lunes, 26 de octubre de 2009

Premática del desengaño contra los poetas güeros, chirles y hebenes (II)

¡Ay, parece que fue ayer!

"Itén, advirtiendo que después que dejaron de ser moros -aunque todavía conservan algunas reliquias- se han metido a pastores, por lo cual andan los ganados flacos de beber sus lágrimas, chamuscados con sus ánimas encendidas, y tan embebecidos en su música, que no pacen, mandamos que dejen el tal oficio, señalando ermitas a los amigos de soledad. Y a los demás, por ser oficio alegre y de pullas, que se acomoden en mozos de mulas.

Por estorbar los grandes hurtos, mandamos que no se pasen coplas de Aragón a Castilla, ni de Italia a España, so pena de andar bien vestido el poeta que tal hiciese, y si reincidiese de andar limpio un hora.

Pero advirtiendo, con ojos de piedad, que hay tres géneros de gentes en la república sumamente miserables, que no pueden vivir sin los tales poetas, como son farsantes, ciegos y sacristanes, mandamos que pueda haber algunos oficiales públicos desta arte, con tal que tengan carta de examen de los caciques de los poetas que fueren en aquellas partes. Limitando a los poetas de farsantes que no acaben los entremeses con palos ni diablos, ni las comedias en casamientos, ni hagan trazas con papeles o cintas. Y a los de ciegos que no sucedan los casos en Tetuán, desterrándoles estos vocablos: cristián, amada. humanal, y pundonores; y mandándoles que, para decir la presente obra no digan zozobra.

Y finalmente mandamos a todos los poetas en común que se descarten de Júpiter, Venus, Apolo y otros dioses, so pena de que los tendrán por abogados a la hora de su muerte".


Francisco de Quevedo y Villegas
Vida del buscón llamado Don Pablos

sábado, 24 de octubre de 2009

Premática del desengaño contra los poetas güeros, chirles y hebenes (I)

Colectivo Autobombo propone desfacer entuertos, en este caso literarios, y premiará con un exquisito lote de libros, a quien ofrezca un mejor desenmarañamiento del tratado aquí expuesto que, por viejo, el pasar lo ha hecho rancio y de difícil comprensión. Ayúdanos a entender el barroco y gana con nosotros miles de premios. Como hizo el mismo autor (premio extra para quien lo acierte), nos saltaremos el prólogo:


"Atendiendo a que este género de sabandijas que llaman poetas son nuestros prójimos, y cristianos, aunque malos; viendo que todo el año son cejas, dientes, listones y zapatillas, haciendo otros pecados más inormes; mandamos que la Semana Santa recojan a todos los poetas públicos y cantoneros, como a malas mujeres y que los prediquen sacando Cristos para convertirlos. Y para esto señalamos casas de arrepentidos.

Iten, advirtiendo los grandes bochornos que hay en las caniculares y nunca anochecidas coplas de los poetas de sol, como pasas a fuerza de los soles y estrellas que gastan en hacerlas, les ponemos perpetuo silencio en las cosas del cielo, señalando meses vedados a las musas, como a la caza y pesca, porque no se agoten con la prisa que las dan.

Iten, habiendo considerado que esta seta infernal de hombres, condenados a perpetuo conceto, despedazadores de vocablos y volteadores de razones, han pegado el dicho achaque de poesía a las mujeres, declaramos que nos tenemos por desquitado con este mal que las hemos hecho, del que nos hicieron en la manzana. Y por cuanto el siglo está pobre y necesitado, mandamos que mar las coplas de los poetas, como franjas viejas, para sacar el oro, plata y perlas, pues en los más versos hacen sus damas de todos los metales, como estatuas de Nabuco (...)".

miércoles, 21 de octubre de 2009

Noche de gitanos

Sin más motivo que el azote de los zotes y la reversión por la diversión me propongo comentar una anécdota que me ocurrió la otra noche mientras dormía, o pretendía hacerlo. Una historia cotidiana de aquellas que marcan el carácter y el espíritu de las gentes que la viven, sin otra pretensión que la de que entiendan con quién se tiene uno que jugar los cuartos en la calle, y que, si a veces aflora el sentimiento amodorrado más verdulero, es porque inevitablemente, como decía el cantaor: "Capullo lo lleva dentro".


Una barahúnda de gritos me despertó. Yo soñaba que estaba en una azotea, bebiendo, disfrutando, correteando, jugando con Jale y Antonio, unos amigos que viven cerca del lugar en el que ocurrieron los hechos,no sé a santo de qué fiesta. El caso es que de pronto empecé a escuchar un helicóptero que se cernía sobre nosotros. Al parecer eso de beber y disfrutar debía de estar prohibido en aquel sueño porque corrimos a cubierto y a esconder nuestras bebidas. Nuestra asociación ilícita hubo de ser disuelta ya que, aunque creímos haber despistado al gigante haciéndole creer que no hacíamos nada malo, juntando nuestras manos y formando un corro de la patata bailarín, como niños que no saben por qué se les acusa, cuando vimos volver a nuestro perseguidor tuvimos que salir corriendo, saltar por las azoteas y cornisas, bajar escaleras de caracol con la certeza de que seríamos prendidos. Entonces desperté y el ensordecedor sonido de la hélices se convirtió en el estrépito de la calle. Diferentes voces de hombres y mujeres con una cadencia repetitiva y en evolución ascendente salían al paso. Y digo al paso porque más bien parecía la procesión del Cristo de los Gitanos o el Prendimiento que ninguna otra cosa, del bullerío y el escándalo que se había formado. Las mujeres gritaban cosas incomprensibles de manera fanática, una especie de rezo a gritos que parecía querer acabar con la vida de alguien así, a puro chillido, o si se prefiere a puro cuchillido, que más bien parecían dagas infestadas que simples lamentos. Los hombres daban fuertes golpes contra los coches. El griterío conjunto era como una marea que avanzaba hasta desaparecer calle abajo para luego volver como la resaca y golpear de nuevo los oídos y los sueños de todos aquellos que intentábamos dormir. En cuanto conciliaba el sueño de nuevo volvía la barahúnda calle arriba y me despertaba a mí y a mis vecinos. Y de nuevo se asomaban caras pálidas y asustadas tras las ventanas, sin atreverse a abrir la boca, temerosos de que llegara hasta ellos la marea infernal, sin querer saber y queriendo, aparte de que cada cual estaba seguro de todo lo que pasaba, pues quien más y quien menos albergaba alguna razón que era del todo indiscutible. Yo por no dormir, imagino que como muchos otros, me daba a las conjeturas, y llegué a la conclusión de que las dos familias de gitanos que andaban a zarzazos de un lado de la calle hasta el otro intentaban dirimir su querella sin poder llamar al orden público pues la ley gitana así lo exige. Probablemente el hijo de una gitana había recibido una puñalada por parte de otro gitano, la razón es probable que fuera, o bien que alguien había descastado y arruinado el líbelo virginal de una de las hijas de otro, o bien que algún gitano se lo había montado con la mujer del otro. No se me ocurre otra causa válida más que el crimen sexual, si bien es posible que hubiera cualquier otra, una riña por controlar el negocio de la droga por ejemplo. Más me gustaría meterme en las elucubraciones de mis vecinos, y tal vez lo haga en otra parte, porque de seguro que ellos tendrán más información para contrastar con sus imaginaciones. Como bien podría hacerlo la regente de Tu Tienda Mari, justo frente a mi portal, a la que todos los parroquianos van a contarle sus disputas y sus historias. Para tres libros de los que nadie leería darían las confidencias que a esta cuentan, así que tal vez salga mañana a comprar el pan y la interrogue. Por hoy me tendré que conformar, como todos, con mis propias fábulas. Fuera lo que fuera aquello que lo provocara, lo que es indudable es que las dos familias de gitanos bailaban tarantos y bodas de sangre calle arriba y calle abajo, yendo a por el patriarca, el único con potestad para solventar sus causas y hacer justicia, y volvían de nuevo al lugar de los hechos, descontentos los unos y descontentos los otros, desangrados unos, desalmados todos.

Tras varias veces intentando conciliar el sueño y siendo despertado cuando llegaba al duermevela, por fin las voces callaron, o tal vez se entremetieron en mis sueños como los faldones de una camisa arrugada que uno no se quiere poner y ya forman parte de mi mundo onírico y real, para siempre y de una manera imposible de evitar.


martes, 20 de octubre de 2009

La barba de Schopenhauer

Decía Arthur Schopenhauer que «la barba, al ser casi una máscara, debería estar prohibida por la policía», para afirmar acto seguido que «además, como distintivo del sexo en medio de la cara, es obscena y por eso les gusta a las mujeres». Este verano se han dejado barba el Rey, el Príncipe y el portero del Real Madrid, así que yo me pregunto: ¿de qué habrían hablado este mes las revistas del corazón si la policía hubiese hecho caso a don Arthur Schopenhauer? Y, sobre todo: ¿será verdad que les gusta la barba a las mujeres? Yo me la dejé en pleno invierno y no ligué ni más ni menos, sino exactamente lo mismo: es decir, nada. Tampoco es que hiciera una encuesta para saber si estaba más agraciado, pero nadie me dijo que le pareciera obscena, y como a mi mujer le gustaba, pues qué carajo, me la dejé crecer. Al principio pica un poco, pero luego uno se acostumbra… ¡y qué descanso no tener que afeitarse cada mañana! Vale que yo me afeito una vez a la semana, pero eso no quita que a partir del octavo día me levantara todas las mañanas pensando: ay, si no me hubiera dejado barba, ¡qué pereza me daría hoy afeitarme! Luego está la cuestión de la seriedad: vamos, que la barba, como que impone. Te da un aire de gravedad. Para un escritor eso es fundamental: mira Tolstói, mira Dostoievsky, mira Hemingway, ¡mira Valle-Inclán! Cuando el editor te pregunta cómo llevas la novela, si no tienes barba estás perdido; en cambio, si la tienes, te mesas con fruición los pelos de la papada y respondes como un viejo lobo de mar: ¡viento en popa, marinero! El efecto es insuperable.

Desde luego, la barba tiene también sus detractores, y no solo el viejo Schopenhauer: que si en verano da calor y en invierno atrae a los fideos como el imán al polvo de hierro. Pero nada comparado con el placer que da dejarse crecer una buena barba. Y es que yo creo que, en el fondo, los hombres no nos dejamos la barba ni para gustar a las mujeres, ni para cabrear a los filósofos, ni para tranquilizar a los editores, sino para sentirnos un poco rebeldes. Rebeldes sin causa, por supuesto, pero rebeldes al fin y al cabo, que a cierta edad es lo que da más gusto. Por eso lo peor que nos puede pasar es que nuestra madre nos vea y diga: pues te queda muy bien la barba, hijo mío, ya era hora de que te la dejaras. Entonces no nos queda más remedio que encerrarnos en el baño y descubrir que el mayor placer de dejarse barba consiste en rasurarse de nuevo.

domingo, 18 de octubre de 2009

miércoles, 7 de octubre de 2009

Pamplinas

No recuerdo cómo, ni por qué, me encontré tumbado entre aquellas adormideras que infestan los sembrados de suelo arenisco. Más tarde, aunque también puede que ocurriera con anterioridad, tuve conocimiento de que su verdadero nombre era "pamplinas". Me parecía haber tenido algún tipo de fiebre, o que aún era presa de ella. No era muy capaz de distinguir las sensaciones ni los estadios por los que atravesaba mi pobre y aturdido cerebro. A mi alrededor todo, como si de la última pesadilla de Molière se tratara, se teñía de amarillo enfermedad, un amarillo que no se veía atenuado por la continuidad reflectiva del sol (Aviso: La palabra reflectivo no está en el Diccionario) ni por el imparable trino de los pájaros que revoloteaban a mi alrededor. Me quedaba preguntarme si aquel lugar en el que estaba formaba parte de un fin o de un principio, si se trataba del comienzo de algo o es que había alcanzado algún destino final, a partir del cual, se resolvería alguna de las muchas incógnitas que jalonan la existencia de cualquier ser cuya capacidad de raciocinio ponga en entredicho cada uno de los actos que acomete. Lo cierto es que no quería salir de allí. Bueno, no tenía ninguna inclinación a hacerlo, aunque también es verdad que de haberlo intentado no habría tenido posibilidad de llevarlo a cabo. ¿Qué era aquello que me mantenía paralizado y anonadado, si no la belleza de todo aquello que me rodeaba?

martes, 6 de octubre de 2009

viernes, 2 de octubre de 2009

Lo que faltaba...

"Desde que me comprometí con la candidatura de Madrid 2016, cuando termino un partido no sólo me pregunto cómo he jugado. Me pregunto también qué ejemplo he dado, especialmente a la gente joven.Tanto dentro del estadio como en mi vida diaria. Esos son los valores por los que trabajamos en la candidatura de Madrid. I believe. We believe."

Raúl, en Copehagen

lunes, 28 de septiembre de 2009

Auto-Auto-¡OGRO!


De nuevo (y no paramos...) nos regocijamos cual trol entre camachuelos por la publicación de la colección de relatos de Mavis Gallant, soberbiamente traducidos por nuestro querido Ogro.

Un libro que no nos deja indiferentes, pero que hay que saber saborearlo, despacio, que los cuentos esperan, como dice su autora. 1001 Libros

Los mejores relatos de una de las grandes cuentistas contemporáneas, publicados en España por primera vez en una sola obra. Cada cuento de esta genial escritora canadiense es un viaje a un lugar nuevo, donde el lector tiene la ocasión de sorprenderse y mirar su propia vida de manera distinta. La Casa del Libro

jueves, 24 de septiembre de 2009

Acknowledgments polbinescos

Estimados miembros y miembras del Colectivo:
Me llena de alegría y satisfacción saber que mientras yo defendía a capa y espada los cimientos del oulipismo autobombástico, el Colectivo Autobombo me daba su apoyo desde este espacio que resiste contra viento y marea.
Ante ello, solo puedo confesaros algunos datos relativos a la tesina:
- en la p. 63 aparece la palabra "autobombo".
- en la p. 127 aparece citada, en otro nuevo ejemplo de autobombismo, "Marta Polbín".
- en la p. 75 he conseguido colar la palabra "gilipollas" (porque me apetecía, qué coño).
- y en las pp. 38 y 106 se menciona a un tal Alberto Caturla.
Por otro lado, y aunque no salgan citados de forma explícita, quiero dar las gracias específicamente al miembro Pere Rovira (por pasarme artículos sobre el hipertexto en el último momento, el muy cabronazo), a El Ogro del Sí y la Zorra Alevín (por haberme pasado también un excelente trabajo sobre el hipertexto... que nunca leí, jeje) y a El Sargento Pioje, a Leli Vorratxes y a El Sapo Treze por su apoyo incondicional.
Por supuesto, hago extensivo el agradecimiento y el abrazo a todos los miembros del Colectivo Autobombo, pues suyo es también, indudablemente, este trabajo. Siempre vuestra,
Marta Polbín, magíster.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Mañana es un gran día para el autobombismo

Y así lo celebramos por anticipación, y le deseamos todo el éxito (que es el nuestro) a la compañera Polbín en su defensa de tesina sobre el Oulipo y el hipertexto.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Barcelona inaugura el primer punto canapé.

Ayer a las 20h se inauguró en Barcelona el primer gran canapé de espinacas. Este gran hojaldre ha estado dando cobijo desde primera hora, a centenares de barceloneses que se han acercado a mecerse entres sus hojas.

Dada la buena acogida que ha tenido esta medida anticrisis entre los ciudadanos, la organización y las autoridades están estudiando crear más puntos canapé. No son pocos los que se manifiestan a favor de esta medida que ayer el New York Times calificó como: "una iniciativa que, junto con los microcréditos de Mohamed Yunus, podrían darle un giro a este siglo".

Las asociaciones de vecinos, que siempre se habían mostrado recelosas, aplaudieron el requisito de estar empadronado en la ciudad para tener derecho al reposo vegetal.

Nadie es excluido en la ciudad, de niños a mayores flotan en la oscuridad de sus necesidades básicas.

Hay un nuevo amigo....

A buen observador....

lunes, 7 de septiembre de 2009

El autobombo, de moda en internet

Cuando hace dos años y tres meses (link revival) se creó este blog, el autobombo era un concepto pionero en las redes digitales.



Rápidamente, el todopoderoso Google nos catapultó a la pole position de las búsquedas relacionadas con autobombo. Algunos incluso pensaron que era obra de las artes oscuras de Fruitman, el grande.

Nada más lejos de la realidad. Ya pinchó la burbuja inmobiliaria, y el fenómeno autobombo se multiplica cuál conejo por las madrigueras digitales.

He aquí una selección de artículos que se han colado por delante de nuestra muy querida página cuando uno busca "autobombo" en google.es:


Se define como "la red social de noticias donde puedes hacer autobombo sin restricciones". Nada reseñable, salvo que son los primeros. Es decir, otro ejemplo de que Google no siempre acierta, no en vano, es un puto robot.


Estupenda publicación que, además de un magnífico eslogan, cuenta entre sus entradas con la siguiente perla. Resulta que autobombo.blogspot.com mencionó que un determinado blog hacía autobombo. El autor de dicho blog se enfadó y le envió estos mensajes:

"QUÉ CARAJO ESTÁS PONIENDO VOS COBARDEMENTE EN LA WEB QUE YO HAGO "AUTOBOMBO"??? SACÁ YA MISMO ESO DE TU BLOG DE MIERDA PORQUE TE ENVÍO A MI ABOGADA
(...)
Ya estás escrachada en todo facebook, como corresponde, por envidiosa e imbécil"

Esperemos que nunca jamás ningún lector nos escarche en todo facebook. Sería el final de autobombo, la más cruel sentencia de muerte.


Tras mencionar que "el autobombo es un movimiento muy fuerte", el autor del artículo nos descubre la creación de Autobombeame, una red social para darse autobombo. Actualmente ya no existe.

"La autopromoción o el autobombo no sólo es clave en el mundo de los blogs, también lo es en el mundo de los artículos científicos". Tras esta cita descubrimos un curioso artículo que analiza el fenómeno según el cuál los artículos científicos se envían masivamente entre las 16h y las 16h.10min.

"En realidad "hacer autobombo" no es lo mismo que "lucirse", ni demostrar que eres muy listo... Una persona puede lucirse y luego hacer autobombo, pero también puede hacer autobombo y luego ser un inútil."

Y yo digo, verdad como un pino. Descubierta en un foro en el que alguien solicita maneras alternativas de decir "hacer autobombo". Otro amable lector del foro nos aclara que "Self-praise or self-flattery would be some ways to describe autobombo. I'm so good a this you wouldn't bel¡eve it!". Predicando con el ejemplo. Sugiero que contribuyamos con una entrada en el foro.

P.D. La imagen que ilustra esta entrada es una foto intitulada "autobombo", que podéis encontrar en Flickr haciendo clic en la imagen.

P.D. 2 La inspiración para esta entrada se la debo a Tesorera Polbina y su descubrimiento de que alguien se ha quedado con nuestros 590,000 euros.

addendum: el sapo

Aunque ligeramente fuera de plazo, una nueva (quizá definitiva) contribución a la historia del sapo y la princesa, by Seth MacFarlane.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Creiste que me habìa roto cuando me quedè sin habla.
No te vi venir pero sospechè de ti...sobre ti...acerca de ti...
no sabìa que eras tù hasta que no leì tu nombre.
Me preguntaste què, en què estaba pensando.
Yo no tuve valor para decirte que en nada.
No estaba pensando en nada mientras estaba contigo,
junto a ti.
Què poco valor tenemos los hombres
que yacen junto a las mujeres.
.
El ruido que escucho debe de ser el que hago yo mismo
mientras hago un conjunto vacio.
No es cuestiòn de hechar las cuentas.
Es uno mismo mientras no es nada.
.
Por mucho que te diga en què estoy pensando
no llegaremos a buen tèrmino.
Machacaremos el instrumento
para dejar escapar un latido.
Siempre nos sabrà a poco el grado de satisfacciòn.
Explicaremos el talento que trabaja en ello.
No fui yo no fui yo. No sabrè en què estaba pensando.
Què puñado podrìamos juntar. Sin valentìa no hay
derrota.
Los sueños ganan a los pensamientos por màs de un cuerpo.
.
No sabìa lo que estaba haciendo.
.
No lo sè.
.
Los sueños ganan a los pensamientos por màs de un cuerpo.
.
Lo que pueda pensar no es una garantìa.
En què piensas no resolverà aunque asì fuera.
No te dije què porque allì dentro
habìa un tumulto silencioso difìcil de aclarar.
Què esperabas no lo sè.
Què esperaba no lo sè.
Tanta espera es terrible terrible.
Nuestras lenguas esperan la saliba de aquel que lame sin saliba.
No puede decir nada, y si asì pudiera no serìa nada bueno.
.
Toda esa maldad tan real en la que crees que yo me dispongo
es, simplemente es.
No hay nadie por encima de mì.
No cumplo las òrdenes de nadie.
Cuando hago y lo hago mal de nuevo
no recibo las òrdenes de nadie.
Cuando crees que te hago feliz no recibo las òrdenes de nadie.
No hay nadie por encima ni por debajo de mì.
No hay nadie en mì.
.
Los sueños ganan a los pensamientos por màs de un cuerpo.
.
Si hay alguien o algo a punto de saltar no lo sè.
Sòlo lo sè cuando ya ha saltado.
En este punto,
¿què es lo que vas a decir?
¿què es lo que vas a preguntar?
¿què es lo que vas a pensar?
¿què es lo que voy a pensar?
.
¿A quièn vas a creer?
.
Creer y sentir no es lo mismo pero cuando las fechas ya se han hecho no es lo que màs importe. Seràn. Estaràn. Seguiremos. Haremos carrera. No habrà una lìnea clara que seguir o a la que llegar. Los pensamientos saldràn despedidos confundièndose con las briznas de hierba, los pedazos de tierra, las babas escupidas, no pareceràn pensamientos, no habrà en què pensar.
Este es el espacio que no queda para soñar.
.
Los sueños ganan a los pensamientos por màs de un cuerpo.

LA CONTEMPLACIÓN PROFANA, UN MUNDO DE EXTRAÑEZA.


Hay momentos en los que soy un sueño de mi mismo capaz de invertir horas en no hacer y no pensar nada.
Ayer por la noche mientras observaba un grupo de golondrinas e intentaba seguir a una con la mirada me pregunté en qué pensaba y no pude dar con nada. Tal vez pensé en lo difícil de ser un animal y lo difícil que es ser animal-hombre.* Pero no quiero apartarme del propósito de este texto. Ayer no pensé todo esto mientras miraba a las golondrinas. Tal vez, mirarlas ayer sirviera para tener algo en lo que pensar hoy, pero ayer, ayer no pensaba.

Intuyo que a muchos les sucede lo mismo y siento curiosidad por saber qué piensan ellos de esos momentos en los que son conscientes de no ser excepto por los impulsos eléctricos que sus sentidos propagan por su cuerpo. La realidad se aleja y todo parece tan familiar, como cercano y distante.

Hace años que me interesa este tema, aunque para no parecer pretencioso pocas veces lo comento con otros. Puede que lo que me intrigue sea el reposo. Un momento de silencio interno que provoca la saludable contemplación.

Me reconozco desde pequeño absorto en trozos de realidad que me parecían agradables: la montura de un espejo, las protuberancias del estuco, el punto en el que se unen dos papeles de pared, unas escaleras, el dibujo romboide de la barandilla de la terraza de mis padres... no estoy hablando aquí de los ejercicios Amélie Poulain que todos practicamos de una forma feliz, sino de algo agradable y enrarecido en los objetos.

Creo que mi forma de proceder en esos momentos no es la de observar el objeto como tal, sino, de una forma misteriosa, acabar siendo parte de él o tal vez acercándolo hasta que es parte de mí. Intentaré explicarlo de una forma más clara: hay un momento en el que el objeto se vuelve tan reconocible, tan cercano y la vez tan inmóvil que me causa un rechazo instintivo porque sé que por mucho que lo mire o lo toque no podré abarcarlo. En ese momento, el objeto entra en mí provocándome una sensación de angustioso rechazo que cautiva mis sentidos. Algo parecido al pánico celular que siente el adicto cuando le falta la droga. Uno quisiera penetrar el objeto con los dedos, entender de qué está hecho, de dónde viene, cómo funciona o es posible que sea así. Un asco asciende entonces mis nervios ante ese objeto que se convierte en parte de mí como algo ajeno y familiar a un mismo tiempo.

No creo que tienda a personificar los objetos que contemplo aunque es cierto que tiendo a ponerme en su lugar. Por ejemplo, mientras escribía el párrafo anterior he estado mirando las hojas de un árbol; en seguida mi mirada se ha detenido en una hoja e inmediatamente he pensado en el sol que incide sobre ella y en como, mecida por un suave viento, absorbe esa energía y la transforma en crecimiento; he pensado también en el hecho de que esté ahí suspendida y en cómo crecen los árboles, todos los árboles de mi vida, el tacto de las cortezas, los juegos alrededor de su tronco; el viento que los zarandea y a veces los rompe, pero éste no se quebrará hoy, éste sigue creciendo, tal vez indiferente, a los coches que lo rodean y los gritos de la ciudad.

Conforme avanzo en el detenimiento y la observación, la hoja del árbol va cobrando entidad y su relación conmigo aumenta hasta un punto en el que me digo: "es tan sólo un árbol, es tan sólo una hoja" pero sé que no es sólo una hoja porque su inmovilidad, a pesar del balanceo, es ya mi inmovilidad y ese acercamiento, ese reconocimiento, comienza a ser insoportable cuando la hoja ocupa todo mi mundo y ahí empieza el rechazo, el asco, el pánico celular hacia la realidad observada. Instintivamente aparto la mirada e intento distraerme para que esta no caiga sobre otro objeto.
Si en un principio la contemplación me alivia de la conciencia, llegado un punto ésta reaparece con redoblada fuerza para arrancarme del objeto diciendo: "déjalo, es incomprensible, es tan sólo una hoja".

Tal vez me asusta la certeza de que mi debate interno tendrá como respuesta la inmovilidad indiferente del objeto.

Reviso las definiciones de contemplación y meditación y se habla de "tranquilizar la mente", de "silencio interno", de "desapego de pensamientos y sensaciones". La contemplación que practico, o mejor dicho que me sucede, es: azorar la mente, un silencio lleno de ruido, un flujo de pensamientos y sensaciones.

Pero no es tan sencillo, al menos no es tan plano. Como decía al principio de este texto, lo primero que me sorprende es no poder decir en qué he pensado tras uno de esos momentos contemplativos, la sensación de no hacer y no pensar nada. Es cierto que si los reviso, puedo describir ciertos procesos mentales que llevo a cabo durante esos espacios de tiempo; pero esos procesos están ocultos cuando la contemplación me sucede. Durante el proceso, una parte de mi mente sigue la definición y se tranquiliza, se silencia, pero hay otra muy activa.

Si la contemplación busca partiendo del mundo, ausentarse de él, mi forma de mirar se evade del mundo adentrándose en él. Una, parte de lo externo para llegar al interior del sujeto; la otra, parte de lo externo para llegar al interior de lo externo. La diferencia básica es ésta: adentrarse en el cuerpo o en la materia; silencio o diálogo. Podría decirse que practico, involuntariamente, una contemplación profana, ajena a toda concepción clásica de un método que, en principio, persigue acallar la conciencia.
La contemplación profana se adentra en la materia para encontrar el silencio y desembarca en un mundo de extrañeza.



Notas
* El clásico argumento de los que dicen: "es un animal, no piensa, tanto le da ocho que ochenta" no me sirve porque equivale a decir del hombre que por ser un animal racional no hay problema al que no encuentre solución.
La Zozobra Non Liga


¡Pues yo no he visto un duro!

Hoy en El País dicen que nos han dado 590.000 euros, ¿alguien ha visto la pasta?
http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/Matas/pago/agencia/amiga/590000/euros/autobombo/elpepuesp/20090905elpepinac_8/Tes
Tesorera Polbina.

lunes, 31 de agosto de 2009

Sobre parnasos...

Rescatemos estas palabras de Juan Goytisolo, ni que sea por su brillante inicio...

"Cuando leí la propuesta de una diputada argentina de trasladar solemnemente los restos mortales de Borges desde Ginebra, en donde falleció, al cementerio bonaerense de La Recoleta para su eterno reposo junto a los próceres y padres de la patria, incluida Evita Perón, me puse a temblar. ¡Otra vez la ceremonia grandiosa, los discursos grandilocuentes, la exposición del féretro en el Congreso de los Diputados, las notas vibrantes del sacrosanto himno nacional! Quizás esta dichosa exhibición de autobombo a la que son tan proclives -probablemente por contagió francés- los países de lengua hispana convenga a los héroes y caudillos o a los vates y artistas identificados con los valores y rasgos del país en el que nacieron." [...]

y la no menos iluminadora cita a Ferrer Guardia final:

"Deseo que en ninguna ocasión ni próxima ni lejana, ni por uno ni otro motivo, haya manifestaciones de carácter religioso o político ante los restos míos, porque considero que el tiempo que se emplea ocupándose de los muertos sería mejor destinarlo a mejorar la condición en que viven los vivos, teniendo gran necesidad de ello casi todos los hombres".

http://www.elpais.com/articulo/opinion/dulce/senuelo/inmortalidad/elpepuopi/20090831elpepiopi_5/Tes

El Burrot Català

jueves, 13 de agosto de 2009

En relación a la nueva portada, que desde China aporta Lelishop (Desobedeciendo las normas, Liu Xiaodong, 1996), vean esta otra imagen, tomada ayer mismo en las calles de Shanghai (noten asimismo los característicos andamios de Shanghai, de bambú):



Y es que, si algo aprendo en este seminario sobre diseño en China, donde tanto se habla de urbanismo y arquitectura, es que en China, lo del autobombo, les va, y mucho. Un beso fuerte

jueves, 6 de agosto de 2009

Epígrafe homenaje

"La cosa empezó en un auto y al final acabó en un bombo".

Eza Quilla I


Felicidades para la Quilla más profética. Pronto tendremos que inventar un nuevo anagrama.



domingo, 2 de agosto de 2009

epìgrafe (fe)

Èl._Somos muchos y es necesario que cada uno aporte su parte. Despuès del sacrificio de los animales importantes, inmolamos el resto.

Denis Diderot "El Sobrino De Rameau"

Epígrafe (5)

En la primera página y en una hoja de papel de seda que cubría una de las láminas en colores había estampado un óvalo azul con esta inscripción: Orbis Tertius.

Jorge Luís Borges, Ficciones

sábado, 25 de julio de 2009

Epígrafe (4)

"Deberíamos aprender a vivir mucho más en
las escaleras",

Georges Perec, Especies de
espacios

martes, 21 de julio de 2009

Danza de Muerte

Para Textando

Cuán ardua tarea la mía
la noche se cierra oscura
sobre el Ático

Llega ya la melancolía
es la partida una tortura;
más se bebe rico

Sus miembros están reunidos
entorno al bello cadáver
ese exquisito

El primer canto, quejidos
ai! pronto pasa el haber
cuán presto, éxito

Burrot grande el ¡Para! Texto
Quilla empezó en un auto
Enana cronista

Caballero, eterno anexo
Zozobra guante incauto
!Ogroísta!

Leli, la reina de la república
popular, la.. república
popular

¡Os invito al Averno!

lunes, 20 de julio de 2009

ATICO-CITA, A modo de presencia

-Ostipa! jo no podré ser-hi! Me'n vaig a Lapònia, a la recherche d'arrels perecquianes...

- vols dir Polaina...

- és el que he dit: Bolònia!

-ehhh... pues se va a liar parda.

-merda, i doncs? l'Àtic ex cita...

-Mmmm, ¿l'Àtic o cita'l?

'El lunático ha dicho: ¡no hay (A)Dios!'
(Salmo, refrito por Sargentus Parnásicus)

domingo, 19 de julio de 2009

Epígrafe (3)

"La distancia más corta entre dos puntos, cuando aparece un obstáculo, es la línea curva",

Galileo Galilei, Bertolt Brecht

viernes, 17 de julio de 2009

Epígrafe (2)

Nada está construido en la piedra. Todo está construido en la arena. Pero debemos construirlo como si la arena fuese piedra.

J.L.Borges

Monterranasaurio

"Cuando despertó, la rana ya no estaba allí..."
El Sapo Treze.
P.S.: ¿Vale por lo menos para quedarme en el banquillo de los acusados?

miércoles, 15 de julio de 2009

Dar voz a la bombina (Donde se cuenta su verdadero final)

A veces el cansancio, la pereza o simplemente la desidia le hacen cometer al narrador actos de meridiana injusticia al soltar muletillas del tipo "para abreviar".

El sapo -sí, Zozobra, tienes razón: es un sapo, no una rana- bombina bombina (para los incrédulos, visiten: http://www.alaquairum.net/bombinas.htm ) mandó a un miembro del colectivo un sobre lleno de babas, con varios mosquitos estampados, sumergible y resistente a las pestilentes aguas de la charca que contenía la siguiente nota:

[La caligrafía a sapos se torna ilegible; la cursiva, como se verá, parece no responder únicamente al efecto de escribir sobre las ondas.]

...recuerdo que aquella lejana mañana un vendaval, un huracán asoló la soledad y calma de la charca: el vuelo ondeado de unas cortinas dibujaba peligrosos arabescos en el aire que en el agua se traducían en tsunamis demasiado peligrosos como para practicar surf sobre algún nenúfar. Capeado el temporal como pude, unos enormes faros sondeaban las alturas desde su atalaya. La mirada, mezcla de suficiencia y altanería, venía acompañada de una mueca de asco por haber metido una gigantesca anca en mi agua estancada. Quedé paralizado ya que la súbita presencia había encendido en mi vientre granate - mutado a colorado - una esperanza. Quizás debe explicarme. Las bombinas vivimos entre cinco o seis rotaciones de la tierra en torno al sol. Yo ya llevaba, si los ciclos no me fallaban, cinco. Uno de los efectos colaterales de la metamorfosis en la que poca gente ha caído es que acabas adaptándote a la escala de tiempo de tu última forma o estado. Eso me ha llevado a escribir en una de mis nervadas hojas favoritas una aporía temporal que no se os escapará a los bombines. Si volviera a ser el que fui, cuántos años hubieran pasado para mí. Harto estaba de buscar desencantadoras chicas que me dejaban cada vez desencantado -quiero decir triste-, sin sacarme de mi condición de batracio inquisidor y de ese meandro sin salida. En aquella ocasión intenté con mis reducidas dotes de ligón de piscina maloliente persuadirla de mi desgracia en su versión convencional, alardeando de lo que alardean mis compañera de especie, las ranas toro. Pero no hubo manera. Demasiado poca retórica para tamaña empresa.

Así que, aparte de dejarme anclado en mi especie y -lo más grave- no resolver el enigma de mi vida, aquel no beso me condenó a una pronta desapo

Aquí la nota acaba abruptamente. El resto de la historia, camaradas, ya muchos la habéis contado de insuperable manera.

El Burrot Català

La rana que quería ser feliz

(versión libre de la rana, por pere rovira)

Tranquilamente, caminaba ella por el paseo, faldas en ligero pero suficiente contoneo. Mirada alta pero suficientemente ligera para poder posarse sobre lo que atrayera su atención. Entonces, y para abreviar, se volvió hacia la rana, y la rana le dijo:

- ¡Cuidado! Casi me pisas.
- ¿Y tú de dónde sales? - contestó sorprendida ella.
- Soy un príncipe. Es decir, era un príncipe. Quise abdicar y me convirtieron en rana.
- ¡Quiero besarte!
- Te lo agradezco, pero aunque al principio pasé una depresión de caballo, he llegado a la conclusión de que prefiero ser rana que príncipe.
- ¿Por qué? Podríamos vivir juntos, tendríamos dinero, hijos, seríamos felices. ¿Acaso no te gusto?
- Eres guapilla, sí. Pero no eres tú el problema. Me gusta ser rana. Soy feliz croando. Soy feliz en la charca. Soy feliz escondiéndome de los muchachos y evitando que chiquillas como tú me aplasten con sus afilados tacones.

Y, contoneando ligeramente sus faldas y sus dudas, ella siguió caminando. Al poco, sin embargo, se dio la vuelta. Algo no cuadraba. Buscó a la rana. La apresó violentamente. La besó a la fuerza.

-A mí nadie me dice que no. Y menos una rana, imbécil.

Y ahora sí, tranquilamente, siguió caminando en dirección a Atocha, sin ni siquiera esperar a la transformación de la rana en príncipe.

Como la vida misma.

Enésima versión (a expensas del juicio que acaba bien...)

Entonces: adverbio.
-¡Sé no, sé no! - exclamó el Mastodonte del Sí (que amamantó a dos italianos que aun con bombines de leche -mientras follaban al grito de "¡Seno, él ama camaleones!"- fundaron Morfentera, donde había versiones de azúcar para lamer. Se cogieron tal viaje que el metatexto les duró toda la paramorfosis. Y a la mañana siguiente mientras llamaban a la puerta pensando que nadie se acordaría de nosotros, retumbó: ¡CROA! (Comité de Ranas o Armadillos))

por Lenyn Timar


PORQUE TÚ
NO
LO VALES


DIA 15: LA HORA DEL JUICIO

martes, 14 de julio de 2009

Nona versión de la rana transformada

Nunca la tranquilidad caminó ella por el paseo, las faldas que recibían mal ese nombre, el sinuoso movimiento que reta el vuelo. Mirada digna pero superviviente que la obliga a fijarse en lo que merezca atención. Entonces, no entraremos en la retahíla de sus desventuras, se volvió hacia la rana, y el amfibio dijo:

-Besáme, soy un prínsipe.

Su tacón afilado se insertó con sinuoso sonido en la verdosa viscosidad del sapo.

-Créeme, no estoy yo para aguantar borbones gangosos.

Recordó, sin embargo, el poder alucinógeno de las ranas venenosas sudamericanas y le dió un lametón. Mientras sus mal llamadas faldas seguían su último contoneo, ella caía al suelo del paseo. Se adentró en los filamentos de la tela del cuadro de un pintor loco, entendió la holografía de la costa de Formentera, proyectó una inmobiliaria en Camerún, e inició un viaje que la llevaría por varias regiones paratextuales: se hizo epígrafe, se intituló reina de la República, notó que las citas comían sus pies y se distendió como clara de huevo hacia las orillas del texto. Murió sin tiempo para echar de menos a la rana.

Por Zorra Alevín.

domingo, 12 de julio de 2009

El octavo pasajero, por El ogro del Sí

Caminaba yo por el paseo sin prisa pero sin demora con mis pensamientos al viento y algún que otro remordimiento en la recámara. Llevaba la mirada gacha y casi no quería levantar cabeza para no tropezar con ninguna piedra. Entonces como no había tiempo que perder decidí encontrarme con un bombín y el bombín, que había decidido quedarse allí tal vez con la intención de confundirme sacó una voz de su interior de fieltro y me dijo:

-Patéame que no llevo piedra dentro.
-¿Y eso cómo puede ser? Serías el primero -le contesté yo sabedor de lo peligrosos y embaucadores que pueden ser los bombines- en la historia de los sombreros con sorpresa.
-Que no hombre, si no me crees mira en mi interior. Yo no tengo nada que ver con sombreros que se tragan serpientes que se comen elefantes, ni tengo tres picos, ni soy de copa. Si ni tan siquiera me ha hecho un sombrerero loco, hombre...
-Pues no sé yo ¿eh?. Es que si intento mirar debajo a lo mejor me muerdes, que sois muy traicioneros los bombines. Además anoche estuve viendo El condón asesino y me da cierta paranoia. ¡Quién sabe si no me transmites alguna enfermedad!
-¡Que no hombre, que no! Que debajo de un sombrero siempre hay una buena cabeza, la mayor parte de las veces calva, pero eso ya es otra historia.
-No sé yo, no sé -le contesté todavía pensando si merecía la pena seguirle el juego.


Entonces, sin previo aviso, le di un patadón tremendo y salió volando por encima del pretil del paseo hasta que fue a dar con su absurdo cadáver (yo pensaba en ese momento que lo había asesinado del puntapié) en la superficie del mar y allí siguió hasta que yo, con mis remordimientos renovados, me lancé también al mar y me agarré de su ala. Entonces el ala comenzó a tirar como si se tratara de una lancha motora y me arrastró con él. Cruzamos el charco y llegamos a Mar del Plata. Los argentinos me cansaron y pronto me fui a Marsella donde conocí a un pintor tonto pero que hacía bien su trabajo. Tras esto me fui a Isla Mauricio a abrir una sucursal bancaria, pero como no me salían las cuentas pronto me agarré de nuevo al ala y seguí navegando hasta Australia. Allí me hice amigo de un aborigen barbudo que me obligó a comer unas yerbas y a darme cuenta de que mi destino estaba en Europa. Me compré una caracola menorquina que me teletransportó mágicamente hasta la isla. Conocí a un alemán que había sido chamán en Méjico y me dio a probar el peyote. Nos caímos bastante bien y hacíamos el amor todos los días enroscados en las olas que rompían mansamente sobre los riscos de la playa. Me llevó con él a Berlín, donde conocí a una bombina de la que me enamoré locamente. Kreuzberg me flipó. Y no, no eché de menos a la rana.

sábado, 11 de julio de 2009

Séptima versión

Pese a la desesperación que la había empujado a subir corriendo hasta la azotea de ese rascacielos de oficinas, miraba con tranquilidad el punto exacto del pavimento donde, si sus cálculos no fallaban, debía impactar –y esparcirse– su exultante figura. Su falda ondeaba al viento, lista para convertirse en un inútil pero poético paracaídas. Estaba preparada. Cinco, cuatro, tres, dos, uno…

- Pruébame, damisela, y sabrás por fin en qué consiste la felicidad eterna-, croó a sus espaldas lo que parecía una escuálida ranita.
- No trates de convencerme de nuevo, amiga mía. Hoy nadie, y menos un reptil apestoso, puede detenerme.
- Lo único que te pido es que postergues un minuto el gran salto hacia tu muerte. Y que me beses.
- No lo veo yo muy claro. No me gusta perder el tiempo.
- Si lo haces te prometo todo aquello que una moza como tú ansía en sus noches de insomnio: una librería en Atocha, cinco hijos hermosos, un marido italiano, treinta agostos en Palma de Mallorca, una cocina con tres fogones y una buena copia de El Beso de Klimt. ¿Qué más puede una desear?

Cuando el forense llegó al lugar de los hechos, tuvo que cerrar los ojos durante un buen rato para calmar las náuseas. Allí, bajo las orillas de una falda color celeste y entre los restos de un cráneo hecho pedazos, asomaba la lengua, todavía húmeda, de un diminuto y ya por siempre inofensivo anfibio.

- Qué crueles y desconsiderados son los suicidas de hoy en día-, profirió para sus adentros-. ¿Qué les cuesta mirar hacia abajo antes de tirarse al vacío? Pobrecilla.

Eza Quilla I

Primera propuesta epigráfica y recordatorio creático

Ahí va la primera propuesta de epígrafe para la tesis defendida por El Burrot Català (primer doctor autobombástico) el 1 de julio de 2009:

“Es una irresponsabilidad viajar, incluso vivir, sin tomar apuntes”, Franz Kafka.

No estaría mal que el Dr. Burrot enviara a los miembros del Colectivo un ejemplar de su tesis (o por lo menos un resumen), para que los que no han tenido la oportunidad de leerla ni de asistir a su defensa puedan participar en esta nueva propuesta con conocimiento de causa.

Se sugiere también que las propuestas epigráficas se hagan de forma anónima, de modo que cuando llegue la hora de elegir el mejor epígrafe las votaciones se hagan desde la más estricta imparcialidad. También se recuerda que cada cual puede participar con cuantas propuestas desee, por lo que cuantas más envíe, más posibilidades tiene de que sea la suya la que acabe resultando vencedora. Y, al parecer, El Burrot Català se ha comprometido a incluir el mejor epígrafe en la edición venal de su tesis...

Por otro lado, recordamos a todos los miembros y miembras del Colectivo Autobombo que el CREA (Comité por la Recuperación del Espíritu Autobombástico) lanzó una OPA hostil (bigaje, por cierto) el pasado 15 de junio, en la que se conminaba a escribir y publicar una versión de "La rana transformada", bajo la cruel amenaza a aquellos/as que no cumplieran con dicha misión de ser enviados a hacer compañía a Lenin Tymar... A día de hoy, faltando 4 días para el cumplimiento del plazo, solo Leli Vorratxes, D Tovi FranjaReza D Rotura Decente, Marta Polbín, La Zozobra Nonliga Besalento y S.M.R. la Enana (sic), por estricto orden de publicación, han cumplido con el cometido. Es de imaginar que algunos de los pesos pesados del Colectivo que aún no lo han hecho es porque están esperando hasta el último momento para tenernos a todos en vilo y pendientes de ellos...

Salud y autobombo, camaradas!

viernes, 3 de julio de 2009

À LA RECHERCHE DU ÉPIGRAPHE PERDU

"El epígrafe hace resonar algunas cuerdas del texto futuro. Este movimiento, que se desarrolla como desencadenamiento de significantes en una dinámica regida por sustituciones y desplazamientos, acerca al lector de epígrafes al lector de
poesía.", p. 129


"La lectura del epígrafe, como hemos mostrado un poco más arriba, dispara una infinidad de posibilidades de actualización al obligar al lector a interrogarse sobre el porqué de esa cita y de ese recorte de la tradición." p.157

"El epígrafe escenifica a la perfección el doble movimiento de escritura/lectura aunado en un solo gesto, ya que este paratexto se inscribe al escribir la interpretación de una lectura.", p.206

Sirvan estas citas de "A Orillas del Texto. Por una teoría del espacio paratextual narrativo", para introducir esta entrada. Queda claro, sin embargo, que estas citas no funcionan como epígrafes, o dicho de otro modo, no epigrafían este texto.

La naturaleza de un epígrafe lo convierte en un elemento clave de la lectura de un texto. Por ello, proponemos aquí, participando del espíritu de celebración al primer doctor autobombástico, encontrar el MEJOR EPÍGRAFE PARA LA TESIS DOCTORAL "A ORILLAS DEL TEXTO".

jueves, 2 de julio de 2009

Son los ùltimos dìas de mayo cuando ya se han ido
una tormenta
para el vuelo de pàjaros que vuelan bajo las cantinas del agua,
soledad a travès de los cañones de la tormenta.
Es la luz o el àrbol de los objetos
el que se esconde cuando el dìa se tiende
para recibir lluvia o ser noche...
Es la vida una breve salpicadura de soledad,
agua de lluvia que mancha al dispararse
despuès de repicar contra todo convertido en suelo...
Invitados a una decapitaciòn,
primero nuestro alrededor se desmorona
y despuès perdemos la cabeza.

A esta altura
las cosas que se me caen
aseguran fallecer al alejarse de mis manos,
por estar junto a mì.
Como si a esta altura nada pudiera sobrevivir,
solo-yò, mis manos.
Cada sonido el ùltimo del martillo.
.
Busco la integridad en lugares inusuales
y pienso en mì,
pienso en mì en los momentos del monasterio,
en el burdel que suena dentro y fuera de mì,
en el ayuno con cuidado que pongo en algùn momento del dìa.
Pienso en los monjes que se extinguiràn con la ùltima naturaleza.
Pienso en el humo,
cachibache artefactado
que se instala provocando cosas concretas.
Pienso en algo inoportuno.
.
Siempre hay una metralla mejor que tu coraza...
estoy aprendiendo a estar expuesto.
Me acuerdo de respirar.
Ser dèbil.
Sacar la arena que hay en mi espalda.
Sacar un puñado dos
quien-soy-yò
quedarme vacio
no quebrarme de miedo
estar tranquilo
un soplo de aire
respirar
ser dèbil
...
ser dèbil
ser dèbil
ser dèbil
...
un ser dèbil,
estar muerto de miedo,
pensar que pueden pararse los latidos,
estar expuesto,
sentir la pèrdida como un avance,
ser triste,
llorar o no poder hacerlo,
pensar en el corazòn
...
sentirlo
...
contrariarse
...
volver a empezar.
Darlo todo
no dar nada,
escupir y maldecir
volver a la calma
ametrallar la coraza
ser el mejor
siempre hay una metralla
siempre hay una coraza,
el corazòn es un burdel
y cerebro te lame
cerebro te piensa
cerebro te pasa por encima
...
derramas la arena te sientes vacio
peor que haberlo hecho mal
y esto no acaba no acaba
buscas
entierras
no quieres saber
entierras
sabes demasiado
por un momento la calma,
no ser feliz, sòlo la calma,
enterrar,
un soplo,
no-sentir-nada
...
joder
...

no
sentir
nada.
Sòlo no saber
no saber nada
no sentir,
no entretenerme con los detalles que veo en una cara antes de morir
...
escapar
...
vaciar de arena sentirme vacio
conseguir esto por un momento
no preocuparme por si volverà o no
si encontrarè o no.
.
Dejar de sentir constantemente que me estoy desnudando delante de personas extrañas.
Porque es eso lo que sucede.
.
Por un momento quieto
y yo tambièn
y el que mira y piensa tambièn.
No preocuparme por ser dèbil
porque todo es dèbil.
.
El-gorjeo-del-vacio-que-se-instala-a-media-asta-tras-las-jornadas-de-la-pasiòn.
He soñado tambièn con lo que querìa hacer y con sus personas
tarde de junio 13 2009 las sàbanas me sorbìan àvidamente.
Os hecho tanto de menos que os mando recuerdos palabras de aliento
antes de algo parecido a un final.
.
Hoy
puede que lo halla confundido todo,
o tal vez fue ayer.
No sè.
He recitado lo insoportable como un telegrama desde un asilo.
Me siento fallecido.
Punto.
Entierro el mañana.
Punto.
Siento el peso de mi muñeco.
Punto final.
No quiere decir nada.
Sigo pensando en la esperanza.
Tal vez fue ayer.
Sigo hablando de ilusiones a desconocidos.
Tal vez fue ayer cuando comprendì que habìa destruido el tiempo,
el maravilloso silencio de los lugares cuando se es feliz.
.






Entonces cuatro latidos.
Se escaparon bajo mi piel
y entre ellos un cuerpo inerte sin parecerlo.
Cuatro breves latidos secos batieron sobre una puerta sin destinatario.
Tal vez fue ayer cuando comprendì que todo se detuvo aquì...
la importancia de las cosas...
las proposiciones de matrimonio...
las antiguas amantes...
los cambios de vida...
Contestè que sì.
Que sì a todo.
No puse objecciòn alguna.
Seguì pensando en la esperanza.
Tal vez fue ayer.
No sè.
Seguì hablando de ilusiones y desconocidos.
Todo consumàndose para no sentirme solo...
deseando en el dìa del fin de la esperanza...
deseando el sonido de la espectaciòn,
sentimientos encontrados,
y despuès...
mis manos vacìas agarrando por el cuello mi cuerpo.



Rotura

Séptima versión: homage Burrotibus

Paseaba ella, de paramentos ligeros y contoneantes. Sus ojos paralelos vieron un anfibio paranormal que le hablaba en paradojas:
-Una vida con paracaídas no es vida sino parodia. Cambia el paradigma y bésame, te prometo el paraíso.
Ella, al borde de la paranoia, decidió alejarse del anfibio y subir a un tren en la parada de Atocha. Su recorrido trazó una parábola por vivencias sin parangón y paradores de turismo: leyó a Paracelso, atravesó páramos, navegó el Paraná en Paraguay, fue parásita y parada, necesitó de parasol y paraguas: una vida sin paralipsis. Entre tanta paranomasia no recordó a la rana paralizadora.

martes, 30 de junio de 2009

AUTOBOMBO

Últimas oportunidades para ver muy real-izada y en toda su majestad
a una Enana muy madurita...


el enemigo...la presa...el enemigo

El pequeño, cargando sobre sus rodillas flexionadas, nos da la espalda mientras hurga con un palo una superficie ceniza y húmeda. La cal de la destrucción. Huele a presa.
Bruma y crepúsculo.
Luz, vino pùrpura de la mañana.
Bostezos pàjaros de la mañana. Se abandona la búsqueda. Deposita el palo, deja de hurgar. El sendero que lleva al pueblo se ilumina. El rostro le arde, se expresa con tristeza a través de una sonrisa forzada y un hatillo de dientes. De camino al pueblo, el puente a la ciudad que la lluvia insistente habìa ido destruyendo. Aislamiento. Atraso. Suciedad. Lo màs pobre de otro lugar llega a otro incluso por los caminos rotos.
Llegado a las afueras del pueblo encuentra a otro niño. Este le enseña mordeduras y arañazos que porta en su cuello, junto a su collar de cuero. Sus cràneos están mal rapados. Le cuenta la historia de cinco bestias que abandonaron su guarida prestando a la intemperie sus crìas. Apenas unos meses de vida fuera del vientre de su madre. Saca, de entre la ropa sucia que cubre su vientre, un cachorro de bestia.
Un estruendo de grandes dimensiones interrumpe el momento. La majestuosidad de un rugido de motor cose el cielo de la escena con fulgor y velocidad culminando en una explosión que se estrella. Ha llegado el enemigo con su accidente.
Las llamas del silencio devoran el ruido recién y la conversación de los niños.
El panorama es un desierto sonoro al acecho de cualquier síntoma visual.
El perro salvaje ha huido.
A la luz del dìa se hace oscuro.
Los dos niños corren al pueblo para luchar con la noticia.
A la luz del dìa se hace oscuro.


Rotura

domingo, 28 de junio de 2009

Otoño en pleno verano.

Ahora que las señales se han roto,
ahora que no queda nadie y
por delante sólo el amargo camino del sonido.
Ahora que la huida no es deseo
que ando sobre semillas y
los brazos del amante
se borran bajo montañas de hojas.

zozobra (imperativo)

Explicación demasiado escueta de un estado mental.

A veces, abandonado a mis pensamientos en lugares públicos, vienen a mí lapsos de tiempo que no percibo: tan pronto un transeunte está aquí, tan pronto está a cien metros. Es un estado parecido a la concentración pero mucho más rico. Numerosas ocasiones he intentado recrearlo artificialmente, pero no responde a estímulos racionales ni a substancias. Viene tan sigiloso e inesperado como se va dejándome perplejo, extasiado y con la sensación placentera de por un momento no haber existido.

Zozobra.

sábado, 27 de junio de 2009

Sexta Versión

Tras semanas de progresivo distanciamiento conyugal, llegó la apoteósica escena.
Marilyn Monroe vuelve de la consulta del doctor Mal Rollen y le dice a su novio:

-Tienes que olvidarme. Acabo de enterarme de que soy una rana que ya no es rana.
-Hace tiempo que te lo noto, pero no te he dicho nada.
-Soy una rana que nació rana, pero me han convertido en mujer y solo mujer. Y si me besas te convertirás en rana. Sería un infierno, un infierno en el que hace tiempo que vivimos.
-Lo se...
-Será mejor que llamemos ya a los abogados- y contoneándose se agacha a coger el móvil de su bolso-.
Él repasa por última vez su atrayente figura y resignado se pregunta qué clase de hijo de puta le ha podido castigar así.
-Sería terrible para tu carrera que te convirtieras en un reptil vomitivo- dice ella sosteniendo ya el teléfono en su oreja-.
-Mary, las ranas son anfibios.
-Caray, qué despiste, tienes razón Bratt (Pitt).
-Lo sé...
-(Mordiéndose las uñas, trantando de contactar con el buffete del sr. Balanza) Tranquilo, nos lo harán todo ellos y nadie se enterará. Venderemos una exclusiva del divorcio como siempre y aquí no ha pasado nada.

Bratt Pitt se obsesionó con sus visiones de mujeres-rana. Su psiquiatra, le recomendó que aprovechara su popularidad para ligarse a más tías buenas -por envidia y por que superara todo aquello-. Entonces Bratt se casó con Angelina Jolie y se fueron al Tercer Mundo a adoptar niños pobres y huérfanos. Pero cuanto más perfecta era su vida social más alcohol bebía en su soledad, y acabó abandonando a su familia.
Al cabo de unos años, arrastrándose, regresó a casa de Angie, por Navidad, suplicándole sé mi rana, sé mi rana...


por Laenana

miércoles, 24 de junio de 2009

MOMENTOS FELICES. GRABRIEL CELAYA

Poema en audio: Momentos felices de Gabriel Celaya por Gabriel Celaya

Quinta versión


Tranquilamente, como el que anda por andar, meciendo la falda. Una mirada atenta, limpia, de esas que aprenden a cada minuto. Entonces, una de las ranas de las muchas que hay le dijo:
- Bésame, soy la promesa.
- ¿Que?
- Soy la promesa, la respuesta a las preguntas en soledad. Conmigo no te faltará nada. Sellemos nuestro encuentro, démosle ceremonia, nada te faltará.
- No sé...
- El riesgo es caro, yo te ofrezco un futuro cierto. No tengas miedo, ya has visto mucho de lo que hay fuera.
- No sé, no sé...

Y tranquilamente siguió caminando con un par de dudas más en el bolsillo lateral de la falda, abandonó el boulevard, subió a un tren en Atocha camino a París. Allí conoció a un pintor del que aprendió el ritmo de los pinceles y las artes con minúscula. Trabajó después para un par de vacuos ambiciosos y se fue a Camerún donde al menos los niños sonreían. Más tarde, un avión la llevó hasta Formentera donde un pequeño bar a pie de playa le dio un verano lleno de color, silencio y orgías con mucha fruta en cuencos de madera. De allí se llevó un par de cuadros y una estatuilla de tierra cocida. Aprendió a cocinar, Alaska le encantó. Y no, no echó de menos a la rana ni a ninguna con las que después se cruzó.

Zozobra dixit.

viernes, 19 de junio de 2009

El realismo transformado

Cuarta versión, by Marta Polbín

[Esta es una versión que pongo a la venta, por si se acerca la fecha límite -recordemos que es el 15 de julio- y alguien quiere comprar favores... El precio lo pondremos entre todos los que hayamos publicado, por supuesto, y lo compartiremos como miembros que somos del Colectivo más colectivizador que se colectivice.]

Tranquilamente, caminaba ella por el pastiche, la fantasía en ligero pero suficiente contrapunto. Misterio alto pero suficientemente ligero para poder posarse sobre lo que atrajera a su autor. Entonces, y para abreviar, se volvió hacia el realismo, y el realismo le dijo:
–Bésame, que soy un privilegio.
–Y eso?
–Soy un privilegio, forrao, pero me han convertido en realismo, ya sabes, los manieristas. Pero si me besas se rompe el hemistiquio, yo me convierto en un burlesco versículo, nos casamos y vivimos de quinésica maravillosa.
–No sé…
–Créeme: tras esta apostilla nauseabunda hay un receptor luminoso. Si vences tus prolepsis serás feliz.
–No sé, no sé…
Y tranquilamente, contoneando ligeramente sus fantasías y sus églogas, ella siguió caminando. Abandonó la ciencia-ficción, tomó un tropo en Atocha, se fue a Marsella, conoció a un pleonasmo loco pero muy divertido, lo abandonó para trabajar para una institución literaria, se cansó y se fue a Camerún a colaborar con un humanista. Más tarde, abrió una circunlocución en Formentera, pasó la versificación de su vodevil con dos jocosos con los que se lo hacía a la vez en el poema. Compró artículos. Aprendió a cocinar, Alaska le encantó. No, no echó de menos el realismo.

La rana transformada

Tercera versión, by Marta Polbín

Con parsimonia, caminaba la moza por la calzada, sus faldas flotando como algas marinas. La mirada alta y volátil, para posarla aquí y allá sin disimulo. Digámoslo simplificando, la moza miró a la rana y la rana habló:
–Un ósculo, por favor. Soy un futuro monarca.
–¿Cómor?
–Soy un futuro monarca, digo. Forrado hasta los colmillos… mas transformado por los malos, you know. Si consigo tu ósculo, acabará la maldición, dando paso a un macizorro trancón: podríamos casarnos y vivir como los putos amos.
–Mmm…
–Confía, anda, confía. Tras mi facha inmunda hay un futuro luminoso. Si aparcas tu obstinación, podrás lograr la dicha infinita.
–Mmm, mmm…
Y con suma parsimonia, faldas y dudas flotando al compás, la moza siguió caminando. Abandonó la charca rumbo a Atocha, subió a un convoy y viajó casi hasta Mónaco, conoció a un pintor loco y muy gracioso, lo abandonó para trabajar para una inmobiliaria, acabó harta y puso rumbo a Nkongsamba para colaborar con un hospital. Pronto cambió su morada y abrió un chiringuito con vistas a Ibiza, pasó unos días locos follando junto al mar con dos italianos (al unísono, faltaría más). Compró cuadros. Hizo cursos gastronómicos. Alaska la subyugó. No, no notó a faltar a la rana para nada.

lunes, 15 de junio de 2009

La rana transformada: auténtico proxeo que acaba bien

Como se puede comprobar en la sección de comentarios, el CREA (Comité para la Recuperación del Espíritu Autobombástico) ha hablado:
"TODOS LOS MIEMBROS DEL COLECTIVO AUTOBOMBO DEBEN ESCRIBIR SU VERSIÓN DEL RELATO DE LA RANA. Pongamos un plazo generoso de un mes, si os parece: antes del 15 de julio todos los miembros del Colectivo que se precien deberán haber colgado su texto-versión. Los que no lo hagan sufrirán las consecuencias (que Lennyn Timar pide a gritos compañía).
Por si alguien no lo ha pillado todavía, ESTO ES UN PUÑETAZO EN LA MESA (que otros llaman golpe de estado)."

Primera versión

Tranquilamente, caminaba ella por el paseo, faldas en ligero pero suficiente contoneo. Mirada alta pero suficientemente ligera para poder posarse sobre lo que atrayera su atención. Entonces, y para abreviar, se volvió hacia la rana, y la rana le dijo:

- Bésame, que soy un príncipe.
- Y eso?
- Soy un principe, forrao, pero me han convertido en rana, ya sabes, los malos. Pero si me besas se rompe el hechizo, yo me convierto en un buenorro vergón, nos casamos y vivimos de puta madre.
- No se…
- Créeme: tras esta apariencia nauseabunda hay una realidad luminosa. Si vences tus prejuicios serás feliz.
- No sé, no sé…

Y tranquilamente, contoneando ligeramente sus faldas y sus dudas, ella siguió caminando. Abandonó la charca, tomó un tren en Atocha, se fue a Marsella, conoció a un pintor loco pero muy divertido, lo abandonó para trabajar para una immobiliaria, se cansó y se fue a Camerún a colaborar con un hospital. Más tarde, abrió un chiringuito en Formentera, pasó el verano de su vida con dos italianos con los que se lo hacía a la vez en la playa. Compró arte. Aprendió a cocinar, Alaska le encantó. No, no echó de menos a la rana.

Segunda versión

Tranquilamente, faldas, mirada alta, ligera para poder posarse sobre lo que atrayera su atención. Entonces rana, y rana le dijo:

- Bésame. Soy prìncipe que se acabò, que ya no es prìncipe.
- Dudo.
- Soy principe que muriò prìncipe, pero me han convertido en hombre y solo hombre. Pero si me besas se rompe el mal que convierte. Viviremos lo que de otra manera tambièn habrìamos vivido.
- No se…
- Créeme.
- Tras esta apariencia nauseabunda hay una realidad incrèdula.
- Si vences seràs lo que quieras que seamos.
- No sé…
No sè es lo que extrañamos.
Y tranquilamente sus faldas, sus dudas, ella siguió caminando. Abandonó la charca, tomó un viaje que abrirìa todo aquello que esperaba abrir.Se fue. Conoció. La locura. Abandonó para el cansancio. Se fue. Más tarde pasó el verano de su vida . Aprendió a no echar de menos al prìncipe.

Tercera versión

From Madrid, Great Expectations

Esta es una historia bicéfacela: dos bombines tecleando exquisitamente sin más convergencias que la botella de Rioja, los cigarrillos y el apartamento-sede del Colectivo que comparten en estos momentos: la expedición Polbinácea y Sapotrácea a Lutecia ha dejado la sede de calle Canarias a merced de la confabulación autobombástica. Espoleados (cuanto más bonito es 'esperonats', dejo dicho) por la última entrada enchida de la franqueza de raza de Franja Reza, aquí les saludamos:


el chico resurrecciòn con la moneda que el demonio no querrìa y el pàjaro boca en la ciudad sin vuelo...
el paladar se les ponga blanco

cómo son, no? Sí, estoy de acuerdo, aquí hace falta que alguien destripe un armadillo para despertar las pasiones. Pero, ahora que hablas de armadillo, no será esa la imagen exacta para nosotros? No te sigo, explícate. Bueno, ya sabes, un bicho que se cierra sobre sí mismo cuando las cosas se ponen feas y sólo se despliega cuando no hay peligro. Estás insinuando algo?


Echamos en medio tormenta que amenaza y no llueve. Insinuo rezo, carrera y silencio. Hijos de la puta que apunta con el caño de la escopeta.
Frases que corresponden a un perro muerto.
Lucha entre tù, yo, ellos...
¿seremos capaces de entender el final que nos acerca?
me pongo triste hermanos...
estamos tan cerca...
que ahora nos pondremos a viajar...
a viajar...

Edith no podía quedar porque estaba en Roma, y cuando llegó yo me iba para Madrid. Desde los Monegros pensaba en Agatha, que se iba a Mauritania en breve a trabajar en un hotel. Mientras, Teresa se largaba a Córcega y no coincidíamos para irnos juntos a Torredembarra. Mientras el Ave pasaba el páramo, extenso como una arruga, pensaba en la Polbina parisien y en todos los aviones que se pierden en circunstancias extrañas. En un Ogro en su hábitat natural, rodeado de camachuelos y Enanas de invitantes grupas. Por el cielo se cruzan los tiralíneas de los aviones que nunca llegan porque nunca se van porque nunca nos vamos. Y pensar que a ti no te conocí porque cruzaste la puerta 7 segundos antes que yo. Y que ahora, mientras pensamos si Formentera o Bali, si Madrid o Vancouver, si Marsella o Buenos Aires, te encuentro aquí, breve, breve como una arruga, extenso como un tiempo que no se amilana al ver el mar ni el cielo.


No preguntar por què se tiene que acabar o por què no se quiera hacer nada o por què quiero preguntar...mezclo los amantes...
somos de aquì...
somos de aquì...
la pena que tengo en la cabeza sòlo se puede calcular de una manera...
puede que no sea la espera...
tal vez decir adios...tal vez decir noche...
borracha...rotura...
acabemos

sábado, 13 de junio de 2009

...Ya no màs escribir pàjaro en mano que los restos mortales de nuestros seres queridos.
Volver a cargar palabras de aliento antes de algo parecido a un final.
Palabras de aliento.
La volvì a dejar.
Palabras de aliento.
Despuès de las jornadas de la pasiòn queda un extraño gorjeo,
un maldita sea y semanas de desierto sin pan ni agua en el estòmago,
sin nada que echarse a la boca.
.
Desde que la conocì no puedo quitarme la palabra carne de la boca.
.
Màs
nada.
.
Beso en el pecho que no en la frente en la espalda las hormigas del querer amenazan.
Quiero que sepàis que no puedo sin vosotros,
sin vosotros soy nadie aunque a veces tenga que ser uno.
Dilaciòn y adiòs.

domingo, 24 de mayo de 2009

EL RESPETO DE LOS HUMILDES by Opán Órale

Para suerte y regocijo de todos nuestros compañeros, El Gordo Lies se encontró con un nuevo miembro de este conspicuo grupúsculo, que dada su vasta erudición en materia oral indígena nos deleitará  sin duda de aquí en adelante con suculentas narraciones de su nativa Centroamérica. Aquí sin más se los presento con el más admirado de los respetos que me infunde su persona y sobre todo su relato de muestra y entrada. Ahí lo tienen, para todos ustedes: el sin par genio y talento narrativo de Opán Órale.

 

 

El suceso que nos preocupa aconteció en Tela, pequeña ciudad de muelleros en la que los trabajadores del puerto pasan doce horas diarias cargando y descargando las cajas de plátanos de sus protectores amigos patriarcales de la United Fruit Company, para después aliviar su sudor en la barra del «Paraíso», famoso establecimiento conocido por poseer la única rockola del pueblo. No es que mi padre soliera ir mucho por allí en el año 1958, en que contaba tan sólo diez años.  Los poco usuales pasatiempos a los que se dedicaba en aquella época se resumían en tres. Uno de ellos era robar los huevos de las gallinas que la familia criaba para luego vendérselos a su propia madre por un lempira la docena. El segundo era el de aprovechar la cultura de los velorios, dado que los fallecidos del pueblo ofrecían buena pitanza  y unas suculentas cocacolas. Siempre era el primero en salir detrás del féretro para acompañar a su anfitrión camino del cementerio, como símbolo del dolor que sentía en su interior porque se acababa con este muerto el buen yantar. Pero en el que empleaba más tiempo, dada su trascendencia ontológica, era el chismorreo, al cual dedicaba todas las tardes —siempre y cuando no hubiera velorio ni las gallinas hubieran puesto huevos— desde su más tierna infancia. Tenía el cometido familiar de estar asomado al balcón y quedar pendiente de las conversaciones de los transeúntes para luego dar cuenta de ello durante los cenáculos, ya que al no haber transistor para escuchar la radionovela, había que montar alguna como carajo fuera.

En una de esas calurosas tardes teleñas en las que hasta el viento se retorcía del calor mi padre se encontraba captando y armando con sus orejas parabólicas el siguiente capítulo de su particular obra maestra cuando vio pasar un rayo de dos patas que levantaba más polvo que una tormenta de arena. Si aquel rayo le era conocido es porque bajo él se encarnaba Luis Moncho Coronel Urtechu, insigne admirador de Rubén Darío y loco oficial del pueblo. Lo que más le llamó la atención es que su mano derecha estaba adornada con un resplandeciente cuchillo de carnicero. Ante el potencial surgimiento de nuevos acontecimientos mi padre no se lo pensó dos veces y fue tras él. Y este fue el relato que después haría de los hechos que allí acontecieron:

 

«Estaba yo asomadito en el balcón cuando empiezo a escuchar a un maje que dice “¡Válgame Dios, qué barbaridad! ¿Dónde va ese alma perdida?”, en lo que veo al Moncho zumbando con un pija de cuchillo, no me lo pienso dos veces y salgo detrás de él a toda maceta. Durante dos manzanas corrí detrás de él como alma que lleva el diablo encima, porque sabía que ese iba a cometer un buen cagadal. ¡Ese cagadal se estaba viendo ya con los gritos que estaba pegando la gente, que no se meaban encima porque Dios es grande! ¡Puta, mano!, cuando ya no podía más ir detrás de él voy viendo que se va metiendo al «Paraíso». Cuatro muelleros se acodaban en la barra llorando sus miserias al son de la canción “El jinete”: 

En la lejana montaña 

va cabalgando un jinete 

 vaga solito en el mundo 

 y va deseando la muerte.

 

 Por lo que contaba el robagallinas de mi padre el único foco que alumbraba el pobre local acompañaba los también pobres ánimos de felicidad de los parroquianos. Desde la puerta vio que el Moncho se abalanzaba hacia uno de ellos con el adorno mentado en su mano derecha, más decidido que Aquiles en su venganza contra Héctor. Aquel hombre al que se dirigía este paps de los locos de Tela era especialmente reconocible  por tener unas espaldas anchas como el tronco de una ceiba, curtidas al peso de toda una vida cargando y descargando toneladas de plátanos. Nunca tenía tiempo para distraer su faena con tragos ni tragedias, pero aquella noche no había ido para llorar las penas de su precaria vida sino que derrochaba lágrimas de alegría por el nacimiento de su primer hijo. Si sentía pena solo era por los parroquianos  que  se apostaban a su lado que, ya con familias compuestas a las que mantener y con las espaldas rotas de preocupaciones, se bañaban en guaro hasta olvidar la desgracia de tener que haber nacido.  Según siguió contando mi padre se encontraba  el pobre individuo apurando su vaso cuando sonaban los últimos versos de la canción:

 

«Ahí fue cuando el Moncho se le tiró encima con el cuchillo y le atravesó todo el tórax y el pulmón cortando de golpe el trago que se había embuchado. El infeliz se dio la media vuelta en un intento de explicarse de dónde putas venía aquella punzada que le estaba asfixiando.  Tan sólo logró ver la cara del loco que en ese momento le miraba con ojos de estupefacción, y en el instante en que sonaban los últimos versos de la cantinela:

 

La quería más que a su vida

 y la perdió para siempre

 por eso, lleva una herida

  por eso, busca la muerte,

 

el Moncho no tiene más que mirarle, y le dice: “ Huy, perdón. Me equivoqué”».

 

 Podrán decir que en Tela hay mucho loco, pero no se puede negar que son educados.



Opán Órale (con la inestimable ayuda de El Ogro del Sí)

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