


Admiro lo escrito, casi me siento almirante...
en un desierto...ese desierto.
El desierto en el que vivimos,
pleno de gente,
y quièn sabe dònde radica nuestra cordura.
Hablamos puès,
no dejamos de hacerlo, no,
no dejamos de hacerlo,
de pensar si asì no dejamos de ser
y no sabemos muy bien
si hay alguien que nos escuche
bajo el sol abrasador
...
Fantástico blog. Gracias por la visita y por el descubrimiento.
ResponderEliminarAlmirante, cuando consigas salir del desierto aquí hay un sargento que te mira y que te lee, abrumado a veces, autobombástico siempre...
ResponderEliminarsalut i gràcies, Samsa!!