de verano. Sin embargo, lo que hoy proponemos es un ejercicio que podría considerarse una derivación de aquel otro que tuvo un gran éxito entre el autobombismo (y que ya no recuerdo si lo llamábamos "titòleg", "titolari" o "textítol") y que pretenderá ir más allá del título y llegar (en un esfuerzo supino) hasta la primera frase del libro; a falta de un nombre mejor, lo llamaremos por el momento "Historias iniciáticas", y consistirá en escoger la primera frase de diez libros y construir una pequeña historia con ellas (se permiten ligeras variaciones para darle coherencia al texto; lo ideal sería, asimismo, que los diez libros escogidos estuvieran juntos en la estantería; si se respeta el orden, entonces ya puede ser la hostia). Ahí va un ejemplo (que cumple estas premisas):

Oh, tú, Ateh, princesa dueña de la palabra, de quien los jázaros son deudores, apiádate de ese joven que en esta tarde calurosa de julio abandona su cuartucho en el pasadizo S. En su cabeza, la idea del eterno retorno, misteriosa. "Qué contento estoy -piensa- de haberme marchado." Oscurece ya cuando llega a Bonn, la ciudad caliente, que dicen los parisinos. En su mente, la imagen de uno de los hombres más geniales y abominables de una época en la que no escasearon los hombres abominables y geniales: un individuo de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Sobre el Atlántico avanza un mínimo barométrico en dirección este, frente a un máximo estacionado sobre Rusia, y Gustav sale de su apartamento de la Pinzregentenstrasse para dar un largo, solitario, paseo.

¿Alguien adivina la procedencia de las frases o damos la solución? Bueno, como este es solo de ejemplo, ahí va (si alguien se anima, que decida si quiere dar la solución): Pávic (Diccionario jázaro), Dostoievski (Crimen y Castigo), Kundera (La Insoportable Levedad del Ser), Goethe (Los sufrimientos del joven Werther), Böll (Opiniones de un payaso), Nemirovsky (Suite Francesa), Süskind (El Perfume), Hesse (El lobo estepario), Musil (El hombre sin atributos), Mann (La muerte en Venecia).
Ah, por cierto, el ejemplo pertenece a Mónica Copérnica, desaparecida desde el día de La Revelación. ¿Vamos a permitir que se nos suba a las barbas?
M. P.

lunes, 16 de junio de 2008

Antártica se excusa por no haber asistido al evento del pasado sábado: "Absence is the greatest form of presence"- dice, y está en las manos de los otros miembros (¿o acaso la Quilla, Marta y la Enena se consideran miembras?) aceptar tan paratextual disculpa. A cambio, nos regala con polémica, antigua pero más jugosa, si cabe: un artículo del blogero Lector mal-herido, de español elegante e ironía perspicaz (y nunca mejor dicho...). Va dicho: lo recomendamos.

Escribano analfabeto.

Cap VII (la pesadilla y el pinball)

Nada más pisar la ciudad, una conocida le ofreció una habitación que alquilar a un precio más que moderado.
La casa tenía un recibidor oscuro que se abría a un largo pasillo del que emergían las habitaciones. Una de esas casa tan grandes como mal distribuidas. Al entrar, al fondo del pasillo y a contraluz, vio una silueta de mujer. Era una figura alta y delgada que al acercarse se descubrió completamente vestida de negro excepto por los zapatos de tacón que eran de un granate escarlata con los talones desgastados. Más tarde supo su nombre, visitó su habitación, aprendió sus manos, su rostro y su enfermedad.
Aquella mujer resultó ser como un pequeño dragón con unas enormes fauces. Poco a poco el mundo del escribano fue reduciéndose al de ella y su adicción. (Dicen que la primera vez que se a llamó "heroin" fue en la guerra de Vietnam porque infundía valor a los soldados norteamericanos.
Con los meses, Escribano kamikaze, alquilaron un piso juntos. Era un piso con dos habitaciones en uno de los barrios más conflictivos y ruidosos de la ciudad. Había una doblez en aquella sufriente mujer que Escribano adoraba; un pliegue que extendido abarcaba toda su ternura. Escribano padre, Escribano sanador, Escribano todas las tareas del hogar, Escribano angustia, Escribano demencia, demencia enamorada. Aquello duró algún tiempo, un año para ser más precisos y Escribano, exhausto y habitando algún tipo de fondo sin nombre, animó a ciegas a su compañera de infierno a internarse en un centro de desintoxicación.
El piso quedó en silencio y Escribano con él. Durante una o dos semanas su cuerpo y sus pensamientos quedaron suspendidos. Escribano sabía que estaba reflexionando pero se le escapaba la naturaleza de sus reflexiones. Sentía como la bolita rebotaba entre los resortes generando conclusiones, preguntas, respuestas y no le inquietaba desconocerlas por completo, entendía que aquello era de lo más normal. El tiempo no cura pero piensa mucho mejor que nosotros.

viernes, 13 de junio de 2008


L'Homenatge al Burrot que vam fer a la passada festa.

DE RABO A CABO

(TELETEXTO #2)

Al cumplir los trece años, cuando todavía mis pezones no proyectaban sombra alguna sobre mis pechos como tablas de planchar, mis padres –él, dependiente en un comercio de ultramarinos, ella, ama de casa hastiada y con obesidad mórbida- me plantaron un pastel de tres pisos frente a mi rostro prepúber y, emocionados, me ordenaron: ¡¡pide un deseo!! Y pedí, preansiosa, prepúber y premamona: ¡¡Quiero ser piloto del ejército!! ¡¡Quiero servir a la patria!! ¡¡Y quiero volar!! Atónitos, pero orgullosos de haber parido a un ser tan ocurrente y fascista, se murmuraron al unísono (y entre sí): “ya se le pasará”. Pero no se me pasó, como tampoco, no sé todavía por qué, mis pezones no lograron convertirse en ese sauce bajo el cual, al fresco, leía “Instrucciones para pilotar una avioneta”. A los diecisiete años, con mi virginidad intacta y con una madre con el estómago reducido –pero igual de gorda y amargada-, me alisté a M.E.T.E.M.E.T.U.R.A.B.O (Centro de Instrucción de Aeronáutica Militar de Badajoz), que por entonces ya era mixto. Ahí leí las segundas y hasta las terceras partes de “Instrucciones para pilotar una avioneta”, construí helicópteros de papel y se la chupé a medio pueblo (porque entonces Badajoz todavía no era ciudad). Después de tanto esfuerzo, logré ser, de los dos alumnos que éramos en clase, la primera de mi promoción. Mis padres, igual de atónitos que en mi decimotercero aniversario, me regalaron un Jhonny con tres ventosas y un lenguado de medio metro congelado y sin espinas. En ese momento, se convirtieron en algo más que un dependiente y un trozo de carne de trescientos quilos: ahora eran mis amigos. Poco después, condecorada y preparada para ser una mujer piloto, hice las maletas e inicié una nueva vida en Irak. Tenía dieciocho años, la edad ferpecta para instruirme de verdad y empezar a leer los diarios. O eso me decían mis superiores, especialmente Armando Rampas, un hombre erudito que, según decían los cocineros del cuartel, eyaculaba hacia adentro y sin hacer ruido. “Para ser cabo, hay que pasar por el rabo”, me susurraba los sábados Armando –quizás era judío, no lo sé. ¡Cuánta cultura!, ¡Cuánta bondad!, ¡Cuánto amor a la patria! Eso intuía yo por aquel entonces, porque, por aquel entonces, yo no entendía nada. Tampoco hoy, cuando, desde el S.A.C.A.M.E.T.U.R.A.B.O.Y.A.A.A.A.A (Centro de Reparación de Perforaciones de Rabos Gigantes de Aaaaalmería –otro pueblo de este nuestro país) escribo esta carta de despedida con el estómago reventado –que no reducido- por algo que en su momento creí que era un misil de la NASA china.
Padres míos, os quiero mucho.

Cabo Quilla

domingo, 8 de junio de 2008

Mientras esperamos ansiosos la crónica de la última farra...

... proponemos para saciar nuestra curiosidad bombinácea la inclusión de un nuevo libro en la prestigiosa Biblioteca Autobombástica. Se trata de Help a él, del autor argentino Enrique Rodolfo Fogwill, reeditado recientemente por la editorial Periférica. Sí, bombines y bombinas, solo por el título merece el honor de ser incluido en nuestra Biblioteca, pues como alguno habrá podido ya intuir se trata de un anagrama de otro relato por todos conocido. ¿Alguien da más?
M. P.

viernes, 6 de junio de 2008

LO MÁS...


Demà dissabte, a l'Àtic Parnàsic (Casanova, 85), vine a la festa més...dels últims temps.
Sigues el més...de tots.

jueves, 5 de junio de 2008

El autobombismo en Btv

Como mancha de aceite, compañeros, nuestro movimiento se extiende conquistando ahora -y por segunda vez- el reino de los rayos catódicos. Aquí tenéis una aparición televisiva de un texto de nuestro colectivo. Vean los últimos 40 segundos del programa Qwerty, a partir de 1:02:55 aprox.

http://www.barcelonatv.com/videoCarta/player.php?idProgVSD=1993&cercaProgrames=0&fInici=04/06/2008&fFin=05/06/2008&page=1

martes, 3 de junio de 2008

Escribano analfabeto.

Cap VI
...paisajes que le dejaban sin escapatoria; encuentros forzosos con la nada, el espacio entre dos sentimientos, la suspensión por un segundo del trapecista de su cabeza.
Escribano era feliz en el país de las brumas, aquel cielo bajo e inmenso y ese sol que el Mediterráneo anhela en cada atardecer. Andaba la mañana, andaba la tarde y por las noches se refugiaba al calor de los banjos y la cerveza negra.
Puede que este capítulo suene muy idílico a ojos lector pero fue exactamente así y todavía más delicado, añejo y lírico. Escribano melancólico, Escribano bajo la lluvia; Escribano con la mirada detenida en los rápidos del río, los cisnes, las barcas negras: Escribano fumador, conmovido con su verdad en la mano y el horizonte ancho.
Hubo amigos. Olof, sueco de sonrisa en la mirada, pelo atolondrado y variación musical de un alma muy parecida a la de Ascher. Olof recogía mejillones cuando bajaba la marea, tocaba la mandolina, saltaba por la playa, el campo, la casa.
Y si en un principio escribano socializó e incluso trabajó en lugares públicos, con los meses se fue retirando de la vida social para pasar los días en su diminuta casa a pie de jardín. Entregado a su oficio, hacía una diaria salida nocturna a su pub preferido con una puntualidad religiosa. Allí, los mayores le hablaban del cielo irlandés: “there’s no sky like irish sky...” bebían con él y él con ellos caldeando y dulcificando las noches al amparo de una paredes tan negras como su cerveza.
Pasaron los meses, y los días del Escribano eran planos, carentes de las tripas que evocaban sus letras. Progresivamente se fue sumiendo en una plácida tristeza que lo empujaría a dar paseos todavía más largos. Escribano se deshacía como una piedra de sal bajo la lluvia. Escribano solitario, Escribano aullando entre sábanas, Escribano en un avión, Escribano enfermo.
La vuelta a España fue fácil de no ser por la pneumonía que se trajo de Irlanda y que supuso un retiro de un mes en la casa familiar donde reposo y comida lo dejaron como nuevo. Una vez recuperado, Escribano volvía a Barcelona donde le esperaba la experiencia más real, peligrosa y brutal de su vida.

sábado, 31 de mayo de 2008

intertextualidad teletextual sexual (un post de muchas xxx)



Estaba yo poniéndome al día en Le Vertige des Abimes, lectura recomendable para cualquiera, cuando descubrí una referencia intertextual a la brillante égloga recién estrenada por nuestro camarada Ogro (cabe decir, con la ayuda inestimable de la musa Enana: "Cuando en el prado vio un sueño pasar/Sombra desnuda que se refrescaba"). En un fascinante post, Antártica camina por los vergeles floreados de la lujuria y la utopía, del solaz ecológico y "el fragor de la cópula"( que no dijiste pero entendimos), jardín del locus amoenus que enmarca el disfrute de lectores transformistas y vertiginosos en su pudicia.
"Obvio", me digo, "tales palabras fueron sin duda inspiradas por la aforementioned égloga de La Ogra del Sic (ver comentarios, f.t.q., 2008): Repetidas salvas de bombín y claphands".
Y después, descubro que, en realidad, el texto de Antártica, o de Antracita , o de esa anticarta de la que toca la citara (ver comentarios, anónimo: 2008) fue escrito antes...

¿en realidad?-releo- ¿es que aún no percatome que tales categorías fragmentarias no sirven en nuestro universo, de forma bombinácea y de desarrollo helicoidal (ni en el terreno sublunar del dao que rige las bicicletas, si me permiten el autobombo; 1ª Antología, p. 26)? ¿De que lo normal, lo NORMAL, no sirve? Y pienso, "es imposible que esto sea el vino, ni la tesina dialógica in progress de la Zorra; aquí lo que se cuece es la generación espontánea de un jardín de las delicias, un fuego cruzado, fértil y primoroso, los saltos de plagiarios anticipados y hipervínculos del deseo: una comunidad que aviva el fuego y baila la danza titánica y primaveral."

...

o sea, que nos hace falta una fiesta des de hace tiempo. ¿Qué tal el sábado 7 de junio?

un beso

viernes, 30 de mayo de 2008

Teletexto # 1 : La siesta del Ogro (Égloga del Ogro y la Ninfa Enana), por El Ogro del Sí



Andaba entre sauces y hayas buscando
ese arroyuelo que le llevara
a encontrar la perla más preciosa
Silbaba con fuerza la brisa cuando
se arrodilló a tañir esa citara
que quiso encantar a la rosa
en la selva encarnada en que morara


No eran riberas del Guadalmedina
ni tierras yermas de seco olivar
Sí había castaños y robles en flor
gencianas monteras color violeta
abiertas ginestas retama de olor
amapolas de prado su pedestal


No daban las cuerdas con la inspiración
El fresero se llevaba las notas
con él no había fruta que recoger
por mor de los dioses llevaba una bota
cargada con un fulminante vino
de su piel carnera se puso a beber
Y en su pecho nació un fiel vellocino


En pocos segundos ya estaba dormido
Fue el rumor del río el que le despertó
en la panza sintió un grave rugido
era la hora del aperitivo
tenía hambre de niño o algo pequeño
algún pajarillo un ínfimo cuervo
llantar exiguo para ogro sin dueño


Cuando en el prado vio un sueño pasar
Sombra desnuda que se refrescaba
pensó es imposible que esto sea el vino
no será el codo lo único que empino
si veo a una ninfa de en verga dura
tan enanita como este pulgar
justo del volumen que mi tripa ha
algo de más ha de ser que he bebido


En la fuente su busto refrescaba
con agua que corre a se rociar
Se esconde en la lluvia ¿pero dónde está?
Ah, sí, ya la ve, tras el manantial
Persigue su madeja enredada ya
con enhiesta flauta que no sabe tocar
en su cabeza dos camachuelos
se acerca y contempla su amor por detrás


Qué nalgas tan finas, qué buen reposar
Su cándido cuerpo brindado al azar



Ogro:

¡Decidme dioses! ¿me la debo zampar?
Es tan pequeña como un dedo mío
¿Dónde escondíais tan tierno manjar?
Acaso es la esposa de un dios ínfimo
Por mi piel velluda que no escapará


¿De dónde salís criatura de beldad?
No sé si comerte o hacerte gozar
¿Quieres escuchar una copla de hadas
o tienes miedo de mi aspecto brutal?


Ninfa enana:


Ogro de encanto dejadme marchar
Tan solo vine al frescor matinal
Recojo amapolas para mi gente
Con este agua ellos la hierven
y sueñan que están en otro lugar
No debes comerme pues muy mal sabrá
Estoy en los huesos y soy muy frugal
Tengo una cesta con más pajarillos
Si quieres los sirvo con salsa real
Toca tu cítara y haz que me olvide
De que tengo cuerpo pequeño y fugaz


Así que tocó notas de embeleso
El hada quedó sin alas tendida
por el sortilegio desprotegida
Su piel rozaba la nuda figura
y él cada vez estaba más tieso


Usó de sus muslos para lamerlos
Piececitos dulces como caramelo
La grupa salada, de jugo pleno
Pechos de membrillo y sabor eterno


De los camachuelos no tuvo piedad
Primero se comió los de su pelo
Después se sació con los del morral
Y acabó el festín con topos del suelo


Llevó su cuerpo a la madriguera
Sin música, luz, ni ruido siquiera
Del placer vino un grueso regüeldo
Que desveló su profundo sueño
Vio dónde estaba por un haz de fuego
que iluminó la cara velluda
pero no gritó ni lloró amargura
No pidió que soltara cadenas
sino acercarse a lamer su cintura


Fue entonces que el ogro empezó otra canción
Y al ensueño sus fanales cayeron
La modorra solo duró un momento
pero ya no había ninfa ni gruta
en el delirio desaparecieron
su mente había jugado astuta


De ella no había ni el aliento
Se revolcaba solo entre amapolas
Y el agua lavaba su pensamiento

miércoles, 28 de mayo de 2008

ATENCIÓN: ANTÁRTICA RESPONDE

primera respuesta al reto teletextual #3: Antártica nos ofrece un texto lleno de erudición y, como no, savoir-faire. Lean y disfruten, o si prefieren, descárguenselo en pdf y duerman con él. Bienvenida como miembro de pleno derecho al Colectivo (en espera de anagrama...)

“(Contra)libros: Influencias Borgianas en la saga Harry Potter; O, de cómo sacarse un teletexto del bombín”

(Ponencia pronunciada en sus mentes)

Jorge Luis Borges (1899-1986), maestro de la concreción, tenía una fe ciega (¡ups!) en la narración corta. Su fidelidad a éste sub-género literario llevó al escritor argentino a argumentar públicamente que la composición de lo que él denominaba “vastos libros” no era sino un “desvarío laborioso y empobrecedor” que consistía en la (supuestamente inútil) tarea de “explayar en 500 páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en poco minutos” (Obras Completas 429). Proust se estaría revolviendo en su tumba mientras Borges escribía esto, pero ese es otro menester (y a mi sólo me han dado 500 palabras).

Podría argumentarse, a partir de lo expuesto anteriormente, que el intento de establecer un juego dialógico (llamémosle ‘intertextualidad’, invocando el espíritu subversivo de Genette) entre la visión Borgiana de la narrativa y la magna obra de la inglesa J. K. Rowling (1965) es tarea vana, cuando no imposible. Podría. Es por esto mismo, que el reto de establecer sólidas conexiones entre estos dos dispares autores se nos antoja hoy un ejercicio saludable de hermanamiento entre continentes, una reivindicación de la transnacionalidad de la literatura y del arte mismo. En definitiva, se trata de buscar ese mágico recoveco que opera a modo de nexo de unión entre dos obras inicialmente contrapuestas. Si me permiten la perversión del dicho: se trata de sacarse un conejo (intertextual) del (auto)bombín.

En efecto, hemos apuntado ya a la imposibilidad de establecer puentes dialógicos entre Borges y Rowling a nivel formal. Donde el escritor argentino descubría un “desvarío laborioso y empobrecedor”, su colega inglesa nos ofrece una gran novela de estilo decimonónico en cuánto viene dilatada a lo largo de siete volúmenes publicados a lo largo de una década. Por supuesto que los lectores de Harry Potter (a los que los medios dan en llamar “fans” en un claro intento de denostar su capacidad crítica) pueden leer cada uno de esos volúmenes a modo de novela en sí misma; esto es, sin necesidad de establecer conexiones de contenido o temporalidad entre ellos. Sin embargo, nos parece interesante apuntar aquí un fenómeno cuanto menos irónico. Y es que la trayectoria de la historia que nos ofrece Rowling desautoriza tal lectura. La expectativa por conocer el denouément de la narrativa (¿morirá Harry? ¿conseguirá el mundo de la magia (blanca) acabar con esa mancha atroz que representan Voldemort y sus seguidores? ¿quiénes son los malos y quiénes los buenos en esta historia? ¿se casarán Ron y Hermione?) promovió un tsunami de deseo de dimensiones nada desdeñables. ¿Tal vez fue Rowling víctima del márketing atroz al que se sometió su obra? Tal vez. Sin embargo, nos movemos -¿lamentablemente?- en un terreno en el que las fronteras entre arte y negocio no son para nada nítidas, especialmente si nos atenemos al mal llamado target de la producción Rowliana: un público eminentemente pre-púber que se está transformando en la gran masa compradora del siglo XXI.[1]

A nivel formal, pues, poco podemos argumentar en cuanto a los supuestos puentes dialógicos entre Borges y Rowling. Pero de todos es sabido que la literatura no es sólo forma, sino también –a menudo- contenido. Presten atención a estas palabras que el escritor argentino nos ofrece en su famoso tratado “Ficciones”: “Un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto” (56). En efecto, los habitantes de Tlön, el mundo ficticio que nos describe Borges en su tratado, sólo comprenden la coherencia total cuando engloba el ‘ello’ y su contrario. Sin ánimo de ponernos demasiado Zen, podríamos evocar aquí la ya famosa filosofía oriental del Yin y el Yang, pero permitirán que mis disquisiciones tomen derroteros más occidentalizados.[2]

¿Es la saga HarryPotteriana una serie de libros que “encierra[n] su contralibro” a la manera Borgiana? Irremediablemente, sí. Y no porque se articule sobre las ya denostadas bases literarias de la lucha del Bien contra el Mal (al más puro estilo estructuralista); ni siquiera porque ofrezca dos mundos evidentemente contrapuestos a nivel simbólico (el de la Magia y el de los llamados ‘Muggles’); sino porque la zambullida de Harry en el mundo mágico bien podría leerse a modo de Metáfora Esencial Lacaniana mediante la cuál un joven pre-púber intenta alejarse de un mundo cruel que le ha lanzado en brazos de la más dura de las orfandades primero y a manos de unos familiares abusivos –los Dursley- más tarde. Dickens estaría profundamente orgulloso de Rowling, si no fuese porque la huída hacia delante no toma el camino del realismo y la Bildungsroman sino todo lo contrario: Harry, en nuestra propuesta, imagina un mundo mágico (y, por ello, alternativo) en el que acude a clases interesantes, tiene amigos fieles, enemigos carismáticos y, tal vez lo más importante, deja de ser un simple huérfano que no tiene donde caerse muerto para convertirse en El Elegido.

Prueba de la tesis que aquí se pretende perfilar sería la estructura repetitiva de los siete volúmenes, por la cual nos encontramos de manera reiterativa con un primer capítulo que describe a Harry pasando unos malos ratos con los Dursley hasta que un nuevo curso empieza en Hogwarts, accesible tan sólo a través de la Vía 9 y ¾ de King’s Cross. Pero el tema va más allá. No importan los problemas, las vicisitudes, incluso los peligros a los que Harry se enfrente una vez sumergido de lleno en el mágico mundo de Hogwarts y aledaños, los lectores sabemos que saldrá victorioso. Y lo sabemos porque él, extrañamente, también lo sabe. Todo está bajo estricto control en el mundo de la fantasía. Y Harry es el sujeto agente que, deseando (escapar de la mediocridad de su devenir diario), fantasea y da vida a Hogwarts, Ron, Hermione, Draco Malfoy, Dumbledore e, incluso, a Lord Voldemort (porque el héroe no existe si no se enfrenta a un enemigo feroz).

Es así, pues, como la saga Harry Potter ofrece un libro (realista, sobre la vida de Harry en el mundo ‘real’) y, a su vez, un contralibro (fantástico, sobre la vida de Harry en el mundo ‘mágico’). Es así, también, como el círculo de la conexión entre Rowling y Borges se cierra, los continentes se hermanan, la literatura se transnacionaliza y yo me saco un teletexto del (auto)bombín, si ustedes me lo permiten.

Muchas gracias.
[1] Este es un fenómeno socio-económico que no podemos tratar en el presente artículo, por lo que debemos remitir al lector a fuentes secundarias. Véanse, como ejemplos, Desarrollo Psicológico (Craig et. al.: 2001) o Marketing (Lamb et. al.: 2006).
[2] Para disquisiciones Orientalistas, remito a mis lectores a Edward Said (Orientalism, 1979) o, si lo prefieren, a tomarse una copa con algunos ínclitos Autobomberos, activos colaboradores de esta misma página, y apasionados especialistas en el mundo oriental.

MONTERROTAURIO


domingo, 25 de mayo de 2008

Un día de lo más normal en la vida de Marta Polbín

Esta mañana me he despertado temprano y me he dicho: "Tate, seguro que el Dasein, existiendo, es su Ahí". Y mientras meaba he acabado de dar forma a esta idea: "Eso significaría, por una parte, que el mundo es 'ahí'; su ser-ahí es el estar-en. Y éste es, asimismo, 'ahí', como aquello por mor de lo cual el Dasein es". Luego me he olvidado del tema hasta la hora de comer. Pero mientras veía el telediario me ha asaltado de nuevo la cuestión, de una forma cristalina: "Claro, es evidente que en el por-de-mor está abierto el existente estar-en-el-mundo en cuanto tal y que en la comprensión del por-mor-de está coabierta la significatividad que en él se funda". He estado a punto de llamar a mi madre para contárselo, pero me he contenido para acabar de dar forma a mi pensamiento, que sin embargo se resistía a conformarse de forma definitiva. Por la tarde he ido a comprar algo de comida para la cena, y mientras cogía una alcachofa ha llegado la revelación esperada, como si una voz interior me susurrara al oído: "La aperturidad del comprender en cuanto aperturidad del por-mor-de y de la significatividad, es cooriginariamente una aperturidad del íntegro estar-en-el-mundo. La significatividad es aquello en función de lo cual el mundo está abierto como tal. Que el por-mor-de y la significatividad estén abiertos en el Dasein significa que el Dasein es el ente al que en cuanto estar-en-el-mundo le va su propio ser". Entusiasmada, he soltado la alcachofa y he salido corriendo del supermercado. He llegado a casa, me he tirado en la cama y he tenido un primer orgasmo, que he ahogado mordiendo las sábanas. Pero en el segundo no he podido contener un gritito de placer que decía algo así como: ah, ah, mmm, arf, puto heidegger, ah, ah...

viernes, 23 de mayo de 2008

Teletexto #3


"Querida Antártica:
Gracias por ofrecerte a escribirme la tesina. No te preocupes, el tema te lo doy yo. Se trata de investigar la influencia de J.L. Borges en la obra de R.K. Rowling, es especial en la saga de Harry Potter. De momento, envíame un abstract—unas 500 palabras—para ver por dónde lo enfocarías.
Gracias de nuevo"

martes, 20 de mayo de 2008

are u there for the text?


TELETEXTO: cuentos por encargo

Visto el éxito del Proxeo (escasos púgiles, golpes desviados) el Ático Parnásico adelanta una nueva propuesta que deseamos sacie las veleidades más crueles del Autobombismo y que sea capaz de despertar algunas plumas dormidas y mucho talento desaprovechado.
En esta ocasión el interpelado deberá escribir un texto que se ciña, exactamente, a las instrucciones, necesidades o constricciones que otro miembro le haya planteado. Los demás, valoraremos críticamente su ejercicio en base a su adecuación al encargo y lo imaginativo de su solución.
Empezamos con los siguientes encargos:

“Querida srta. Quilla:

Tras conocer su obra a través de la página del
Colectivo Autobombo, nos gustaría encargarle un texto de creación. El Consejo de Redacción ha estimado que su estilo y sensibilidad pueden encajar con nuestra revista. Como usted sin duda sabe, la revista Látidos y Látigos está destinada al público adulto amante del placer con dolor. Además de divulgación histórica, médica y psicológica sobre el sadomasoquismo, la revista cubre novedades en vestuario y juegos, una sección de contactos y un espacio para la ficción. Es precisamente en la sección Fricciones donde nos gustaría incluir un relato suyo, que despertara la imaginación erótica de nuestros lectores, sin menoscabo para la calidad literaria."

"Estimado sr. Ogro del Sí:

la editorial Brisa Suave se complace en invitarlo a participar en la Antología de la Nueva Lírica Española, que editará en breve con la colaboración de ADAPT (Asociación en Defensa de los Animalitos PequeñiTos). Rogamos nos envie un poema lírico de su elección que deberá ser, como única condición, de temática amorosa y ambientación pastoral."


domingo, 18 de mayo de 2008

El escribano analfabeto.

Cap. V La aparición de Franja Reza.


Por entonces, escribano trabajaba compulsivamente por las mañanas. Su sistema era éste: al despertar bajaba a la tienda más cercana y se proveía de zumos con azúcar, zumos y más zumos; una vez en casa se sentaba frente a la máquina de escribir con el propósito de acumular tantos poemas como fuera posible, uno por folio. Y ahí se quedaba hasta las cuatro o cinco de la tarde con los zumos y unos cuantos cigarros de haschis como único sustento. Una de aquellas tardes recibió la llamada de su amigo Franja Reza. Pretendía trasladarse a Barcelona y nuestro escribano no dudó en ofrecerle un camarote en la nave.

Con esta nueva compañía empieza el tercer nacimiento del escribano.

Como con todo buen y viejo amigo, con Franja sobraban las palabras en los aspectos domésticos. Ambos se movían por el piso como una bandada de pájaros, como egipcios capaces de situar piedras en posiciones imposibles, al unísono. Trabajando lo justo fuera de casa, pasaban los días cada uno en su camarote y en mutua compañía. La nave surcaba mares poderosos y benévolos; los folios se acumulaban escritos y la mayoría de los días veían amanecer envueltos en el salvaje graznido de las gaviotas.

Un buen día, los cambios son siempre producto de un buen día, su casera les subió el alquiler y nuestro escribano, abrumado por el próximo proceso de buscar piso abandona la nave para viajar a Irlanda. Iba en busca de un invierno de vientos y lluvia; cuervos, musgo, cementerios como jardines escondidos y eso es exactamente lo que encontró pero aún hubo más...

viernes, 16 de mayo de 2008

La pérdida de la fama de la “pescadilla que se muerde la cola”.

A mi tía Julia, amante de Augusto.

Una pescadilla perdió la ce y se convirtió en pesadilla. La pesadilla consistía en convertirse precisamente en la ce que le provocaba la pesadilla. Convertida en C, nuestra pescadilla perdió poco a poco su fama, al no poder morderse más la cola .



El Burrot Català.

miércoles, 14 de mayo de 2008

la Antártica está que arde (perdón por el chiste fácil)

Antártica nos regala esta foto de un bombín que se pone una Keira para salir por la calle.
"Glamour no les falta pero por si en algún momento escasease, siempre les quedaría Chanel:"


domingo, 11 de mayo de 2008

Epifanía

(VOZ DE ULTRATUMBA): ¡Manueeeeel!
Manuel está sentado en el sofá de su casa. Son algo más de las cuatro de la tarde y después de comer ha encendido la televisión. La digestión y el calor le han dejado adormecido.
(VOZ DE ULTRATUMBA): ¡Manueeeeeeeeeeel!
Manuel abre los ojos de repente, acompañando los párpados con un brusco levantamiento de la cabeza. Le ha parecido oír una voz, como si alguien le estuviera llamando. Debe de haber fusionado los ruidos de la televisión con un sueño y se habrá dado un pequeño susto. Repasa la habitación instintivamente: el salón sigue igual. Respira hondo apaciblemente, se acomoda entre los cojines y cierra los ojos de nuevo.
(VOZ DE ULTRATUMBA): ¡Oye tú, que te estoy llamando!
Manuel pega un brinco, abre los ojos y emite un grito insignificante, como un hipo. Está seguro de que esta vez no ha fusionado nada porque ni siquiera había empezado a dormirse. Eso no ha sido la televisión; además, Manuel es soltero, y ocupa un piso entero para él solo.
(VOZ DE ULTRATUMBA): ¿Hola?
MANUEL (tragando saliva y mirando a todas partes): ¿Hola?
(VOZ DE ULTRATUMBA): Vaya, por fin puedo hablar contigo. Había mala comunicación.
MANUEL: Ah…
Manuel no comprende nada, pero tampoco está demasiado exaltado. Por suerte o por desgracia, nunca ha sido un hombre impresionable. Los fantasmas le dan igual, y más si le tutean.
(VOZ DE ULTRATUMBA): ¿Sabes quién soy?
MANUEL: Pues ahora mismo no caigo.
(VOZ DE ULTRATUMBA, carraspea y declama): Soy el dios de todos los hombres.
MANUEL: Ah, ¿al final sí que tenemos?
Silencio incómodo.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES, sin declamar): ¡Pues claro! (Pausa) ¿Pero qué demonios os pasa conmigo? Con la de tiempo que llevo cuidándoos, ayudándoos a pasar la vida... y así me lo agradecéis. Dándome la espalda, ninguneándome. ¿Es que os habéis olvidado de que estáis aquí por mí? ¿Que si yo no quisiera, aquí no habría ni dios?
MANUEL: Ande, no se ponga usted así…
Manuel se acaba de imaginar a sí mismo y se ha sentido absurdo, mirando hacia arriba con compasión, como si le diera consejos al techo del apartamento. Acto seguido se ha dado cuenta de que (al parecer) le está hablando Dios y que encima le está contando sus problemas, así que decide improvisar algo que pueda tranquilizarle.
MANUEL: Mire, los hombres postmodernos somos muy tontos: cuando vemos que algo no funciona rápido lo dejamos de usar.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES, decaído): ¡Sí, eso! Esa maldita postmodernidad os está matando y no me hacéis caso. Os lo intento advertir cada día, pero no hay manera. ¡Yo haciendo milagros y vosotros llamándolo “catástrofe natural”! ¡Cuando hay sequía tenéis muchísima lluvia, pero no la sabéis repartir! ¡Egoístas! ¡Como ahí abajo van tan mal las cosas acaba lloviendo donde nadie quiere que llueva! (Respira, decaído) No os puedo salvar yo solo…
Manuel: Ya… sí… todo está muy mal. Pero siempre ha sido así, la historia lo demuestra. Usted no se preocupe, que ya nos las arreglaremos.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): Que no Manuel, que por eso te he venido a buscar.
Manuel estira la frente y las orejas se le tensan hacia el cuello. Levanta una ceja.
MANUEL: ¿Cómo?
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): Sí, que te he escogido a ti entre todos los hombres y mujeres para que me ayudes a salvar tu Tierra –que al fin y al cabo también es mía-. Eres casto y bueno, un hombre equilibrado, y no pecas.
(Voz interior de MANUEL): ¿Así soy yo? ¿Pero qué desgracia he hecho con mi vida? Ay, a ver si me va a oír…
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES, declamando solemne): Levántate y dile a todo el mundo que el capitalismo es un infierno terrenal y que es el error más grande que habéis inventado -porque eso sí que no os lo enseñé yo-. Diles que tengan hijos sanos, que vivan en el campo y cuiden a los animales que les darán alimento. Que destrocen las máquinas que manchan la naturaleza y que vuelvan a usar el sagrado fuego; que construyan sus hogares, que hablen entre ellos.
MANUEL: ¿Yo? ¿Todo eso? Uy… eso es imposible.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): ¿Dudas? ¿Por qué no te levantas? ¡Es una orden!
MANUEL: No, mire, lo siento. Me sabe mal, pero es que a mí nunca me ha gustado recibir órdenes.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): Sí, ya sé, pero cuando las ordeno yo siempre se cumplen. ¡Porque soy (declama) el dios de todos los hombres!
MANUEL: Ejem… por curiosidad: ¿cuánto hace no que le ordena una misión a un hombre?
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): Uf… pues bastante. Creo que la última vez fue en Portugal, hace muchos años, a dos niñas del campo. Recientemente han sido canonizadas. ¿Ves cómo los hombres buenos recompensan a los salvadores?
MANUEL: Pero es que toda la vida los santos han sido maltratados… por eso son santos ¿no? Y yo no quiero que me corten trocitos del cuerpo para guardarlos en cajitas de recuerdo.
(Voz de EL DIOS DE TODOS LOS HOMBRES): ¡Eso fue por amor a la humanidad! ¡Sacrificios! ¡Yo lo hice por amor! ¡Para que veáis cuál es el camino que hay que seguir en la vida!
MANUEL: Uff… pero es que entonces, ya, mire, mejor me marco yo solito el camino. No se preocupe, que yo estaré bien. Yo no le puedo ayudar. Nunca se me ha dado bien hablar en público ni convencer a las masas. Es que para salvar al mundo sin ganas, así porque sí, prefiero no hacerlo. Yo no soy nadie, señor. Mejor avise a otro individuo más carismático, aunque tampoco creo yo que le ayudara porque esos no suelen creer en un dios.
Manuel acaba de hablar y se hace un silencio incómodo. Mira arriba y abajo. No recibe ninguna respuesta. Respira hondo, se frota los ojos y empieza a pensar a quién le puede explicar lo que acaba de sucederle. Sube el volumen de la televisión. Eructa.
De repente la Tierra se borra y el dios de todos los hombres se pone a descansar.

SMR la enana (sic)

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