jueves, 3 de marzo de 2011
Pequeñas historias de un niño llamado Max
El pequeño Max juega en el patio del colegio. Como no le gusta jugar a fútbol suele jugar con las niñas a la comba o al escondite. Hoy juegan al escondite y Max ha encontrado el sitio perfecto. Trepa por un árbol hasta lo más alto de su copa y se queda muy quieto y muy callado. Acaba el recreo y los niños vuelven a clase pero Max ha subido demasiado. Al cabo de mucho rato suena la campana y todos se marchan a casa, menos el pequeño Max que ha quedado olvidado en el jardín y a quien nadie oye. Se prepara por si tiene que pasar allí la noche y se duerme en lo alto de la rama. El pequeño Max despierta para vivir el vertiginoso momento de la caída.
Me gusta. Yo soñaba a veces de pequeño que estaba sentado en el tejado de una casa observando el paisaje, hasta que la casa se giraba de pronto y era arrojado al vacío. Justo entonces despertaba. Me ha hecho revivir esa sensación.
ResponderEliminarMe gusta esa para el pequeño Max, una ensoñación que se vuelve realidad y lo mata.
ResponderEliminarMe gusta esa para el pequeño Max, una ensoñación que se vuelve realidad y lo mata.
ResponderEliminarMe gusta esa para el pequeño Max, una ensoñación que se vuelve realidad y lo mata.
ResponderEliminarEy, Max, perdóname el silencio de la última semana, he andado por las Ejpañas sin ordenador y eso es muy estresante...
ResponderEliminarPor otro lado: ¿alguien me puede decir cómo se hacía para que las entradas que se publican me lleguen directamente a mi cuenta de correo personal?
Alternativa para el final de esta historia: como Max ya se ha caído en otra historia desde un árbol (la historia de la cabaña), y para no repetir el deceso, esta vez podría acabar así: "...sin saber que el parte meteorológico ha anunciado para esta madrugada temperaturas capaces de helar la sangre de un niño" (o algo así, vaya).
Vamooos, Max, sigue ahí!!!