domingo, 27 de abril de 2008

encuentros parisinos

En la reciente misión de Leli y Regenta a París, encontraron inequívocas señales de la expansión de nuestra comunidad por tierras lutecianas.


Un poster de Arthur Même, personaje creado por Jacques Tardi. Arthur, último miembro de una rancia familia propietaria del condado de Mornemont, se pasea por los muros de su finca. Todo un aviso contra los peligros del solipsismo aristocrático, y un firme candidato a la biblioteca autobombástica. (Cartel de Futuropolis, editorial)

Nuestros enemigos también están presentes: se censuran los acercamientos por todas partes.

"Matar el tiempo es un caso de legítima defensa", palabras salvadas al tiempo asesino.

La ressaca

Huola! Escric aquesta entrada per recomanar-vos un programa de ràdio que presenten un "huevo", antic company i actual amic, i una "peladilla". Com a tècnic de so hi trobem un gran guitarrista heavy anomenat entre d'altres formes "nen de l'eixample". Es tracta d'un original espai radiofònic que s'emet per punt 6 camp ràdio, una emissora local reusenca que es pot escoltar internàuticament a través del següent link . Si l'escolteu podreu apreciar-ne l'esforç que fan els dos presentadors castellano parlants per millorar setmana rera setmana el seu català. Els continguts? Doncs humor, entrevistes a personatges inventats i imitats, música temàtica, ... El programa, anomenat "La ressaca", podeu escoltar-lo cada diumenge a les 12 del migdia i de la nit. Per cert, em permetré escriure un email al programa per fer autobombo d'aquest blog. Pot ser l'autobomba!
P.D.: El "huevo" és un gran admirador de la verbigràcia

jueves, 24 de abril de 2008

Autobombo del bueno, bonito y barato...

Atención, camaradas de la Orden del Bombín:
El poder del autobombismo no tiene límites, y si la Revista de Erudición y Crítica (REC) publicará en su próximo número un artículo de nuestra querida Leli Vorratxes ("Epígonos oulipianos del siglo XXI: Colectivo Autobombo"), ahora es el insigne, conspicuo e ilustre Ayuntamiento de Moratalaz el que se empeña en continuar autobombeándonos. Resulta que la cosmopolita Marta Polbín ha seguido investigando en las fructíferas relaciones entre literatura y medios de transporte y, tras el homenaje de su "Poesía métrica" al mundo suburbano, ahora ha subido a la superficie a ver cómo las motos saltan por los aires. Y así, bajo el soso y previsible anagrama de Pablo Martín, acaba de ganar el "V Certamen Joven de Creación Literaria de Moratalaz" con su relato "Accidente", de cuya primera versión barcelonesa parece ser que circula una copia pirata por el ático parnásico de Casanova... Y, como no podía ser de otro modo, la previsible Polbina dedica este premio al Colectivo Autobombo, fruto de su inspiración incluso antes de haberse creado.
¡Salud y autobombo, camaradas, porque si yo lo hago yo digo que es bueno y si tú lo haces yo te apoyo en ello! :-)

miércoles, 23 de abril de 2008

Shi shi shi


El éxito que tuvo en su momento el relato Baimafeima, verdadero hito del movimiento autobombástico, ha generado un aparato crítico y la aparición en numerosas publicaciones de glosas de algunos de los aspectos más sorprendentes e inspiradores de ese relato. Presentamos aquí un ejemplo, donde se nos dan los recursos hipertextuales para apreciar el valor ludolingüístico del "Poema del Poeta que comía leones". Aquí podéis escucharlo, de manera más clara a los intentos que a menudo ha hecho la camarada Leli.
¡Mucho shishishi para todos!

martes, 22 de abril de 2008

El estrecho desde la lìnea de la concepciòn

El estrecho revienta su tamaño cuando te acercas(el estrecho se hace gigante).Pròximo a Gibraltar con las olas batiendo el borde del puerto. No hablas porque el viento de abril en la costa arrastra con fuerza el menor obstàculo que se interponga. La luna del mes, cerca de ser llena, es una torre de la roca del peñòn. Sin otras aves que las gaviotas. Puede ser que no las vea o que no estè lo suficientemente observador. Las aves. La mente se pregunta què es y dònde estarà el paraìso porque aquì todo parece perdido. El paraìso. Cerca del estrecho la tierra parece màs bien una isla, la brisa habla para volverte loco de abril a punto de lluvia, y zarandea las señales de metal y las que son màs pesadas que el metal. La brisa empuja como para tomar una decisiòn y nadie emprende nada a no ser que se marche de aquì.Y me gusta. Me gusta la sensaciòn de no ser de aquì, tan cerca del extranjero fronterizo. Yo, mensajero de rutinas peregrinas. Tengo la sensaciòn de que en este lugar la gente no tiene ni con què morir. Pobreza que aparenta ser pobreza porque comen. Eso sì. Comen. A pesar de ser inertes comen. Vivir en este lugar serìa verse preso en un engrudo soleado entre oriente y poniente. Les salva el estrecho pero no sè de què les salva. De què hay que salvarse. Aquì la gente no se muere, los cadàveres llegan flotando a las playas para aumentar la poblaciòn. ¿Què les incitarà?. Hay algo que no se puede pronunciar (ad)herido en el techo del paladar que aumenta a cada segundo. No hago ni un àpice de esfuerzo por investigarlo. Mejor asì. Me he dado cuenta de que no puede dañarme porque no procedo de esta parte incunable de la tierra. El misterio supura para agrietarse en una ràpida deshidrataciòn, y hacerse uniforme con la superficie oxidada por el salitre. Visto desde un lugar fuera de este lugar dicen que es bonito, que es un cruce de secretos. Es cierto. Es maravillosa la informidad que improvisa majestuosas esculturas estriando una costa que nunca llega (una costa
fundiciòn del proceso). Su òxido irisado es ciertamente hermoso. Impresiona este gigante tumbado llamado estrecho frente a la lìnea de la concepciòn. Bastan un par de horas cada dìa frente al estrecho cuando el dìa se acaba. Esculpe desde la mano y el cristal monumentos para el papel hasta que el frìo se hace con uno y los motores no arrancan. Se ahogan. El paisaje se asienta sobre la encalada tanca que limita el paseo marìtimo opuesto a Gibraltar. Baja. Blanca. De piedra y poniente. Y anochece hasta volverle a uno invisible habitàndome indiscriminadamente.
No trato de sentirme bien. Soy y ya està sin tràmite que adoptar. Extranjero
frente a un estrecho perfecto y definitivo.

(Reza la Franja)

viernes, 18 de abril de 2008

La Zozobra presenta: huevo o gallina. Escribano o lector.

Cap II


Entre semana, cada mañana tomaba los cuarenta y cinco minutos de autobús hasta el colegio. Al frente, junto al conductor, se sentaba el abnegado profesor de turno que, tan dormido como los alumnos, se veía obligado a ejercer de buena mañana su autoridad. Era un transporte lleno de jerarquías: los pequeños delante y los mayores detrás; había luchas de poder, sobretodo en la última fila donde no sólo había que ser mayor sino además tener cara de malo. Escribano procuraba pasar inadvertido, rodearse de los buenos, no de los tontos, y sentarse junto a una ventana que le permitiera ensoñar a veces acompañado por la música que procuraba un "play".

Era un colegio rígido, serio, uniformado, que sus padres habían elegido por la supuesta calidad de su profesorado. Cada aula estaba presidida por un cristo y una virgen. Religión, censura, mucha religión en el aire y una consigna en la pizarra para cada día: "no se juega ni con palos ni con piedras".

El pequeño escribano no escribía ni leía más de lo que las clases y los exámenes exigían. No era un buen estudiante pero contaba con la simpatía de los profesores y nunca tuvo que estudiar en verano. Un chico inteligente y vago. Los cursos se le antojaban interminables divididos amablemente por las vacaciones y los fines de semana.

En el patio, excepto en octavo de EGB, nunca jugó a nada que no fuera hablar, palos, piedras. Su grupito nunca pasó de cuatro y básicamente siempre fueron dos. La excepción de octavo es importante porque supuso su integración forzada en el grupo. El pequeño escribano quedó solo ese año, así que acabó por correr con los demás tras la pelota llegando a participar en un torneo de futbito siendo un defensa de lo más aceptable y sí, ese curso se integró.

jueves, 17 de abril de 2008

El Eterno Final

Postrado en la cama queda el maestro.
Le falta el aliento en la mirada.
Enfermo de rabia, arruga en sus manos la manta.
La vida le ha vencido por jugar a ciegas.
Retorciendo recuerdos repasa sus grandes grandes empresas.
Uno tras otro, cada rincón de la memoria le hiere más.
Él no ha amado nunca.
Este maestro sin discípulos que jamás compartió su sabia letra solo ha podido conocer los celos.
Ha arrojado a la lumbre sus planos, sus notas, sus bocetos, y con ellos su alma.
De él ya solo queda hiel orgullosa, la envidia del enemigo bello.
Un hombre lo ha convertido en el diablo que se posa sobre las iglesias en ruinas, esperando peregrinos cansados que escupen dardos de fe.
El artista se ha creído Dios, entronizado creador divinamente inimitable.
El maestro ha enviado soldados cojos a la vanguarida y se ha puesto a sí mismo en jaque.
Su último movimiento acaba con la historia de su partida,
el drama de los muros nunca levantados llorará una lucha infinita.


Hace siglos, en Roma.


S.M.R. la EnanA (sÍc)

martes, 15 de abril de 2008


lunes, 14 de abril de 2008

1. Ana (?) nos envía este link a una noticia de clara vocación autobombástica que apareció en El País: "¿Cubrir el museo con un grafitti mío? Vale"

¡Gracias!

2. Ya se puede ver, a través de slideshare (haced un 'download file', para verlo bien) el montaje fotográfico del pasado findesemana magnífico y celebratorio. Per molts anys! Pasen y vean

El Peruano

A El Burrot Català

“Aquello que no vemos es lo que nos impide el paso”
Andrés Neuman


Debe haber pocas cosas menos irritantes que intentar comprender el desvarío de mis accidentados amaneceres. De todas formas lo hago, lo intento. Necesito saber que fue lo que hice las horas previas a mi desvanecimiento. Los pasos caminados hasta alcanzar el catre[1] donde ocasionalmente haya depositado mis huesos.

El procedimiento es simple. Me siento sobre el colchón apoyando los brazos sobre mis rodillas. Mi cabeza, lentamente, asoma su vergüenza oculta aún de los rayos lumínicos del día. Acto seguido busco donde vomitar. No todo va a parar al lugar previsto y otro poco vuelve siempre a su lugar de origen. El espeso líquido que desciende por mi garganta me reconforta impulsando lo que resta de mi cuerpo. A partir de aquí comienzo a recordar, reconstruir como me gusta decirlo.

Existen ocasiones en que mis esfuerzos no son suficientes. Los recuerdos vagos apenas me permiten obtener alguna persona amiga que compartiera parte de la noche conmigo. En estos casos abandono mi escondite para buscarle. Una etapa ya más vergonzante pero no menos necesaria.

La última vez que esto sucedió el afortunado fue Roberto, un amigo chileno que llevaba como yo unos años viviendo en Barcelona. Lo llamé para quedar en vernos y nos encontramos en un bar de esos que el solía frecuentar. Le interrogué primero de manera sutil pero ya luego abierta y descaradamente. Saber que existía un espectador de actos que yo no podría reconocer era demasiado para mi frágil existencia.

Compartiendo un par de cigarrillos, yo en aquel entonces intentaba dejarlo, me contó que todo lo interesante de la noche se redujo a una fiesta, más bien a la terraza de la casa en que ocurría, precisamente en una discusión que trencé con un compatriota. Alex, el peruano, y yo atravesamos distintos momentos en nuestra charla. La inicial camaradería compartiendo intenciones genuinas de algún día regresar a nuestra patria. Los matices de profundizar sobre la orientación política y sexual de uno y otro. Aclaraciones en ambos aspectos completamente innecesarias y una pasional discrepancia sobre la concepción del arte, su representación y sus representantes. Todo ese caos organizado puede resumirse en que mi compatriota no reconocía mi diferenciación entre arte burgués y arte popular. Argumentaba fastuosas explicaciones técnicas dignas del buen estudiante que mostraba ser. Menospreciaba mis argumentos sobre todo por la falta de estas y se partió de risa cuando puse sobre la mesa el mejor de mis ejemplos.

En este punto tuve que intervenir a Roberto. No me digas que largué el rollo de la música clásica en oposición al jazz, consulté avergonzado. Así es, fue todo lo que me brindó como respuesta. Entonces, le dije, las dos chicas simpáticas también estaban en esa fiesta. ¿Cuáles?, consultó ahora el. Las de las preguntas ridículas, tienes que recordarlo. Que si Shakira era mejicana, que si García Márquez era argentino. ¿Es que acaso tienen algún problema las mujeres de aquí con Colombia?

Ya estaba conforme. Tampoco podía manejar mucha mas información. Con la ayuda de mi amigo logré recordar lo más importante, mi partida. Me fui solo de la casa luego de abandonar a Alex en medio de su discurso en favor del mecenazgo. Argumenté que necesitaba usar el baño. Me retuvo un tiempo más la improvisada orquesta de músicos rumanos que a pleno concierto habían ocupado la sala. Les dedique mis últimos reflejos de comprensión, me volví y orienté mis pasos a la puerta de calle. Cuando la estaba cruzando, sobre mis espaldas, sonaba el comienzo de la canción de The Godfather.



[1] Hasta el año 2001 lo mas usual era acabar la noche en un pensión de la calle Lavalle esquina Montevideo conocido como "El rebenque", pensión familiar.


Por Dr. Garpesiano

la tierra de 'el extranjero'






(franja)

domingo, 13 de abril de 2008

A la izquierda, podéis ver la nueva sección: ENCUENTROS EN LA TERCERA FRASE.

sábado, 12 de abril de 2008

La Zozobra presenta: Escribano y lector analfabeto. Huevo o gallina.

Escribano analfabeto se dispone a contarles otra historia de amor y desencanto.

Cap. I

Dicen que nació hace treinta años en el seno de una familia de clase media. Su padre, pasante de notaría, era un hombre vital, joven y creativo en su vida diaria; su madre era una estudiante retirada de filosofía y letras; ama de casa atípica, melancólica de espíritu alegre, sobrada de belleza y no menos de inteligencia.
En su primera infancia abundaron las zarzas, los pinos, la montaña. Hubo muchas horas de juego: canicas, palos, piedras, rodillas peladas y sol.
Los abuelos por parte de frágil madre tenían una masía con hectáreas de monte, huerto, árboles frutales, perros, una balsa verde, dos pinares, pozo, porches y un motor de gasóleo que encendía las bombillas y el televisor.
En casa se hacían mermeladas, vinagre de vino peleón, botes de guindas blancas, guindas rojas. Botes de orégano, tomillo, manzanilla, piñones y avellanas. Hubo un perro, un pastor alemán, compañero en aventuras y llantos. Nerón alegre, Nerón tranquilo, Nerón valiente..





jueves, 10 de abril de 2008


viernes, 4 de abril de 2008

Dedicado al autobombista más artista, esperemos que el nivel de las ilustraciones mejore...
Felicitats!!

"Perdón imposible", por Mónica Copérnica

[Ante la insistencia de algunos miembros del Colectivo Autobombo por conocer la verdadera identidad de la huidiza y anagramática Mónica Copérnica, y ante las suspicacias despertadas sobre su existencia real o ficticia, reproducimos aquí un último relato suyo, titulado (¿significativamente?) "Perdón imposible". Según se palpa en el ambiente, es muy probable que en estas festivas jornadas barcelonesas, auspiciadas por cenas celebratorias y campeonatos mundiales de poesía métrica, se produzca el desocultamiento de Mónica Copérnica... Antes, sin embargo, disfrutemos de su último engendro.]

No me preguntéis cómo he venido a saberlo. ¿O acaso vosotros sois capaces de encontrar explicación a todo lo que acontece? Lo único cierto es que la última palabra que oí, antes de que el verdugo diese el golpe definitivo, y que mi cuerpo desmadejado quedara a favor del viento helado y empezase a balancearse lentamente como una marioneta ante las miradas sin compasión, fue un NOOO!!! que debió llegar hasta el duro corazón de quien por su torpeza me había condenado. Un No que no salió de mi boca, como podríais pensar, sino de la de alguien a quien todos conocéis. Alguien que llegó a la plaza como caballo desbocado, pero que no alcanzó a cambiar mi suerte, escrita en el libro del destino desde ya antes de mi nacimiento. La plaza toda hincó su rodilla en tierra e inclinó su cabeza como señal de sumisión.

Primavera de 1583
Mis manos juegan con el hierro que mi padre trabaja para hacer las dagas y las espadas que defenderán a nuestro soberano. Entre el ruido y el fuego. Tengo 7 años y pronto empezaré a aprender el oficio. Oigo golpes y voces que vienen del exterior. Unos hombres armados entran en la fragua y, sin mediar palabra, se llevan a mi padre, que no se resiste. Los ojos de mi padre, candentes como el hierro del fogón, se clavan en los míos.

Verano de 1599
Es noche cerrada cuando salimos del callejón. La noche y el silencio son nuestros aliados. El pueblo duerme sus fatigas y su hambre. Mañana, al despertar, podrán ver que alguien ha velado de nuevo por ellos. No mostrarán en público su júbilo pero, en silencio, sus bocas pronunciarán una plegaria por nosotros.
No queremos mirar cómo los cortes de la daga abren el camino que será el fin del suyo. Sólo cuando su cuerpo cae al suelo como un fardo pesado, y se queda allí sin movimiento alguno, regresamos a la noche. El camino es largo. Y duro.

Otoño de 1603
Los grilletes hieren mis tobillos y me impiden caminar. Desde el primer día me han separado de los otros. La soledad es obstinada. Me han acostumbrado a vivir con ella día tras día, noche tras noche, día y noche. No es con todo lo peor en este agujero húmedo, infecto, desnudo. Lo peor es el hedor, el frío intenso, el miedo. Y el odio incomprensible de mi único contacto, el carcelero. Hoy me ha mostrado una carta con el escudo real. Es el edicto que me condena. Mis ojos, cegados por la oscuridad, apenas pueden leerla. Con una risotada gruesa, el carcelero acerca su candil y señala con el dedo algunas palabras: PERDON IMPOSIBLE QUE SE CUMPLA LA SENTENCIA. Y se va, cerrando la puerta con un golpe implacable.

*
Los insultos y las risas que jalean mi muerte quedan ahogados por el amargo NOOO!!! de aquel a quien un día salvé la vida. Clavo mis ojos en los suyos, y veo antes de morir cómo la rabia y la impotencia resbalan lentamente por su noble mejilla.

martes, 1 de abril de 2008

permitàmonos suspirar que son pocos ya los que lo hacen

franjamente sensible y agradecida




lunes, 31 de marzo de 2008

bombines por las paredes


¡Lotizne de Brea reaparece! Y lo hace de poderosa guisa, como no podía ser de otra manera. Nos ofrece el enlace de la Grayspace Poster Gallery, alucinante arsenal de maravilla gráfica polaca desde los 40, y una selección de los mejores posters polbináceos.








La mejor crónica nunca escrita

“Lo bueno se hace esperar”

Amados lectores:
¿Conocen ustedes a los clásicos? ¿Clásicos como la Biblia o el Quijote? Bien, pues esto va a ser mucho más breve.
De hecho, después de breve no habría escrito más. Lo cual es una ventaja para el editor porque si lo demás le parece una birria, puede borrar a partir de la segunda línea y no me sentará mal.
Bueno, bueno, bueno…
Esto no va a ser fácil…
Dichoso aquel que sabe escupir textos de un tirón.
Probémoslo:

No, no, me ha gustado.
¡Joder…!
Yo he preguntado: “¿Pero cómo lo escribo?”
Me han contestado: “Haz lo que te de la gana…”
Bien, ¡eso hago! ¿Pero qué SENTIDO tiene esto?
¡Buf…!
Ehmmm…
Pasaré a modo brainstorm (tormenta cerebral):
Bombín, elefante sin cola, persiana ochentera, lupas dobles, Peter Sellers, pareja dormida, tasador de perlas, La Novia, Mary Bloodys, hola ¿estás sola?, globos, puticlub, canelones, El Camarero, Taitinger, George Sanders, 0982430958209834 call me!, sombrero loco, tacones, vecino, se ha roto algo, sus piernas no se pueden abrir, confeti, Güiliam, multitud, semáforo, báilame la pierna!, ¿dónde está la barita?, apio, apio, apio, mojitos, ¿Hay más mojitos? -Sí ahora voy. -¿Quedan mojitos? –Sí, sí, un momento., la menta pone la pipa contenta, es un amor, un chinito pescando, risas, el gato y el ratón, espuma, Twister solitario y pisoteado, -Échale un piropo a la fiesta. –Uii… ¡No sé, ahora no me viene nada…! (yo pensé que en su situación me hubiera sucedido lo mismo), De Paso, Tarantino, confeti ovnipresente, aquí hablan de viajes, la terraza está romántica, vamos a hacer una orgía, -¿Qué bebes? -El mejor gintonic de mi vida. -¿Que es el segundo?, me roban los vasos, necesitáis una vasilla nueva, autobombO autobOmbo…
Empiezo a tener lagunas…
¿Tienes fuego?

¡Mierda!
¡Esto no es más que una mierda!
¿Pero dónde estabas cuando se impartieron las clases de cohesión de texto? ¿Dónde cuando enseñaron a los demás a explicarse correctamente? No basta con saber decir algunas palabrillas inteligentes. No basta con latinajos. No, niña no. No, no y no.

¿Y si….
hiciera una crónica en telegrama?

S.M.R. la enana (SíC)

miércoles, 26 de marzo de 2008

Autobombismo masoquista

Hay quien publica poco, pero cuando lo hace, lo hace con saña. El Sapo Treze ha salido de su cueva y, trasmutándose en faquir, nos regala este ejercicio de fotografía vudú autobombástica... ¡Poned vuestras coronillas a cubierto!


martes, 25 de marzo de 2008

influencia polbina: poesía métrica




Van aquí dos ejemplos de praxis poyético-métrica que, a la sombra alargada de Marta Polbín, algunos miembros del Colectivo han trenzado en apasionanates viajes por el metro barcelonés. De calidad desigual -deslumbrantes recorridos subterráneos entre el genio y la premura-los siguientes versos quieren ser un incentivo para que todos practiquemos, siguiendo las indicaciones polbináceas, la poesía métrica (o búsica, o trámvica...o bicingera?)



7/3/2008, El Ogro&Leli, 14 paradas de la línea roja (Catalunya-Fondo) dan lugar a un soneto.

Un vagón cárnico de gente lleno
fluye en el vientre babélico y oscuro
como una pluma que sangra bromuro
que por la prisa y los ojos refreno.
Del vate métrico, su inspiración
-la gente me mira y piensa: ¿qué hace?
Lee el periódico y no pienses: ¡yace!-
Trabajadores que van a sus casas
piensan quién es el mejor candidato
para saber conducir a las masas
o bailar el último vallenato.
Nos seguiremos siendo como vacas
que en un vagón lleno pasan el rato.

Varios miembros (en especial la que Zozobra), 20/3/2008. Línea lila Universitat-Paralel+funicular Montjuïc. Terceto ascendente.

Si no hay gusano de neón que valga
remontemos la mañana sin miedo
en cápsula de latón que cabalga.

sábado, 22 de marzo de 2008

onomasticon cataloniae y otros flecos mal cortados

Tenemos el tema un poco parado. Tanta pelea y anónimos nos ha dejado un poco tiesos, ¿quizá? ¿Acaso se ha apagado el fervor provocado por el decretazo berlinés? ¿Hace falta recordar la renovada imposición hebdomadaria? ¿Podemos achacarle toda la culpa a los que no siguen al pie de la letra las instrucciones, y se van por ahí a tomar chacolís?

Pues ahí van algunos apuntes novedosos. En primer lugar, y para despejar de una vez por todas las acusaciones-graves-de censura que se me han hecho, publico el último texto de la Rotura, anunciado ya hace unas entradas: Matanza Tangible.

En segundo lugar, y con motivo de la onomástica de Marta Polbín, el Colectivo procederá en unas semanas a su rapto ritual y será paseada por Barcelona.

El Zar se encuentrá en sus feudos baleares, esperamos desde allí sus historias siempre trepidantes.

Besos y proxeos a todos

sábado, 15 de marzo de 2008

tan vertiginoso que se te han hecho jugo las piernas

...como dirìa la zorra "còmetela doblada"...sì, sì, por favor, invoquemos al dios de las hostias, Proxeo...
pero...
a un lado tu oro falso,
esta mañana andàbanme poniendo sobre aviso la zorra y el ogro:
-...la "vorratxa" ya te ha retado...lo sabes ¿no?...
Y he de decir que me habìa entre asustado y excitado. Me preguntaba si habrìas hecho uso del "disperso" reto que te habìa arrojado como guante de tintas.
Ya veo que no.
Que ni siquiera hay reto.
Fìjate "vorratxa" que he salido esta mañana rajado de valor y perdiendo monedas de la emociòn.
-...¿serìa èl tan grave como el-lo-pintan?
E iba por la calle escribiendo la rèplica sin haberte leido siquiera...fìjate tù, sin leerte siquiera...y despuès de lo que he leido: ¿para què?...(perdona si soy burdo y grosero, pero no vamos a andar con delicadezas a estas alturas ¿no, nena?...y màs despuès de haber compartido cama...me carcajeo).
Asì que sin haberte leido te la devuelvo:

Òpera y mal gusto òpera y mal gusto òpera y mal gusto ni estilo propio para no poder defenderme porque ni falta que hace una baterìa de coches preparados para atropellarte y no utilizar los puntos ni las comas ni los espacios en blanco las pausas reincidentes ni siquiera unas mentiras que yo crea para abatirte mientras la zorra y el ogro jalean el final del combate alrededor del cuadrilàtero que nos abraza mientras yo-la-rotura hago vueltas tambièn alrededor de una mesa redonda sangrando la vìscera sin puntos ni agujas o hilos de sutura para el blanco reincidente sòlo òpera y mal gusto y ni siquiera leerte para abatirte durante los segundos de espera o fingir porque no se me da bien ni hacer prosa o verso y es que solamente derrotarte me basta y robar con violencia tu aliento de borracha con las primeras impresiones como forma de acabar contigo sin censuracomo tù estilas y asì grueso yo y tù te la comes y te la comes entera y sin destripar para que luego no me respondas algo que ya sepa como que depende del dìa que yo elija porque hoy es un buen dìa para dejarte sin costillas o verbo...y ahora sì...unos puntos suspensivos antes de verte caer...porque te he visto floja y desmotivada...unos puntos suspensivos ahora que ya debes estar a punto de tener poco que decir, te voy a leer otra vez...
sì.
ya te voy a leer.
acordàndome de tus besos y regalos de gato grande.
sì.
ya te voy a leer.
porque soy yo:

la Rotura Decente
(vivamos esos partos grandes, es lo que digo)

viernes, 14 de marzo de 2008

DIARIO DE UNA MUJER FRUSTRADA


Se levantó del sofá. Tenía hambre, pero también suficientes remordimientos por la comilona del mediodía como para censurarse la merienda. Así que se decidió por un cortado, con poco azúcar, sólo la medida justa para que la amargura del café no le resultara desagradable. Como ya no le quedaban vasos pequeños, se decidió por una taza. La llenaría hasta un poco menos de la mitad, la medida más o menos justa de lo que hubiera ocupado la leche en el caso de que hubiera dispuesto del recipiente adecuado. Sin embargo, se le fue la mano. Por un momento pensó en verter de nuevo el líquido en el brick, pero finalmente desistió: de haberlo hecho, se le hubiera desparramado la mitad por el mármol de la cocina. No merecía la pena. Además, era leche semidesnatada, un cincuenta por ciento era agua. Como tampoco tenía cafetera –de la misma manera que no tenía plancha, pero sí una lavadora con una opción antiarrugas- bajó del armario el pote de café soluble. Descafeinado. Se echó una cucharadita exacta, la medida justa para que el color de la leche se tornara lo suficientemente negro y lo suficientemente blanco para que su sabor, con la cantidad de azúcar que tenía pensada, no le resultara desagradable al paladar. En esta ocasión acertó en la proporción, o eso creía, si hubiera podido probarlo. Pero no pudo. Al bajar el azucarero, que ella pacientemente iba llenando con el contenido de los sobres que su madre recogía de los bares –pues la mujer siempre tomaba café sólo y amargo-, se le resbaló de las manos. Cayó con la fuerza necesaria y en el punto justo de la taza para romperla en mil pedazos. La leche medio tiznada se desparramó por el mármol. Ahora no sólo debería limpiarlo sino que además tendría que recoger los trozos desmenuzados de cerámica. Y comprar otra taza, a no ser que quisiera tomarse su próximo cortado en la olla a presión, que por cierto no había utilizado nunca. Seguro que se cortaría. Siempre le pasaba lo mismo. Con lo fácil que hubiera sido verter de nuevo la leche en el brick, o mejor, tirarla, sin más, en el fregadero o, directamente, bebérsela de un trago, sin azúcar, sin medir la amargura, sin controlar el dulzor, sólo engullirla con los ojos cerrados, sin pensar en las estúpidas proporciones de edulcorante y café que, al igual que en sus parcas meriendas, también regían su vida, descafeinada y frágil, dispuesta a volatilizarse de golpe con el impacto de un azucarero a rebosar cayéndole del cielo, en mitad de las narices.

Ese ai, Vate que liza


Primer campeonato de Proxeo: segundo round

Se enfrentan Leli Vorratxes y D Tovi Franja Reza D Rotura Decente.

Suena la campana...
Leli, con un vertiginoso juego de piernas, declara:

Invocación: "Oh, Proxeo, dios de los manotazos

y de las hostias bien dadas en el ring de la página en blanco,

a ti dedico mi derechazo directo al abdomen de Rotura,

golpe certero que rompe yelmo y escudo,

saeta victoriosa; oh, Proxeo, dirige tú mi porrazo vorratxo

para juntos acabar con la república de los Puntos Suspensivos y

los Textos Largos."

Corrían tiempos ingratos

Para el Colectivo más molón

Cuando Franja Reza apareció

Y entregonos su corazón.

Su fervor fue contagioso

-Ahora yo, ahora el Sargento-

Mas rápido tornose en tortura:

La Rotura no sabe escribir lento.

Y aquí te tengo, D Tovi

Contra las cuerdas hastiado,

Escribir ya no es tu hobby,

La lectura tu único hado.

Si te atreves y contestas

Estas líneas maldicientes

Te prometo grandes gestas

Entre Autobombásticas gentes.

jueves, 13 de marzo de 2008

¡Escándalo! Premio literario más comprado que el Planeta

Ayer se entregaron los premios literarios Antoni Vilanova, organizados (perpetrados, cabría decir) por el grupo Cronopios, de la Universidad de Barcelona. Dos miembros del Colectivo presentaron textos a dicho concurso que no fueron premiados. Ante esta falta de criterio literario, sólo nos queda expresar nuestra más profunda lástima por unos premios sospechosos de tongo y endogamia.
Os presentamos aquí los textos (algunos ya conocidos) que fueron injustamente relegados a quién sabe que puesto colista.

El Ogro del Sí
A Paula (dentro de la 1ª Antología)
Leli Vorratxes
Baimafeima
El fuego del humo (inédito)

martes, 11 de marzo de 2008

[Debo confesaros, queridos concifabularios, que el paraíso últimamente me emborracha y emulsiona cemento ya ha un tiempo. Mis pies una vez mercúricos, zozobran; ya no recuerdan por dónde deambularon y sin quilla mis manos se resquebrajan, arena entre los dedos. Pero ruego no os preocupéis en demasía, si el sargento se desvanece es para volver cual avérnix… si no con más fuerza sí con ogredad y acudiré con bombín alado, al cuadrilático que se me requiera. Y a sabiendas que esto es una no-publicación (“com el Colectiu mana”) y con ganas de ser expulsado para volar (y descansar de regímenes autorotarios) os saludo y dejo mi entrada -a modo de sección, para aquellos integrantes que como el presente, deseen una parcela edendémica y aperiódica- que dice asì:]


Epizafio S.P.

“I Believe...

nos vemos en tu próxima fiesta”

domingo, 9 de marzo de 2008


matanza tangible









Atràs han quedado ya la saga de textos
...si alguien se pregunta ¿por què huele a tila y menta?...

apaciblemente destruidos...franqueables...
la fortaleza de los labios
diazepam para las rosas
se acabarìa la cal de las paredes
...
ya por fin continùo como mi deseo lo hace con
matanza tangible
un texto que ya poseìa fecha en el tiempo de mi tiempo amante
...
no os preguntèis màs por què se me entiende:
todas estas palabras de textos tienen carne,
y la carne todos la podèis tocar,
supongo que por eso me entendèis
(abismar la palabra o darle carne a la palabra)
...
estoy perdido
...
estoy amante
...
amante de amar
...
por supuesto hay ya una continuaciòn en esta semana, cuya entrada no os desvelarè todavìa,
ya que habrèis de saber de ella en cuanto se me permita
...
ya me sabèis, siempre àvido, siempre rotura y decente
...
sin màs dilaciòn os dejo con mi carne pùblica

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(en breves momentos...)


viernes, 7 de marzo de 2008

Primer campeonato de proxeo: "Cómetela doblada"

Como sabéis, he sido retada por el omnipresente Ogro, quien no contento con eso, se atrevió a poner ciertas normas al duelo que yo sin duda transgrediré. Aquí van mis Crónicas berlinesas:

El Ogro del Sí viajaba a Berlín con la secreta intención de colgar sus 95 tesis en las puertas de la Catedral y empezar así una nueva polémica que cambiara la teología, sí, pero también la hermenéutica y sobretodo el ser-en-el-mundo de todos y cada uno de los habitantes de nuestro planeta. No hay duda de que lo consiguió y de que nada volverá a ser ya lo que era. Sus tesis, como ya todos sabéis, son irresumibles y difícilmente pensables, pero intentaré por lo menos contar algo acerca del momento en que yo las descubrí, o mejor, en el que él me las transmitió como debió hacer Dios al dar el primer aliento a Adán.

Sobrevolábamos los Alpes cuando, extasiados ante la atrayente visión de papel arrugado con pelaje de armiño, de las suntuosas y atrayentes cumbres que disimulan su altura por lo breve del relieve y lo ancho de la mirada que ofrecen, noté con pavor un frío metálico en la garganta que no me permitía articular palabra, una presciencia, un centro nuevo localizado en la boca del esófago, en el que se condensó una forma inconcebible de saber, un saber no finito e irrepudiable del que para fatalidad mía e incomprensible entusiasmo de la humanidad ya no podremos zafarnos.

Se dice que el Ogro est homo pro se et homo pro nos; se dice incluso que el Ogro está en el origen etimológico y anacrónico de la palabra “logro”. Lo cierto es que el Ogro lo ha cambiado todo. Fijémonos por ejemplo en su conocida teoría literaria: Cada texto es únicamente todo lo que el texto no dice. El texto como un negativo.

Para captar aunque sea ladinamente el inconmensurable legado del Ogro, comparémoslo con Cristo (aunque la comparación no le valdría con ningún hombre, ni siquiera mítico). A la luz de esta comparación, el sentido último de la existencia del Ogro, no es ya la redención del género humano, sino también la redención de Cristo, ese ser vanidoso y engreído que vendió su cuerpo al demonio guardando su alma para el remanso eterno, que esparció su doctrina con la palabra y el cuerpo; no así el Ogro, quien capaz de la más sublime de las transmutaciones, hizo de su alma aire para que inevitable y felizmente nos embebamos de su espíritu en cada aspaviento, suspiro y sobresalto.

Su dialéctica filosófico-meditativa-presciente-hermenéutico-dubitativa es ya inextricable del ser primero (urwort , que en la tradición ontoteológica es la palabra originaria para representar la unicidad del ser) en que nos ha convertido, a la vez que nos ha librado de la besserwissen o pedante erudición en la que todos vivíamos inmersos. Como ser culto oculto ha logrado unir a la humanidad supranacionalmente y por encima de consideraciones de clase, género o cultura, en una nueva forma del ser: el ser-saber (ya indesligables), que algunos prefieren llamar saber-ser. Barruntó él solo todas las posibilidades del ser. Os habréis fijado ya en la enigmática disposición al cambio que posee su rostro, tanto que parece haber sido por breves espacios de tiempo todos los rostros del hombre, también los de la mujer, haber adoptado todas las formas del rostro como sabemos ha adoptado su alma todas las formas de la nuestra.

Sin embargo, pocas veces se le presenta a un hombre un enemigo tan efervescente, pugilista y mordaz como el suyo. Su adversaria es el perfecto negativo de su brillante persona. Todo lo que tiene él de bueno, sabio, rubio, tolerante, lo tiene ella de mala, ignorante, morena y fanática. Todo lo que él de prohombre, ella de contramujer. Si él es profundo, todo lo abarca, es todos; ella es superficial, abarca la nada, es nadie. Si él Apolo, ella las Furias. Estos dos mundos dispares, uno con la humanidad entera a sus espaldas, otro con la nada más absurda, debían enfrentarse. La intelligentsia autobombástica, formada por las mentes más preclaras del momento, intuían el inevitable choque que, quién lo dudaba, debía darse por obra de la Zorra Alevín. Pero el Ogro, el único capaz de tanto amor y empatía, quiso ahorrarle tal deshonor a la Zorra y él mismo empezó el ataque, pues en su afán de totalidad es David y Goliat, Caín y Abel, y lanzar la primera piedra y así redimirla fue todo uno. El hombre más importante que concibirá este siglo, el más elocuente defensor de todo y nada, hizo praxis de sus ideales dedicando a su más acérrima enemiga una laudatoria incomparable (que ella tomaría como el peor de los agravios) en sus siempre reveladoras, sorprendentes e inspiradas Crónicas berlinesas.

Abezados

    En este nuevo reverso de la palma, el manotazo se muestra esquivo. 
    No apuesten nada, hay algo escrito.

    Fdo: Globalizar Asonante Lobezno.

jueves, 6 de marzo de 2008

otra aportación

[ha llegado al correo del Colectivo el texto que sigue. Leli]

Para evitar que se descubra tan rápido una identidad que no deseo ocultar, al menos lo envío desde una casilla mas remota[lo envía desde el correo electrónico agrupacion estudiantil 11 de octubre-BCN ae11-10bcn@hotmail.com]...Espero esta a la altura de las circunstancias, ya sabrán como proseguir... aquí les dejo.

Agresivo es el día y…
Por Dr. Garpesiano

Hace tiempo que no logro captar la atención de nadie, quizás por eso sea que hoy estoy escribiendo. Intento reconstruir lo que ha quedado de mí capturando recuerdos que parecen querer escapar de mi mente. Muchos logran hacerlo, mientras que otros son retinados por mi cuerpo y restituidos a mi memoria visceralmente. El que describo a continuación es uno de ellos.
Una noche me escabullí en una fiesta. En aquel tiempo aún vivía en Buenos Aires. No tengo forma de saber como llegué hasta allí, solo se que lo hice. Había salido de mi piso caída la tarde, más bien de noche. Tan solo minutos mas tarde de haber despertado interrumpiendo mi sueño, cualquier que fuera, por la necesidad imperiosa de fumar un cigarrillo. Impulsado por esta y por una resaca espantosa que no resistiría encerrado entre cuatro paredes me abalancé sobre mi ropa, la puerta, el elevador y finalmente, la calle.

Había caminado lo suficiente para volver a estar cansado, fumando, ya solo necesitaba poder reposar mis brazos sobre una barra y sumergir mi mente en sus húmedos confines. Algún error debí cometer, o no, ya que lo siguiente que recuerdo es, mejor dicho, soy yo rodeado de extraños y en medio de una fiesta.

¿Qué como supe que lo era? En realidad sigo sin saberlo. Había gente por todas partes, eran felices o lo aparentaban, y vestían bien como suele vestirse en esas elegantes celebraciones de gente afamada. ¿Qué como supe que no era un bar? Tampoco lo se sinceramente. No había barra ya que recuerdo haberlo lamentado. Por otro parte todos me saludaban cortésmente, como si tuvieran la obligación de hacerlo, algo que en los bares no sucede.

Recuerdo sí haber bebido tanto como pude, básicamente todo lo que estuviera a mi alcance. También tengo presente haber recorrido los distintos ámbitos del recinto, jubilosos algunos de ellos. Los estaban a su vez parcos, sombríos y sobre todo oscuros, como aquel cuarto de baño en el que nunca pude encontrar la luz. Uno en particular daba la impresión de ser impenetrable, lo que confirmó mis sospechas de estar en una fiesta. Tuve la delicadeza de vomitar en todos y cada uno de ellos, con mayor o menor dedicación de acuerdo al rigor de las miradas que comenzaban a juzgar mi comportamiento. Puedo recordar la fétida masa de bilis con sangre con la cual decoré el hermoso jardín, un lugar agradable sobre todo en verano.

Resultó ser que había quienes pensaban que era un invitado mas cuando yo estaba seguro de no conocer a ninguna persona que allí estuviera. Nadie lograba reconocerme, tampoco, pero no encontraban otra explicación de cómo podía estar yo compartiendo la velada con ellos. La invitación nunca cursada, o realizada pero en forma errónea, cubrió mis espaldas ante mi falta de conducta. Nunca supe portarme bien en público tampoco es que fuera su culpa.

Me perdí en aquella noche como me he perdido tantas veces. Me ha tomado demasiado esfuerzo lograr recordar lo que hoy en tan breves palabras se pierde como una ordinaria borrachera. Afortunadamente mis noches porteñas han quedado lejos, aunque por momentos demasiado. Desde que llegué aquí ya nunca pude volver a beber nada de alcohol, aunque continúo fumando. Algo más sucedió aquella noche pero mi cuerpo no me permite recordarlo. Debo insistir(le) para lograr comprender en lo que me he convertido, es necesario. Mientras, fumando espero.

miércoles, 5 de marzo de 2008

I CAMPEONATO DE PROXEO AUTOBOMBÁSTICO

Viendo que se acerca la inauguración de la próxima temporada de Proxeo, y sabiendo que tenemos aún pendiente la elaboración de las crónicas del guateque, me tomo la libertad de demandar contendiente con nombre y apellidos para el próximo combate proxeístico. Las reglas son simples: en él se enfrentan dos miembros del colectivo esbozando un tema común(en este caso será Berlín) e incluyendo en su historia al miembro contrincante intentando hacer uso de la ironía o incluso la mofa sarcaústica para tumbarlo sobre la lona. El árbitro será el publicante de la semana (en este caso El Sargento Pioje) y los miembros del colectivo los encargados de votar (si es que esto fuera necesaio) quien ha sido el ganador del combate (si es que hubiera de haber vencedores y vencidos). Así mismo habrá un máximo de cuatro rounds, o cuatro textos, dos por cada participante, pudiendo convocarse un quinto round definitivo en caso de empate.
Preparénse todos pues para la primera velada que enfrentará por un lado del cuadrilátero a El Ogro del Sí (O combates O derrotas) y por el otro a Zorra Alevín (O combates, O victorias).
¡Que empiece el espectáculo!


Crónicas Berlinesas (First Round), por El Ogro del Sí.


No sé si pasó exactamente en el momento de aterrizar o quizás antes, cuando mis ojos se cruzaron con los de la Zorra para mostrarles asombrados lo que sucedía bajo nuestros pies: la belleza de las interminables crestas de la cordillera alpina me volvía gélido con su sola visión y parecía tener el mismo efecto en el rostro congelado de mi compañera de aventuras. Paralizados como quedamos no volvimos a abrir la boca hasta poner pie en tierra. Pensé que era por la presión en los oídos o por lo dificultoso de la “maniobra” de apertura de los canales respiratorios que la Zorra mantenía su boca abierta desde que avistara el momentum criogénico. Tal vez, después de todo, no eramos presa del mismo sortilegio. Al rato me di cuenta de que era otra razón la que le hacía mostrar ese aspecto de muñeca hinchable: nuestra amada compañera tenía una estalactita alojada en la garganta. Fue al arrancársela cuando nos dimos cuenta del fenómeno. Me dio las gracias y empezó a detallarme cómo había sido el proceso de congelación y las razones científicas para ello. Nada extraño pensarán. Lo curioso es que lo hacía todo con un marcado acento de Leipzig y que yo la comprendía perfectamente cuando ninguno de los dos antes había hablado más de dos palabras en alemán. Fue sólo el primero de una sin par carrera de cambios en nuestra conducta. Lo siguiente fue el pasaporte. Había cambiado tanto la ciudad de expedición como nuestros lugares de nacimiento. Nos encontramos convertidos, súbitamente, en ciudadanos alemanes.

Uno podría pensar que lo lógico de una visita a Berlín sería visitar restos de iglesias bombardeadas en la II Guerra, búnqueres del Este o museos de historia nacional. Hubiera sido lo lógico sí, pero quién hace turismo en su propia ciudad cuando ya lo conoce todo. En el aeropuerto nos encontramos con nuestra vieja amiga Säre que nos llevó hasta el apartamento en el barrio de Kreuzberg y nos hizo saber ante nuestra estupefacción que aquella era nuestra casa. No nos costó mucho hacernos a la idea, sobre todo después de conocer a nuestro otro compañero de piso que respondía al extraño nombre de Ateo Nürberg, a pesar de lo cual se comportó en todo momento como un auténtico sacerdote samaritano, haciendo todo tipo de rituales de bonanza y libaciones en nuestro honor. El primero de ellos fue el conocido “Brathuhnritual”. Se trata de un proceso elaborado en el que primeramente se asa un pollo de granja ("felices"creo que los llaman) previamente bendecido hasta dejarle la piel crujiente como las matutano. Tras esto intentas comer la carne del pollo con un instrumento de plástico hasta conseguir que el utensilio se parta hecho astillas. Sólo entonces se procede a la parte más importante: se separa la piel del pollo y se pasa por el cuero cabelludo para después ingerirla cuidadosamente. Al parecer se trata de un antiguo rito de Wesfalia que hace incrementar la capacidad de concentración. No tardamos en notar sus efectos. Minutos después la señorita Alevín leía Gadamer en el metro mientras conversaba con nosotros. Con el rabillo del ojo veía las noticias que ofrecía la pantalla bajo el techo y mentalmente hacía la lista de la compra. Apuntaba esto con el pie derecho mientras con el izquierdo tomaba notas relevantes de Wahrheit in den Geisteswissenschaften. Quizá alguien piense que exagero pero verán que no es de recibo. Me quedo con aquel momento único de comunión en el que gracias al “Brathunhritual” el metro pareció pararse y darle la razón al maestro cuando entre todos los pasajeros comenzamos a establecer un diálogo: amas de casa, obreros, empresarios, campesinos, ejecutivos y estudiantes, todos contagiados por el efecto mágico de la piel crujiente y encontrando la verdad en la dialéctica gadameriana. Jamás olvidaré el discurso de esa madre turca que hablaba fervorosamente mientras tapaba la boca de su hijo con un pecho enorme: “En Gadamer queda claro que se concilian la izquierda y la derecha -sostenía-, incluso cualquier forma religiosa, pero si Hegel había desarrollado una filosofía de la religión, una “teodicea” de la historia y apelaba a una teología “pascual”, ¿hemos de leerlo como un teólogo o como un pensador antropológico que suprime la metafísica antes de realizarla?”. Como tampoco olvidaré la respuesta que dio un ferrallista de Postdam como sacándose una esquirla de la bota: A Hegel no hay que leerlo hay que superarlo”. Nunca aprendí tanto como en ese vagón.

lunes, 3 de marzo de 2008

Pasapisos (y 3), por Mónica Copérnica

[En la línea de lo dicho en la entrada precedente por nuestra querida Leli Vorratxes, este texto no forma parte del recién (y bienvenido) restaurado decretazo hebdomadario, ni pretende hacer sombra al excelente texto del Burrot Català. Mónica Copérnica apareció en un momento de indolencia por parte de los miembros del Colectivo Autobombo y sirvió de acicate o advertimiento de la dejadez en la que estábamos cayendo todos nosotros. Ahora, tal vez, cuando la ruleta de la creatividad impositiva ha vuelto felizmente a rodar, su misión se haya visto ya cumplida y la huidiza Copérnica pueda volverse a ocultar... ¡hasta que volvamos a dormirnos! Así, en agradecimiento y para que su lección no caiga en saco roto, publicamos ahora la tercera y última parte de su relato "Pasapisos". ¡Gracias y hasta pronto, Mónica Copérnica!]

[...] "Él viene a verme todos los días. No lo reconozco, pero hago como que sí. Por complacerle. Parece que el reiki me está haciendo bien, que me está ayudando a recuperarme. Me ayuda a recordar, dicen el médico y las enfermeras. Pero ¿recuerdo de verdad, o lo que ellos quieren que recuerde? Me son extraños. Todos. Él, mi marido aparentemente, César. Me regala flores, me mima, me acompaña. No me incordia. Está presente, me controla. Dice que se siente culpable, que no me tenía que haber dejado conducir todavía, ir yo sola. Hay algo en su mirada que me inquieta, una mirada que no consigo apresar, que se me escapa. Huidiza a ratos, cuando piensa que no le miro. Hay momentos en que pienso que me estoy volviendo loca y que imagino lo que no es. ¿Cuándo he vivido yo en Argentina? En mi otra vida, supongo. ¿Cuándo y por qué decidimos venirnos? Alexandra y Paolo, nombres que me producen extrañeza. ¿Yo les puse esos nombres a mis hijos? Entre todos reconstruyen mi pasado, me reconstruyen. César me enseña algunas fotos de ellos en las que nunca estoy. 'Tú eras la artista que las hacía', dice respondiendo a mi pregunta, sin mirarme. He creído percibir un ligero temblor de duda en su voz. Parecen dos niños alegres, vitales. ¿Y por qué no vinieron con nosotros? No entiendo muy bien sus explicaciones: 'Pronto vendrán, es lo que habíamos decidido antes de venirnos para acá'.

He recibido una postal de Paolo y Alexandra desde Buenos Aires. Me la trajo César. Letra infantil con dibujos de flores. Buenos Aires no me dice nada, la letra y las palabras de mis hijos tampoco.

Hoy ha venido un inspector de policía a la casa-residencia en la que paso mi recuperación desde la salida del hospital. Sólo quería hacerme algunas preguntas. Tendrá que esperar a que un día se haga la luz en mi cerebro desportillado y a que mis neuronas se conecten. Preguntas sobre el accidente, quién era la persona que conducía, a dónde íbamos..., preguntas sobre César y sobre mí, dónde nos conocimos, cuándo..., preguntas sobre Alexandra y Paolo. Preguntas desesperadamente sin respuesta. César no estaba. Cuando ha venido a verme, ya al anochecer, ha insistido en saber qué me había preguntado el inspector y cuáles habían sido mis respuestas. Parecía inquieto, nervioso. 'Eso sí lo puedes recordar, ¿no?', me ha dicho con su cara muy cerca de la mía y gritando sin levantar la voz. Luego se ha incorporado con esfuerzo y me ha pedido perdón. Su boca sonreía de nuevo, pero no sus ojos. Al rato, con una excusa, ha dicho que tenía que salir. Al quedarme sola, he tenido un sobresalto: ¿Iba sola, conducía yo? ¿O era otra persona la que conducía, como ha insinuado el inspector?

Hace varios días que César no ha venido a verme. No me importa, ni me duele. Tampoco tengo manera de comunicarme con él. No recuerdo nuestro número de teléfono y sólo sé que vivimos en El Borne. Quien sí viene algunos días es el inspector. Me acompaña y me hace reír. Sé que continúa trabajando en lo que él llama 'mi caso'. Dice que ya lo tiene bastante adelantado. '¿Así que ahora soy un caso?', le digo medio en broma, pero angustiada por lo que todavía voy a tener que descubrir. Nunca había pensado que la niebla fuera tan espesa y tan poco quebradiza.

Parece ser que el puzzle se ha reconstruido. Ya sé quién soy, siempre según la ficha que me ha enseñado el inspector: Elena Lázaro Vernès, 35 años, nacida en Barcelona, pintora de cierto éxito, divorciada, sin hijos. También sé quién es César: César Pesco, 42 años, nacido en Buenos Aires de padres italianos, casado, dos hijos. Su último trabajo conocido, vendedor de pisos. Desaparecido."

jueves, 28 de febrero de 2008


El sábado, ¡súbete al elefante y ven a bailar!
Uoo, uoo, ye ye
[A riesgo de cargarme la recién instituida hebdomeriedad, cuelgo ahora un texto por su relación con el aforementioned Guateque, y con el agradecimiento a Blake Edwards, a la cita del S.P., a los familiares reales o no del Burrot, i a todo el Colectivo.
Pero no se pierdan el texto 'O' del Burrot, más abajo, así como los últimos poemas erótico-gelatinescos de Rotura, la Copérnica, Sara Tusta, etc.]
Un cuento para una fiesta
de 55orratxes


Mis aspiraciones literarias sufren periódicamente vaivenes y zozobras, más motivadas por elementos externos que por mis propias aptitudes o inventiva. Actualmente vengo estando muy productivo—lo que me alegra, aunque eso signifique atesorar la secreta y mórbida ilusión de que la cantidad me acercará a la calidad—por el efecto que un nuevo grupo de amigos literatos, de grandes creadores y excelentes personas, ha tenido en mis ganas de escribir. Sergio Alevín, por ejemplo, además de ser un paciente opositor en el ajedrez y preparar el mejor Bloody Mary, ha escrito un conjunto de relatos, titulado Historias de Clonopios y Quillas, que, en un diálogo con los Cronopios y Famas de Cortázar, crea universos sorprendentes e inquietantes. Alberto Pioje, por su parte, es un gran conversador y bailarín de swing, así como un finísimo poeta, capaz de enhebrar versos ígneos de una elegancia cosmopolita (“Teresa: vamos a comenzar por el final,/una nueva carta hacia atràs/comenzada por el final.”).

Sin duda Carmen, mi esposa, lleva razón (aunque su recelo también se alimento de celos hacia las musas del grupo, Dora, o la inevitable Beatriz) y estas nuevas amistades, charlas en bares e incentivos creativos—los de imitar, ser escuchado y criticado con afecto—me perturban mucho, hasta niveles casi obsesivos. Sin embargo, quiero contarles algo para mostrar como, objetivamente, el mundo conspira contra mi estabilidad—también matrimonial—regenta mi camino y me oscila hacia mis nuevos amigos. En un puesto de libros de viejo encontré hace unos días una edición de Historias de Cronopios y Famas, la clásica de Edhasa, de lomos morados. Hace ya mucho que tengo mi ejemplar, y como suelo hacer con los libros así—como esa Rayuela firmada por Núria Espert en el 1978—miré la portadilla en busca de una firma, dedicatoria o curiosidad que me resolviera a comprar de nuevo el libro. Esta vez tan sólo encontré un nombre, sin firma ni garabato, y una fecha: “José Ángel Pioje, 11-XI-78”. Aunque no se trate de una celebridad, recordarán sin duda lo que les conté unas líneas más arriba: Pioje, apellido sin duda curioso y poco habitual, es también el nombre de mi correligionario Alberto, el ínclito poeta, por lo que rumie—desee—si este José Ángel acaso sería un padre o un hermano que yo desconociera. Ojeando el libro, descubrí algo que, si cabe, llamó más mi atención. Uno de los relatos del amigo Sergio Alevín, titulado “El timo de Lenin”, lleva como epígrafe unas líneas de Cortázar, pertenecientes al final del cuento “Simulacros” (página 31):

“y el colectivo 108 que pasaba cada tanto; nosotros ya nos habíamos ido a dormir y soñábamos con fiestas, elefantes y vestidos de seda.”

Siempre me inquietó ligeramente esa frase, ese colectivo irregular que pasa ‘cada tanto’, como una caprichosa sorpresa más que un servicio público. Y ese elefante en la fiesta, que una sinalefa mental me presentaba a veces vestido de seda. Ahora, acrecentado mi asombro por momentos, mis dedos buscaron y encontraron ese párrafo, pero destacadísimo sobre un subrayado firme. Aún más, alguien— ¿José Ángel?—había dibujado pequeños elefantes rosas, sutilmente diferentes, en cada una de las esquinas inferiores, por lo que al pasar velozmente las páginas uno podía ver, cinematográficamente, al pequeño elefante subir y bajar la trompa, guiñarle un ojo al lector y mirar el texto, o reír bajo una lluvia de confeti que caía desde su misma trompa sobre su lomo. Finalmente, mientras meditaba la cuestión y el precio, pasé hasta la última página, que debajo de la fecha y lugar de terminación de la impresión (el omnipresente Romanyà/Valls, 25 de mayo del 76) me deparaba lo siguiente:

"Tengo el inmenso placer de invitarlo al Guateque que tendrá lugar el próximo sábado 1 de marzo en el Ático Parnásico de Casanova 85.
Se ruega respeten el código de vestir, que será de etiqueta, vestido de noche largo, lentejuelas, boas; frac, pajarita o derivados: en todo caso exclusivo, elegante y/o extravagante al gusto.
Asimismo, traigan consigo esta invitación, y una tapa, ración o bandeja de canapés de su elaboración, o un cocktail, ponche o brebaje excepcional."


Sin fecha ni firma, pero la casualidad ha querido que este sábado siguiente también sea 1 de marzo. Yo, por lo que sea, he venido, y conmigo mi chaleco de seda violeta y mi corbata de elefantitos. ¿Encontraría a Alberto, acaso a José Ángel? ¿Tendrá mi bloodymary— destilado de todo lo que hay de Drácula en mí—que competir con un inigualable cocktail preparado por el maestro Alevín? Aunque seguramente mi esposa lleve razón y estoy delirando y no hago más que soñar con fiestas, elefantes y vestidos de seda.

Con razón...


Ahora por fin entendemos por qué Dracula In Me acabó en el banquillo de los acusados... Aunque hay quien afirma que su osadía bien merecería el premio de devolverlo al Parnaso, lo dejamos a la consideración de los miembros más activos del Colectivo.

Marta Polbín, en apoyo a la labor del GCCA.


Titulemos el relato: " O "





[A modo de epígrafe] No se debe citar para ennoblecerse con la cita, sino para ennoblecerla (…). El texto citado debe ser tan humilde que parezca agradecido de nuestra elección; y cuando ello sea posible sin incurrir en el equívoco, debe cobrar un nuevo matiz o nuevo alcance.

Alfonso Reyes, El cazador.


Escribamos la primera línea del texto. Se nos puede ocurrir algún comienzo sorprendente. Como no es seguro que suceda así, optemos por un inicio ya empezado, o lo que es lo mismo, in media res: nuestro personaje lleva media hora ya sentado en, pongamos, la terraza de un bar. Está en un lugar del que damos todo tipo de detalles y señas -el continente (el planeta podemos presuponerlo), el país, el nombre de la ciudad, la calle, la posición de la mesa dentro de la terraza
[1]- a una hora determinada del día que puede darse con una indicación que provenga de una segundera digital, pretenciosamente precisa o con una clase de acotación temporal vaga y sentimental como la luz del sol que se filtra a través de las sombrillas, o bien -si queremos darle algún eco histórico al cuento-, incluir unas campanadas de la iglesia.
Esculpamos una determinada postura del cuerpo de nuestro protagonista: las manos pueden estar una encima de otra, reposando sobre la pantorrilla de una de las piernas cruzadas o los dedos de la mano derecha tamborilear sobre la mesa u optar por que los brazos estén cruzados sobre el pecho. Tejamos un espacio con cuatro o cinco objetos para que nos podamos mover con soltura dentro de la escena. Al la derecha de nuestro protagonista, se halla una silla vacía de plástico modelo jardín-rústico. Destaquemos, al modo de un zoom cinematográfico, un solo objeto vinculado con quien espera. Fijémonos, por ejemplo, en una orquídea que reposa encima de la mesa o subrayemos unas lentes gruesas de carey negro con un cordón que cuelgan le cuelgan del cuello o señalemos un bolsillo abultado de su gabardina.
En el inicio del tercer párrafo aparece un personaje secundario. Un camarero lo aborda por detrás preguntándole si quiere alguna cosa más. El protagonista le pide otra. El chico vuelve presto con un vaso que puede contener un cubata o una camamila o una coca-cola. Podemos observar cómo el protagonista ingiere el líquido. Se lo puede fulminar en cinco segundos, soplarlo para intentar que se enfríe o bien saborear un trago notando cómo las burbujas hormiguean y cosquillean su boca. Acto seguido, consulta un reloj de esfera con una fecha grabada 7/8/01, o bien mira el teléfono móvil o se dedica a mirar una caravana de nubes que desplaza por el azul del cielo.
Después de hacerle pagar las consumiciones, ahora hay que levantarlo de la silla y hacerle andar. Y no sólo eso, sino que, lo más difícil, debemos darle un destino a esos pasos. A ver, pensemos. Puede levantarse de un salto atlético porque ve que alguien -una señorita- se está acercando y aprovecha para tapar con el abrigo la orquídea. O puede levantarse con dificultad para dar un paseo por la plaza y aprovechar el sol que acaba de salir de entre las nubes. O bien una llamada perdida a su teléfono móvil también puede levantarle. Aprovechemos este momento para transcribir algunos de los comentarios que se dice a sí mismo, que nadie conoce exceptuando, claro está, nosotros.

-Andiamo (con determinación).

-¡Vaamos! (doliéndose de un reuma perpetuo).

-Estaba por irme ya (irónico).

Dirige sus pasos hacia el centro de la plaza cogido de la mano de la señorita.

Dirige sus pasos hacia el centro de la plaza donde hay un quiosco.

Dirige sus pasos hacia la mesa de la terraza que está situada más lejos de donde estaba sentado.

Desoculta la orquídea que lleva debajo del abrigo y se la da a ella justo cuando pasan por delante de un cupido de piedra que escupe agua.

Se pone las gafas para distinguir el título de la revista que está buscando… ya lo tiene.

Mete la mano dentro de la gabardina del que saca un objeto que refulge con el sol.
Se funden los dos en un largo beso.

Paga la revista "Senda Senior" con una moneda de dos euros.

Apunta la pistola con silenciador a un tipo con gafas de sol que está sentado.

Los dos cogidos de la mano se pierden en una imagen que suele preceder la caída de los títulos de crédito en la pantalla.

Se sienta en el banco a leer y esperar no sabe a qué porque, soltero y jubilado, no tiene quien le espere en casa. Acaba la lectura de la revista.

En la última línea del relato, puede mascullar unas palabras y después dispararle directo al corazón mientras comienza la canción de The Godfather por los altavoces del bar.

B.C.


[1] Las notas a pie de página son un recurso que no tiene porqué desdeñarse para dar mayor verosimilitud al relato: siete de agosto del 2001, Plaza Mayor de Cabezo de la Plata, Murcia (España), en la esquina que se encuentran la avenida de los Jerónimos con la calle Doctor Fleming.

lunes, 25 de febrero de 2008

DECRETAZO (Revisado)

Vistas las últimas entradas de nuestro venerado colectivo y la continuada ausencia de sus más insignes partícipes, así como una reiterada rerrepetición de la temática y las colaboraciones, me veo obligado a dar la voz de alarma a nuestros compañeros. Está en boca de todos en la comunidad virtual universal: "El colectivo autobombo ha caído en desgracia". Sí amigos míos, es a este tipo de comentarios al que me tengo que enfrentar a diario cuando reviso los millares de correos que nos envíaban nuestros admiradores, y que ahora, valga la desgracia, han pasado de cientos a decenas y de decenas a nocenas. Por ello os conmino a todos a reflexionar sobre ello y sobre todo a hacer acopio de tiempo y genialidad para volver a satisfacer nuestros egos autobombastas con obras que merezcan la pena de alabar y no gritos en el desierto. Esto es una obra colectiva, queridos amiguitos. Por si alguien necesita guia espiritual puede consultar el manual tiempo ha editado por Mike Davies Eine Geschichte der Autobombe que debería servir a todos si no para hacer obras dignas sí al menos para crear un buen fin para todos.

Anunciadas las razones por las que me tomo el derecho prioritario a la dictadura que nos ofrece las bases de nuestra organización hago saber que:

1- La colaboración en la página autoblogística volverá a ser mínimamente y máximamente hebdomadaria, teniendo todos los camaradas que atenerse irresolublemente a esta resolución irrevocable.
2- El publicante será nombrado a través del conocido método de la "ruleta hebdomadaria", es decir, elegido a dedo por el último publicante, que deberá hacérselo saber a aquél de forma directa y clara, haciendo uso de cualquier recurso necesario.
3-Aquel señalado por la ruleta no podrá rehusar esta convocatoria sin la sinrazón debida.
4- La publicación diaria o extra-hebdomadaria estará permitida siempre y cuando no exceda de una colaboración semanal.
5-El publicante podrá y deberá ser convocado por otro miembro del colectivo no permitiéndose la demora ni la rémora en la recepción de los trabajos.
6- Se podrá y deberá convocar trabajos colectivos, estando el miembro autobombástico obligado indiscutiblemente a hacer el comentario deplorativo o laudatorio que crea oportuno, secundar o no, pero siempre dar noticia de su intención ante el proyecto comunitario, y nunca, repito nunca, bajo ningún concepto, dejarlo de lado como si no existiera.
7- El individuo autobombasta estará obligado a dar noticia sobre su participación en cualquiera de los congresos y a exponer las sinrazones de su ausencia.
8- Cualquier trabajo que no se atenga a estas directrices podrá ser borrado o manipulado por cualquier miembro del colectivo si así lo cree conveniente (como había sido posible hasta ahora aunque no se haya llevado a cabo) sin que el sujeto al que se dirige esta felonía pueda hacer nada al respecto.
9- Cualquier participante que no se quiera atener a esta línea de trabajo será expulsado del paraíso sin contemplarse su inclusión en el banquillo de los acusados.
10- Contra este decretazo se puede interponer via judicial y penal así como proceder a la expedición de recursos administrativos.
11- La administración no asegura la viabilidad de esto último.
12- Me cago en el estertor pelusillero del ombligo autobombasta.
13- Esto no es un dodecálogo.

Así las cosas esperamos y deseamos que todo vuelva a funcionar como antes y el colectivo vuelva a operar como un dispositivo grupal de acción dirigida y no digerida por los diferentes aparatos de control.

Amigos, camaradas y concibuliarios:

I BELIEVE


*Este documento como todos los demás es susceptible de ser modificado, cortado, pegado y desalmado (para ello sólo es necesaria una noción básica de word y un estilo patibulario)


Gabinete de Crísis del Colectivo Autobombo

jueves, 21 de febrero de 2008


pARTICIPANDO DEL ESPÍRITU DEL "dECRETAZO BERLINÉS", HE JUNTADO LAS DOS ÚLTIMAS ENTRADAS DE ROTURA (FRANJA REZA) EN UNA. A TRAVÉS DE LOS RESPECTIVOS LINKS PODÉIS LEERLAS (SE SIGUEN ENTENDIENDO, A VECES MUCHO MUCHO...), QUIEN NO LO HAYA HECHO AÚN. Y COMO EL AUTOBOMBO Y LA PUBLICIDAD NO ESTÁN TAN LEJOS, OS DEJO UN FRAGMENTO QUE SEGURAMENTE OS INCITARÁ A LEER MÁS.


"...Estàbamos enzarzados de cuatro piernas y cuatro brazos,
una locura ùnica de gemidos limpios ininterrumpidos
con el susurro discreto de un velo movièndose.
Tù como loca y agitada y yo perturbado y loco por cogerte.
(jadearte).
cuando me he querido dar cuenta
ya èramos sumisos al gimièndote y perturbàndonos,
volcando la cal de la pared contra nosotros,
chocando sobre ella..."


SE ACABARÌA LA CAL DE LAS PAREDES
DIAZEPAN PARA LAS ROSAS

LELI


miércoles, 20 de febrero de 2008

Pasapisos (2), por Mónica Copérnica

"Apoyo la cabeza y cierro los ojos. Estoy cansada. No tengo ganas de hablar y Pesco, un poco violento por el silencio entre los dos, se esfuerza por darme conversación. Todavía soy una mosca en su tela de araña. Sólo respondo con monosílabos. Al fin, Pesco calla. Vamos hacia Sitges, hora punta.

El anuncio decía ‘Poble Nou, a 10 minutos de la playa. Renovado, mejor que nuevo. Sólo 52M500 de las antiguas pesetas. De particular a particular. Agencias abstenerse. Luis 937223143’. Cuando llamé, resultó no ser tal particular, sino un amigo que le ayudaba a venderlo: Pesco. Otro señuelo más. El piso oscuro, oscuro y como remendado. Un remiendo la cocina, otro eso a lo que llaman pomposamente cuarto de baño… Cubículos de caja de muñecas con paredes de cartón piedra. Un garaje transformado en vivienda, aunque el dueño se molestara al oírmelo decir y me mostrara, ofendido, un papel arrugado que sacó del bolsillo de su pantalón y que era –según dijo, aunque yo no pude leerlo– la cédula de habitabilidad. Los que conceden las cédulas merecen la prisión, en celdas como las de esta casa sin luz, lóbrega, triste.

Siento lástima por Pesco, el simpático y guapo argentino obligado quizás a mentir. Pesco que me lleva ahora a ver el piso de Sitges, 'una ganga, de verdad, ya verás'. Y me enfado conmigo misma. ¿Qué hago yo yendo a Sitges? ¿Por qué me da pena, si en el fondo es uno más de ellos? Ingenua y tonta… Estoy furiosa por haber venido y por continuar ahora con esto. Le miro con los ojos entrecerrados y veo su cara de seguridad, sus manos ligeras sobre el volante como si todo le obedeciera, sus labios finos y apretados, un poco cínicos; sus gestos calculados. Tengo ganas de bajar del coche y largarme. Y de repente, el golpe. Mi cabeza contra el parabrisas y la sensación de estar en una centrifugadora. Y la oscuridad cerrada. A partir de ahí, un pozo negro; antes, un agujero sin fondo."

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